No son bonitas. Empiezan cuando abandonamos la fachada de autosuficiencia y admitimos que no podemos con todo, que no sabemos sostenerlo ni arreglarlo.
Este año mi familia se unirá a las filas de aquellos parangones de virtud, los modelos a imitar de la eficiencia creativa: Aquellos que celebran la festividad de manera temática.