La historia detrás del video viral donde un palestino insulta a un israelí


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Diez maldiciones en ídish increíblemente ingeniosas, punzantes y (casi) demasiado buenas como para usarlas.
Hablo ídish como lo hacía Chuck Schumer en su anuncio de campaña del 2022: suelto un kvetch por aquí, un kvell por allá, algo de mishugaat y, por supuesto, un buen najes.
Fran Drescher soltó esta frase en ídish: “a leck mit a schmeck”, literalmente “una lamida y un olfateo”, que básicamente significa: nada. Sólo decir esa frase hace que mis cuerdas vocales vibren de placer. A leck mit a schmeck. Pruébalo.
Todos usamos palabras en ídish, lo sepamos o no. Dime que nunca dijiste: jutzpá, dibuk, golem, meshugá, klutz, bupkis, blintzes, kishkes, shpiel, nudnik, shmaltz, guefilte fish, glitch, kibbitz, plotz, nosh, mench, maven, shmuze, yenta… o mi favorita: feh.
O estos insultos que, curiosamente, casi todos empiezan con “sh”: shicker, shlepper, shmutz, shmo, shlump, shmendrik, shlemazl, shonda, shnuk, shmatte, entre otros.
Otras curiosidades del ídish:
¿Sabías que el actor James Cagney hablaba ídish con fluidez?
Cuando I.B. Singer ganó el Premio Nobel de Literatura, dijo: “A los fantasmas les encanta el ídish, y que yo sepa, todos lo hablan”.
¿Cómo se volvió tan sabroso el ídish? Aquí hay una teoría: durante milenios, los judíos no tenían poder, ni ejércitos. Su dinero, posesiones y vidas podían ser arrebatadas en un instante. Pero sus pensamientos y palabras, no. Muchos usaron esa falta de poder para desarrollar una genialidad moral, una clase diferente de poder. En vez de conquistar tierras, conquistaron páginas del Talmud, tratando de vencer sus propios defectos y volverse seres humanos más compasivos y bondadosos.
Y a veces, cuando los judíos se cansaban de ser perseguidos y de portarse tan bien, empacaban toda su frustración, ingenio, humor, mezquindad y furia en la palabra hablada. Así nació el ídish.
Estas frases son para disfrutar, no para usar contra otros. Si tienes alguna joya (no ofensiva), compártela en los comentarios.
Como recompensa a cualquiera que haya llegado hasta aquí, agrego algunas expresiones clásicas que no son maldiciones:
Duerme más rápido, necesitamos la almohada.
Shlof gikher, me darft di kishn.
Si todos llevaran sus propios problemas al mercado para venderlos, cada uno saldría corriendo a recuperar los suyos.
Oyb alemen gebrakht zeyer pekl fun kopdreyenish tsu farkoyfn in di mark, yeder mentsh volt geshvind tsurikgenumen zeyn eygene.
Si vistes bien a una escoba, también parece elegante.
Az men putz ois sheyn a bezem, iz er oykh sheyn.
Me importa como a un gato le importa si hoy es miércoles.
Ikh zorg vi a kats zorgt oyb es iz mitvokh.
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