11 datos sorprendentes sobre la lluvia

21/10/2025

3 min de lectura

Cosas que debes saber al rezar pidiendo lluvia.

Cada año, durante el servicio de Musaf de Simjat Torá, los judíos de todo el mundo comienzan a recitar una plegaria por la lluvia.

Celebrando la primera semana de este poderoso rezo de este año, aquí hay 11 datos sorprendentes sobre la lluvia.

Las gotas de lluvia no tienen forma de gota

Más bien se parecen a panecillos de hamburguesa. La velocidad a la que cae la lluvia aplana las gotas, haciéndolas más planas en la parte inferior que en la superior.

El lugar más seco de la Tierra no está en el desierto

El continente con menor precipitación es la Antártida cubierta de nieve, que recibe apenas 16,5 cm de lluvia o nieve al año, lo que la convierte en el continente más seco de la Tierra. (En comparación, América del Norte recibe un promedio de 650 cm de lluvia anualmente).

La lluvia tiene olor

Proviene de la Tierra: algunas plantas y bacterias que habitan el suelo excretan químicos en la tierra que se liberan al aire cuando cae la lluvia, humedeciendo el suelo donde residen estos químicos. El olor agradable resultante se llama “petricor” y se asocia con la sensación de frescura que experimentamos tras un chaparrón.

Plegarias por la lluvia

Reflejando el entendimiento de que la lluvia proviene de lo Divino, el judaísmo contiene bendiciones que se dicen sobre fenómenos relacionados con la lluvia. Al escuchar truenos, es costumbre decir: “Bendito eres Tú, Hashem nuestro Dios, Rey del Universo, porque Su fuerza y Su poder llenan el universo”. Al ver relámpagos, alabamos a Dios “quien realiza la obra de la Creación”. Al ver un arcoíris, también bendecimos a Dios.

La lluvia no comienza siendo lluvia

En las nubes, la lluvia suele comenzar como nieve. Las nubes están formadas por gotas de agua heladas y pequeños cristales de hielo. En la mayoría de las lluvias, esta agua fría se adhiere al hielo, dando nacimiento a gotas que luego caen de las nubes. A medida que descienden hacia la relativa calidez de la superficie de la Tierra, se derriten y se convierten en lluvia.

En la Torá, la lluvia tiene un significado especial

En la Torá, la lluvia es una recompensa por seguir las leyes de Dios: “Si guardan Mis leyes y se cuidan de cumplir Mis mandamientos, les daré lluvias a su tiempo, para que la tierra dé sus frutos y los árboles del campo produzcan fruto” (Levítico 26:3). Por el contrario, la Torá advierte que si los judíos no siguen las leyes Divinas, Dios hará que “sus nubes sean de hierro” y no caiga lluvia (26:18).

Los arcoíris significan una promesa 

La Torá relata cómo, muchos años después de la creación del mundo, este se había corrompido moralmente y Dios envió un diluvio para destruir todo ser vivo. Solo Nóaj y su familia sobrevivieron. Cuando finalizó el diluvio, se volvieron a Dios, quien prometió que nunca más destruiría el mundo de esa manera y eligió el arcoíris como señal especial de esta promesa: “He puesto Mi arco en las nubes, y será señal del pacto entre Yo y la tierra” (Génesis 9:13). Hasta hoy, los judíos recitan una bendición especial al ver un arcoíris en conmemoración de esta promesa.

La lluvia no siempre llega a la tierra

La “lluvia fantasma” ocurre en climas extremadamente calientes. Se pueden ver cortinas de lluvia en el cielo, pero las altas temperaturas del suelo hacen que el agua se evapore antes de llegar al piso.

Récords de lluvia

La mayor cantidad de lluvia registrada en un año ocurrió en Cherrapunji, India: 25,4 metros. La mayor cantidad de lluvia en 24 horas se registró en la isla de La Reunión en el Océano Índico durante un ciclón en 1966: 182,5 cm de lluvia en un día.

Las gotas grandes caen más rápido

De acuerdo con la Oficina Meteorológica del Reino Unido, las gotas de lluvia caen a una velocidad promedio de 22,5 km/h. A esa velocidad, una gota que cae desde una nube típica a 762 m tardaría un poco más de dos minutos en llegar al suelo. Las gotas más grandes pueden alcanzar hasta 32 km/h, mientras que las gotas diminutas pueden tardar hasta siete minutos en caer desde la misma altura.

La lluvia se compara con bendiciones

En el Talmud, la lluvia abundante se compara con bendiciones que nos llueven desde lo Alto, fortaleciendo y nutriendo espiritualmente tal como la lluvia nos sostiene físicamente. Rabí Iehudá comparó “el Día de las Lluvias” con “la entrega de la Torá”, señalando que la Torá compara la Torá con la lluvia que da vida: “Mi enseñanza caerá como lluvia” (Deuteronomio 32:2). (Taanit 7a)

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DANIEL SZEWKIS
DANIEL SZEWKIS
4 meses hace

la tora nos habla de dos lluvias IORE U MALKOSH

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