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Querida Emuna: Niños Molestos

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26/12/2010 | por Emuna Braverman

¿Debería decirle a mi amiga que pienso que su hijo tiene un problema serio?

Querida Emuna,

Tengo de visita a un niño de 6 años en mi casa durante una semana, de domingo a viernes. Encuentro que ciertas cosas de este niño son perturbadoras y preocupantes. No soy terapeuta, quizás estoy llegando a conclusiones equivocadas, pero si hay alguien a quien yo definiría como “obsesivo-compulsivo”, es él. Dado que ha estado en mi casa sus manos están por todos lados y no puedo con el ritmo. Él cambia la hora en los relojes despertadores. Él y mi hijo estaban escuchando un CD de cuentos y él constantemente presionaba play, haciéndolo empezar de nuevo. Mi hijo de seis años perdió la paciencia.

Yo le digo que se ponga pijama; lo encontré distraído con botones de nuevo. Lo encontré en la mañana con la cámara digital de mi hija bajo las sabanas; descubrió como encender los pequeños clips de video.

Otro problema que estoy observando ahora de cerca es que él es socialmente extraño. Su nivel de madurez es muy bajo y él no se da cuenta cuando está siendo molestoso. Esto lo convierte en blanco para sus pares. ¡Pobre chico! Ayer mandé a mi hijo a dormir a casa de mis padres para que las cosas estuvieran más pacíficas.

Mi pregunta para ti es: ¿Debería decirle algo a sus padres cuando lo recojan? Su conducta me asusta. A medida que crezca puede empeorar y sus pares tendrán menos tolerancia. Él es su hijo mayor, así que puede ser que ellos no se den cuenta qué es normal y qué no. Por otra parte, su padre es un excelente maestro. Él debería estar conciente de ciertos problemas infantiles que pueden surgir. Duele mucho decirle a los padres. Yo podría engañarlos y decirle que es dulce, tierno… pero ¿quizás le estaría haciendo más daño con mi silencio? ¿Debería dejarlo en manos de sus padres y maestros?

-- Preocupada y Cautelosa

Querida Preocupada,

Qué decirle a los padres es un tema muy delicado y sensible. Yo usualmente me equivoco por exceso de cautela al no decir nada, pensando como tú que 1) ellos ya deben saber, 2) debe ser una fuente de tremendo dolor para ellos, así que para qué aumentar su carga y 3) lo más probable es que reaccionen a la defensiva y quizás con ira, arruinando nuestra amistad e inhibiendo su habilidad de enfrentar el tema objetivamente.

Habiendo dicho eso, definitivamente hay situaciones en las que es claro que los padres no saben (cada vez que veo a un adolescente conduciendo y hablando por teléfono me tiento de llamar a sus padres, ¡aunque no me haría muy popular en la comunidad!), o donde la situación es tan seria que sientes que estarías abandonando tus responsabilidades tanto hacia ellos como hacia tu hijo si permaneces en silencio.

La clave es hacerlo con amor. Yo asumo que si estás cuidando al niño es porque eres cercana a esta familia, y que el amor y la confianza están presentes. No reacciones a partir de tu propia frustración.

Ponte en los zapatos de esa madre. ¿Como te gustaría que te dijeran? ¿Por teléfono? ¿En persona? ¿Con qué palabras? Comienza elogiando al niño. Deja que tus antiguos sentimientos y sensibilidades sean tu guía. Pero cuando estés en duda, el silencio sigue siendo tu mejor opción.

-- Emuna.

Querida Emuna,

Tengo una amiga y disfruto mucho de su compañía. Ella es una buena amiga y es muy divertida. Desgraciadamente, no siento lo mismo con sus hijos. Los encuentro quejosos y mimados. Esta amiga siempre se invita con sus cuatro hijos a mi casa. Crea una atmósfera negativa porque su hijo inicia peleas entre mis hijos, y sus hijos más pequeños desordenan mi salón. Mi amiga no se preocupa de sus hijos y tampoco se preocupa de limpiar lo que ellos hacen. Y yo a menudo me siento utilizada y frustrada. Quiero ser madura y quiero ser una buena anfitriona. Tampoco sé como podría decirle que no venga a casa cuando muchas otras personas vienen libremente. Pero este tema me está haciendo sentir muy molesta con mi amiga.

-- Atrapada entre las piezas de Lego.

Querida Atrapada,

Ya estaba preparada con varias excusas buenas cuando leí tu penúltima línea. Suena como que has creado un hogar cálido y abierto que tus amigas y sus familias disfrutan de visitar. Este no es un logro pequeño y deberías sentirte orgullosa de ello.

El desafortunado efecto secundario de toda esta gentil hospitalidad es el tiempo que pasas con los quejosos y desordenados hijos de tu amiga.

Dado que suena como si la amistad es importante para ti y que no quieres perderla, estamos obligadas a descartar la solución fácil de simplemente retirarse de la relación.

Pienso que va a requerir creatividad y quizás actuación de tu parte para hacer algunos cambios. Pensemos en algunas respuestas prácticas para los desafíos que esta familia presenta.

Cuando los niños comienzan a sacar los juguetes tú podrías decir (amorosa y gentilmente por supuesto), "Tenemos una nueva regla en casa. Con cualquier juguete que jueguen, tienen que limpiar y ordenarlo después". Esto enviará un mensaje tanto a los niños como a la madre. Si ellos han olvidado tu nueva "regla" cuando es momento de irse, simplemente sonríe dulcemente y recuérdales.

Las peleas son un poco más complicadas. No solamente debemos ser cuidadosos antes de hablarle a los padres sobre sus hijos (ve la carta anterior) sino que también debemos ser muy cuidadosos al momento de regañar a niños que no son nuestros. Los ofende tanto a ellos como a sus padres (hablo en base a mi experiencia, ¡muy desagradable!).

Una vez más tendremos que apelar a nuestro lado creativo. Quizás necesitas invitar otro amigo a casa para que juegue con tus hijos para cambiar la dinámica. Quizás tienes que llevar a uno de tus hijos a casa de un amigo a jugar. Quizás tienes que encontrar un juego que puedan jugar juntos en vez de dejarlos jugar solos. Y quizás tienes que enviarlos afuera y dejarlos solos ¡y quizás lejos del rango de audición de ambas madres ellos se las van a arreglar!

El desafío aquí es que todo el esfuerzo, al menos inicialmente, es de tu parte. Las primeras veces “con tu nueva actitud y estrategia” requerirán atención extra de tu parte. Pero es de suponer que después de eso, nuevos hábitos reemplazarán a los viejos hábitos negativos. Y podrás disfrutar de su amistad y de la efectividad de tus nuevas artimañas.

-- Emuna.

Querida Emuna,

Cuando éramos pequeños, nuestros padres nos enseñaron a no decir chismes. Esto aplicaba también a todo tipo de información posiblemente privada. Por ejemplo, uno no mencionaba un inminente compromiso hasta que era anunciado públicamente, o un esperado ascenso, o una contemplada mudanza, etc.

Sin embargo, en mi comunidad, parece que las personas están constantemente discutiendo los asuntos de los demás. Él hecho de que sea la buena fortuna de alguien no cambia el hecho de que puede ser algo que no debería discutirse. Estoy conciente de que mis hijos adolescentes no sienten lo mismo –si está en Facebook está ahí para todos– pero estoy realmente confundida de que mis contemporáneos e incluso gente de la edad de mis padres se involucren en este tipo de conversaciones. ¿Puedes hablar acerca de “qué es” y “qué no es” apropiado hablar sobre la vida de otras personas?

-- Mis Labios están Sellados.

Querida Labios Sellados,

Realmente no puedo ofrecer ninguna explicación para la conducta de tus contemporáneos excepto sugerir que con la completa falta de vergüenza y privacidad de los medios de comunicación actuales (especialmente en los programas de entrevistas y la televisión "reality shows"), las personas han perdido el sentido de “qué cosas pertenecen a la arena privada” y “qué cosas son públicas”. Un paseo por el centro de cualquier ciudad te dará una amplia ilustración de hombres y mujeres desafiando todos los límites.

Si te dicen algo en secreto (bueno o malo) entonces mi entendimiento es que tú tienes prohibido repetirlo sin autorización (¡por lo cual yo siempre pregunto si puedo decirle a mi marido!).

Las leyes de cuidar el habla son también muy claras en advertir qué tipo de halagos expresados en un grupo pueden causar problemas. "Sara es la mejor cocinera, el pollo que comí en su casa estaba tan jugoso". "¿En serio? Yo me acuerdo que estaba seco, pero bueno, ella no me ha invitado en tanto tiempo. ¿Cómo conseguiste tú una invitación?" o "La hija de Lea se va a comprometer. Ella es tan cálida y amorosa". "Sabes, me encontré con ella el otro día y ni siquiera me saludó". Puede que el silencio no te haga popular pero en general, te hace más digna.

-- Emuna.





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