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Muérdete la Lengua

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08/03/2011 | por Emuna Braverman

¿Cuánto tiempo puedes escuchar sin interrumpir?

Leí recientemente que una persona promedio escucha durante 17 segundos antes de interrumpir. El libro no citaba la fuente del estudio pero mi experiencia personal (y probablemente la tuya también) puede comprobar este dato. ¿Qué te parece esta aleccionadora estadística? ¿Qué tal un poco de cuestionamiento para nuestros egos?

Muchos de nosotros nos sentimos orgullosos de ser buenos para escuchar, de ser amigos maternales y empáticos. Pero los números cuentan una historia diferente.

Es muy difícil no interrumpir. Tenemos una experiencia personal que cabe justo en ese punto. Tenemos un comentario que es demasiado bueno como para no compartirlo. Estamos entusiasmados. Estamos impacientes. Estamos aburridos… somos egocéntricos.

¿Cuántas veces has esperado que alguien termine de hablar (¡sin realmente escuchar lo que dice!) para que sea tu turno? La verdad es que si esperas hasta que terminen, ¡deberías felicitarte! ¿Cuántas veces has interrumpido sin poder esperar un segundo más?

Racionalizamos la importancia de lo que tenemos que decir. Imaginamos que estamos siendo etiquetados como socialmente ineptos si no participamos activamente en cada conversación.

Las verdaderas relaciones se forman cuando se expresa preocupación a través de escuchar.

Pero es todo una fachada. La razón principal por la que continuamos interrumpiendo y por la que lo hacemos tan frecuentemente es porque estamos enfocados en nosotros mismos. Lo que importa soy yo. Lo que importa son mis pensamientos y cómo los expreso.

Es tan difícil quedarse callado, mordernos la lengua, retener las palabras.

Estaba pensando en esta idea cuando fui a visitar a una persona en shivá hoy. La ley judía nos enseña que la conversación está en manos de la persona de duelo. Si la persona quiere hablar, habla. Si la persona quiere silencio, la habitación está en silencio. No solamente no hay obligación por parte de los visitantes de mantener un ritmo constante de conversación, sino que hacerlo se considera inapropiado. Cambia el foco de la persona querida que falleció a, en el peor caso, lo trivial, o en el mejor caso, los intereses de quien habla. Todos pueden entender que esto es inapropiado. Ser "el alma de la fiesta" lleno de ingeniosa conversación no es un valor reconocido en una casa en shivá. Aquí la verdadera amistad y empatía son expresadas a través del silencio.

Pero este entendimiento no se limita solamente a los momentos de dolor y tragedia. Enfocarnos en nuestra propia “posición social” e “inteligente conversación” puede hacernos brevemente populares. Pero las verdaderas relaciones se forman cuando se expresa preocupación a través de escuchar, cuando mis necesidades son subyugadas a las tuyas, cuando estoy enfocado en ayudarte y no en mis pensamientos sobre ciertas ideas. En resumen, cuando mantengo mi boca cerrada.

No es fácil saber escuchar. No es fácil ser un buen amigo. Pero no interrumpir es definitivamente un buen lugar para comenzar.




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