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El valor de la vida

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06/11/2011 | por Rav Ken Spiro

La violencia en los deportes de hoy es un “juego de niños” comparado a muchas culturas antiguas.

El principio más importante en nuestra lista es que cada ser humano tiene el derecho a la vida y a vivir con dignidad. Esto hoy nos parece tan obvio, pero los pueblos en la antigüedad tenían un concepto muy diferente.

Infanticidio

El infanticidio – el asesinato de bebés recién nacidos – fue practicado por prácticamente todas las culturas antiguas. ¿Por qué eran asesinados los bebés? Las típicas razones eran:

  • Control de la población
  • Selección del sexo (que siempre significaba el asesinato de nenas recién nacidas)
  • Librar a la sociedad de miembros potencialmente problemáticos o deformados

Un recién nacido que estaba débil o enfermo, o incluso con un defecto de nacimiento leve como una hendidura en el paladar, labio leporino, o sólo un dedo menos, era asesinado. Y esto no era hecho por la “brigada de eliminación de bebés”. Era un miembro de la familia cercana, a menudo la madre o el padre, quien se deshacía del bebé en seguida después del parto. El bebé era abandonado a la intemperie y moría de hipotermia, era arrojado a un pozo o era estrangulado.

En Ashkelón, en las costas israelíes del Mediterráneo, arqueólogos hallaron recientemente evidencia atroz de esta práctica. Ashkelón fue un centro de vida romana hace 2.000 años. En 1990, arqueólogos excavando las antiguas casas de baño en la ciudad encontraron restos de esqueletos de más de 100 bebés recién nacidos, que fueron arrojados a alcantarillas después del nacimiento. Eran, literalmente, arrojados al inodoro por sus padres.

    “Los antiguos griegos y romanos consideraban al infanticidio, especialmente por medio del abandono y exposición a la intemperie, la forma más efectiva de control de natalidad” (Biblical Archaeology Review, Julio-Agosto 1991).

Esta práctica de infanticidio fue justificada intelectualmente por algunas de las mentes más brillantes de la antigüedad. Aristóteles, uno de los pensadores más influyentes en la historia occidental, escribió:

    “Debe haber una ley que legisle que ningún chico imperfecto o mutilado pueda ser criado. Y para evitar el exceso de población, algunos chicos deben ser abandonados a la intemperie. Debe ser fijado un límite para la población del estado” (Aristóteles, Política, Libro VII: cap.16).

Nota que Aristóteles no está diciendo “me gusta asesinar bebés”. Con un cálculo fríamente racional, él establece que la superpoblación es peligrosa. Los bebés son los miembros de la sociedad más fáciles de eliminar.

Aquí hay una carta de 2.000 años de antigüedad, de un romano llamado Hilarión a su esposa embarazada:

    “Todavía estoy en Alejandría… pido y ruego de ti que cuides bien a nuestro bebé, y tan pronto como reciba un pago te lo enviaré. Si das a luz (antes de que yo vuelva a casa), si es un niño, consérvalo, si es una niña deséchala… (Biblical Archaeology Review, Julio-Agosto 1991)”.

Hoy veríamos al asesinato de un bebé recién nacido como un acto impensable, cruel y despiadado. Las culturas antiguas no valoraban la vida como lo hacemos hoy.

Sacrificio Humano

Más allá de esto, las civilizaciones antiguas asesinaban a la gente como una forma de adoración religiosa – el sacrificio humano.

Algunas civilizaciones, como los griegos y los romanos, realizaban sacrificios humanos con relativamente poca frecuencia. En otras civilizaciones, el sacrificio humano era el punto clave. A veces la gente sacrificaba a sus propios hijos, y otras veces las víctimas eran prisioneros o esclavos.

Tanto en el antiguo Egipto como en China y entre los vikingos, los ritos del entierro de la nobleza y de los reyes incluían a menudo sacrificios de esclavos, mujeres jóvenes y prisioneros.

Los Incas, que vivieron en los Andes, adoraban a las montañas como dioses. Sacrificaban a sus propios hijos en las cumbres de las montañas más altas.

En muchas civilizaciones, en lugar de dedicar un nuevo edificio con la ceremonia de la “piedra fundamental”, la gente era sacrificada y enterrada en sus cimientos.

En muchos sitios en el norte de Europa fueron encontrados restos de sacrificios humanos. Se cree que fueron sacrificados hace aproximadamente 2.000 años. Sus cuerpos fueron amarrados a estacas en pantanos, y generalmente fueron encontrados asociados a objetos de culto pagano.

El sacrificio humano era un rasgo central de la cultura indígena en el Centro y Sur de América. Hace quinientos años, cuando los españoles llegaron al “Nuevo Mundo”, descubrieron a los aztecas, cuya enorme civilización de 6 millones de personas se concentraba en el área alrededor de la ciudad moderna de México DF. Los aztecas iban a la guerra con armas no letales para tomar un gran número de prisioneros, que eran traídos de regreso a las ciudades sagradas aztecas, subidos a pirámides, y luego sus corazones eran arrancados de sus pechos mientras seguían con vida, uno después de otro. Los aztecas creían que si la sangre dejaba de fluir, el mundo dejaría de existir. Practicaron un sacrificio humano perpetuo a una escala difícilmente imaginable.

Claramente, la actitud que tenían las civilizaciones antiguas respecto a la santidad de la vida humana era muy diferente de la que tenemos hoy.

Matando por Diversión

El ejemplo más extremo de crueldad es matar gente por diversión. Hoy tenemos violencia en los deportes –hockey, futbol americano, boxeo– pero esto es un juego de niños comparado a los entretenimientos públicos de muchas culturas antiguas.

Hoy en día los turistas en Italia visitarán casi con seguridad “El Fórum”. Este sitio sirvió como el centro y asiento político del poder en el Imperio Romano hace 2.000 años. Al final del “Forum” se emplaza el Coliseo. Roma, que fue mundialmente conocida por sus habilidades constructivas, consideró al Coliseo como una de las mejores hazañas de la ingeniería romana. Este estadio gigante, terminado en el año 80 AEC, tenía capacidad para 50.000 personas. Fue el primer astro domo del mundo, con un techo removible. El piso del círculo podía ser elevado o bajado. El Coliseo podía ser llenado de agua, y en su interior podían navegar embarcaciones.

¿Para qué fue utilizada esta maravilla de la ingeniería? Prácticamente todos los días del año, 50.000 hombres, mujeres y niños podían venir gratis. Obtenían un asiento, un almohadón para sentarse, carne y vino, todo gratis. El primer acto del día presentaba animales matándose entre sí: los romanos recorrían todo el imperio para encontrar exóticas bestias salvajes que pudieran despedazarse unas a otras. Peleaban hasta 1.000 animales al mismo tiempo.

El segundo acto implicaba alimentar a los animales con personas. Roma fue una sociedad muy respetuosa de “la ley y el orden”, todo debía ser hecho legalmente – no podías simplemente arrojar a cualquiera a los leones. La víctima tenía que haber sido condenada por un delito capital. Si los romanos no tenían suficientes víctimas, encontraban criminales menores y los condenaban a muerte. Los interludios consistían en ejecuciones en masa de prisioneros condenados – los quemaban, los decapitaban y les desollaban la piel mientras aún estaban con vida.

El evento principal era el combate de los gladiadores. En el estadio, criminales condenados, esclavos y prisioneros de guerra peleaban a muerte, a veces de a miles. En el año 107 EC, el emperador Trajano realizó un torneo enorme en el que lucharon 10.000 gladiadores. Los espectadores de este evento presenciaron la muerte de, por lo menos, 5.000 personas. Ni los romanos mismos eran inmunes al olor de la muerte: el Coliseo fue diseñado con fuentes gigantes que rociaban perfume. Los romanos no sólo empleaban hombres como gladiadores, también utilizaban mujeres, niños, ciegos, enanos - cualquier cosa que mantuviera entretenidas a las masas sedientas de sangre.

Roma fue considerada la civilización más sofisticada de la época, a pesar de ser la más cruel. En más de 200 sitios a través de su imperio, los romanos mataban a la gente por deporte. No confundamos sofisticación cultural y tecnológica con estándares morales. A lo largo de la historia muchas de las civilizaciones más avanzadas estuvieron también entre las más crueles.

La postura en la antigüedad hacia la santidad de la vida humana fue muy diferente de la que tenemos hoy en día.

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Este ensayo está adaptado de "Mundo Perfecto: El Impacto Judío en la Civilización" (WorldPerfect: The Jewish Impact on Civilization). En esta notable obra, el rabino Ken Spiro analiza 4.000 años de historia humana para mostrar cómo los valores éticos y morales occidentales provienen de la Torá.




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