Cinco sorprendentes conexiones judías con las bananas

15/04/2026

6 min de lectura

¿Sabías que hay un 'Día mundial de la banana?

El 'Día mundial de la banana' se celebra cada año el tercer miércoles de abril. En honor a esto, y dado que la industria moderna de la banana tiene algunas sorprendentes conexiones judías, he aquí hay cinco datos judíos sobre esta deliciosa fruta.

El descubrimiento de las bananas

Originaria de la India, la banana comenzó a hacerse popular en el Medio Oriente y Europa durante la Edad Media, cuando comerciantes árabes llevaron esta fruta novedosa a nuevos mercados más al oeste. Un viajero y geógrafo árabe del siglo X, conocido como al-Muqadasi, registró haber comido bananas en Jerusalem, así como otras frutas como pasas, naranjas y manzanas. Otros relatos registran judíos comiendo bananas en otras partes de la Tierra de Israel durante la Edad Media. Desde aproximadamente el siglo XVII en adelante, hay registros de agricultores cultivando esta fruta en la región.

Los judíos medievales adoptaron la fruta exótica, pero tenían una pregunta clave: ¿la banana es realmente una fruta? Esto es importante porque los judíos recitan una bendición agradeciendo a Dios por crear boré pri haetz, los frutos del árbol, y una bendición diferente agradeciendo a Dios por crear boré pri haadamá, o los frutos de la tierra, por los vegetales y hierbas. Las bananas crecen en una planta parecida a una palmera, pero en realidad es una planta herbácea que produce hasta cientos de bananas de una sola planta. A diferencia de los árboles frutales, las plantas de banana no duran mucho: aproximadamente ocho años.

En el siglo XVI, en la ciudad israelí de Tzefad, Rav Iosef Karo explicó que, dado que las bananas no son una fruta, debe recitarse por ellas la bendición adamá, no la bendición para las frutas. Reflejando el hecho de que los comerciantes árabes fueron en gran parte responsables de difundir la popularidad de las bananas, Rav Karo las llamó por su nombre árabe, muzish.

“Sam el hombre banana”

Samuel Zmuri era un adolescente judío de Kishinev, Rusia, cuando compró un pasaje en tercera clase hacia la ciudad de Nueva York. Al llegar a los Estados Unidos, se escondió en un tren de carga rumbo a Selma, Alabama, donde trabajó en varios oficios, incluyendo descargar bananas de los barcos que llegaban de Centroamérica, donde la producción de bananas se estaba convirtiendo rápidamente en una industria importante.

Samuel Zemurray

Samuel, que para entonces había cambiado su nombre a Zemurray, comenzó a comprar las bananas demasiado maduras que normalmente se descartaban y a venderlas a los verduleros. Pronto, Zemurray fue conocido como “Sam el hombre banana”. En 1903 fundó su propia compañía y, dos años más tarde, comenzó a operar su propia línea de transporte marítimo, llevando bananas a los Estados Unidos desde Honduras. En 1906, arrendó 2.000 hectáreas de cultivos de banana y se convirtió en uno d ellos principales importadores de bananas de los Estados Unidos. Eventualmente se convirtió en accionista controlador de “United Fruit Company”, en ese entonces la mayor compañía frutera del mundo. Bajo su liderazgo, la popularidad de las bananas se disparó, convirtiéndose en un alimento básico en muchos hogares estadounidenses.

Zemurray fue un filántropo comprometido. Él apoyó a 22.000 agricultores latinoamericanos para convertirse en productores independientes que vendían a la compañía United Fruit, y financió muchas universidades y hospitales, incluido un colegio agrícola en Honduras y el primer hospital para mujeres negras en Nueva Orleans.

Salvar a sobrevivientes del Holocausto

Samuel Zemurray era un sionista apasionado y amigo personal de Jaim Weizmann, el primer presidente del estado de Israel. En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, decenas de miles de sobrevivientes judíos del Holocausto anhelaban viajar a la Tierra de Israel y comenzar nuevas vidas en la patria judía. Gran Bretaña, que gobernaba el área, imponía una estricta política de no permitir la entrada de refugiados judíos. Muchos judíos intentaron entrar ilegalmente, solo para ser capturados y encarcelados nuevamente por los británicos en campos de prisioneros en la isla de Chipre, en Grecia.

En 1947, la fuerza de defensa judía secreta, la Haganá (precursora de las actuales Fuerzas de Defensa de Israel), se acercó a Zemurray con un plan ultrasecreto: ¿estaría dispuesto a financiar la compra de un barco en el que partisanos judíos pudieran sacar clandestinamente a los sobrevivientes del Holocausto hacia la Tierra de Israel? Zemurray aceptó, utilizando una empresa ficticia llamada Weston Trading Company para encubrir el acuerdo.

El barco que Zemurray compró era un vapor de 20 años llamado USS President Warfield. Atacado por un submarino alemán en 1942, había sido dado de baja. Cuando Zemurray lo compró, estaba camino a un depósito de chatarra. En cambio, la Haganá llevó el barco al puerto francés de Marsella y lo llenó con 4.553 pasajeros: sobrevivientes del Holocausto desesperados por ingresar a la Tierra de Israel. Mientras el barco avanzaba lentamente hacia el puerto de Haifa durante el verano de 1947, la tripulación cambió el nombre del barco a Éxodo y desplegó una gran bandera azul y blanca, declarando que la Tierra de Israel era su destino final.

El Éxodo

Una flota de barcos británicos, incluidos destructores, acompañó al Éxodo, y cuando se acercaron a la costa de Israel, los británicos dispararon contra el barco y enviaron un convoy de soldados armados para abordarlo y someter a los pasajeros y a la tripulación. En la lucha que estalló, murieron tres sobrevivientes del Holocausto y muchos resultaron heridos. Los barcos británicos remolcaron el Éxodo al puerto, con planes de enviar a los desesperados pasajeros de regreso a Francia.

Pero los pasajeros y la tripulación del Éxodo realizaron una huelga de hambre. Durante 24 días, bajo el abrasador sol del Mediterráneo, el mundo observó cómo miles de sobrevivientes del Holocausto (hombres, mujeres y niños) y miembros de la Haganá se debilitaban por la falta de comida. Finalmente, los soldados británicos obligaron a los pasajeros a regresar a Europa, donde fueron forzados por soldados con gas lacrimógeno y garrotes a nuevos encierros: campos de personas desplazadas en Alemania. Meses después, en agosto de 1947, en parte debido al conmovedor ejemplo de la determinación de los pasajeros del Éxodo por llegar a la Tierra de Israel, las Naciones Unidas votaron a favor de crear un estado judío en una parte de la Tierra Bíblica de Israel. Pocos sabían del papel de Samuel Zemurray en este histórico acontecimiento. Él era un hombre modesto y reservado, que evitaba la atención pública. Cuando falleció en 1961, algunos amigos quedaron sorprendidos al descubrir que años antes Zemurray, el magnate del banano, había estado detrás del histórico viaje del Éxodo.

Salvar cultivos de banana alrededor del mundo

Los agricultores judíos comenzaron a cultivar bananas en Israel en la década de 1930, primero en el norte, cerca del Kineret (Mar de la Galilea), y luego en todo el país. Aunque son un cultivo de clima cálido, los veranos abrasadores de Israel pueden ser demasiado para las plantas de banana. Los agricultores israelíes descubrieron que podían compensar esto colocando techos de lona para proteger a las bananas del sol durante los meses más calurosos del verano. También realizaron investigaciones pioneras sobre irrigación, fertilización y cruces de variedades de bananas. Hoy, Israel produce cada año unas 45.000 toneladas de bananas, abasteciendo aproximadamente el 20% de todas las bananas consumidas en Occidente.

Cultivo de bananas en Israel

Los productores israelíes de bananas salvaron los cultivos de banana en todo el mundo hace algunos años. La mayor amenaza para estos cultivos es un patógeno llamado nematodos, comúnmente conocidos como gusanos redondos. Tras años de perder cosechas por esta plaga, a principios del 2000, científicos israelíes desarrollaron una planta de banana resistente a los nematodos. Hoy, las variedades israelíes de plantas de banana más resistentes se cultivan en todo el mundo, produciendo bananas más fuertes y aumentando dramáticamente los rendimientos.

Adoptadas por chefs judíos

Las bananas han sido adoptadas durante mucho tiempo por algunas comunidades judías. Chefs judíos de Persia y Afganistán transmiten recetas tradicionales de jaroset, la pasta dulce que se come en el Séder de Pesaj, que incluyen bananas como ingrediente clave. En Yemen, los judíos solían triturar bananas con miel como receta popular para algunas enfermedades.

Los cocineros judíos ashkenazíes comenzaron a adoptar las bananas en el siglo XX en Norteamérica y Europa, junto con sus contrapartes no judías, a medida que las bananas se volvían más accesibles comercialmente y populares. Un libro de cocina judío del siglo XIX, dirigido a inmigrantes judíos recién llegados de Europa del Este, explicaba que lo que debía comerse era la parte suave y cremosa del interior, no la cáscara exterior.

Hoy, Israel es el mayor consumidor per cápita de bananas frescas del mundo, consumiendo la impresionante cantidad de 30 kilos al año por persona. Aunque algunos países de Sudamérica y el Sudeste Asiático consumen más bananas en forma de harinas y bebidas, “en lo que respecta a comer una banana simple, Israel es definitivamente el líder mundial en consumo, particularmente entre los niños”, explica Yuval Levy, experto en bananas del Centro de investigación agrícola Zemach en Israel.

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Norberto Kamm
Norberto Kamm
1 mes hace

Entiendo que el barco Éxodo llevaba a bordo 300 niños, remanentes de los campos de exterminio, entre sus pasajeros. ¿Está cierto?

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