3 desafíos urgentes que los judíos debemos enfrentar este año

14/01/2026

4 min de lectura

Tres amenazas a la vida judía: ignorancia, división y antisemitismo. La clave para enfrentarlas es fortalecernos desde dentro.

Los tres temas fundamentales que enfrenta hoy el pueblo judío son la ignorancia, la división y el antisemitismo.

Los dos primeros son internos y el tercero es externo. Si abordamos nuestros desafíos internos y nos fortalecemos desde adentro, también estaremos mejor preparados para afrontar los peligros externos que enfrentamos.

1. Ignorancia

La ignorancia del judaísmo, de nuestra herencia, historia y textos sagrados, es generalizada. La gran mayoría de los judíos sabe muy poco sobre el judaísmo. Para muchos judíos, el judaísmo se ha reducido al Holocausto. Si uno entra en librerías como Barnes & Noble y revisa la sección de religión bajo judaísmo, verá que la mayoría de los libros tratan sobre el Holocausto. Hace algunos años hablé en un museo llamado Museo del Patrimonio Judío; todo el museo está dedicado al Holocausto.

El Holocausto fue una tragedia terrible. Mi padre, de bendita memoria, perdió a toda su familia en el Holocausto. No deseo minimizar su importancia, pero el Holocausto no es la suma total de la identidad, la herencia ni la historia judías. El judaísmo es una forma de vida vibrante, hermosa y llena de alegría, rica en sabiduría antigua que habla directamente a los desafíos contemporáneos.
Jean-Paul Sartre dijo que el antisemitismo definía a los judíos, y trágicamente, hoy en día eso puede ser cierto para muchos judíos. Como comunidad, tenemos la obligación de educarnos, y de educar a otros, acerca de la increíble e inspiradora historia del pueblo judío, sumergiéndonos en la sabiduría y las enseñanzas éticas de la Torá.

Los judíos también suelen ignorar nuestra profunda y antigua conexión con la Tierra de Israel: miles de años de cultura, identidad y vida espiritual judía arraigada en esa tierra. Muchos judíos no son conscientes de que la mayoría de nuestros textos sagrados, plegarias y profetas son inseparables de la Tierra de Israel.

Mientras los judíos permanezcan ignorantes de su propia cultura, no pueden sentirse orgullosos de quienes son. No pueden enfrentarse a sus enemigos ni transmitir su herencia a sus hijos. Como comunidad, debemos acercarnos y educar a nuestros hermanos judíos. Hoy existen innumerables libros, videos, sitios web y recursos mediáticos, lo que hace más fácil que nunca encontrar algo que pueda hacer eco con un amigo, un familiar o un conocido.

2. División

El segundo problema es la unidad, o más bien su ausencia. Debemos reconocer que todos los miembros del pueblo judío son nuestros hermanos y hermanas, incluso si no se parecen a nosotros, no hablan nuestro idioma o no se visten como nosotros. La unidad judía no se trata de uniformidad. Se trata de ser un solo pueblo a pesar de nuestras diferencias.

Con demasiada frecuencia, cuando la gente habla de “la comunidad judía”, se refiere a judíos que se ven y piensan exactamente como ellos. Cuando los periódicos describen una comunidad judía en un lugar determinado, a menudo se refieren solo al sector que se asemeja a la audiencia del medio. Esta visión estrecha debe cambiar.

Necesitamos apreciar la diversidad, la individualidad y el destino compartido de todo el pueblo judío. Las unidades de reserva de las FDI que han defendido a Israel durante los últimos dos años son un poderoso ejemplo de esta unidad. En una sola unidad se puede encontrar al director ejecutivo de una empresa de alta tecnología, al dueño de un puesto de falafel, a un rabino, a un socialista secular, a un judío etíope, a un judío ruso y a un judío marroquí. A pesar de sus diferencias, comparten un propósito común, un objetivo común y un destino compartido.

Debemos emular este modelo de unidad, en el que lo que tenemos en común prevalece sobre lo que nos separa. Esto implica construir activamente relaciones con otros judíos, identificarnos con ellos y apoyar a las comunidades judías en todas partes. En términos prácticos: visita de vez en cuando una sinagoga con costumbres diferentes. Asiste a eventos que estén “fuera” de tu círculo habitual. Lee algo escrito por otro judío, incluso si te resulta incómodo. Amplía tu universo judío.

3. Antisemitismo

Todos éramos conscientes del antisemitismo antes del 7 de octubre, pero su explosión tras el ataque de Hamás contra Israel nos ha sorprendido a muchos. No solo hubo una asombrosa falta de simpatía hacia los judíos que fueron asesinados, torturados, violados y secuestrados, sino que además hubo un amplio apoyo a los perpetradores.

Desde el 7 de octubre, multitudes en todo el mundo han manifestado abiertamente a favor de la destrucción de Israel. Estudiantes universitarios y académicos, cristianos e izquierdistas, musulmanes y ateos (grupos con poco en común) se han unido en el odio hacia los judíos. Blogueros influyentes y comentaristas ahora vinculan todos los problemas globales con Israel y el pueblo judío. Se nos culpa del clima, de los conflictos internacionales, del calentamiento global y de la corrupción política y social.

Los clásicos libelos de sangre medievales han regresado en forma moderna: acusaciones de genocidio, tráfico de órganos y asesinatos deliberados de bebés y niños por parte del estado de Israel. Este odio no ha permanecido en el plano teórico. Se ha manifestado en ataques físicos contra judíos, sinagogas y símbolos judíos en todo el mundo. El odio a los judíos se está normalizando.

No pretendo tener soluciones para el antisemitismo; ese desafío está muy por encima de mis capacidades. Lo que sí está claro, sin embargo, es nuestra responsabilidad de mantenernos vigilantes, de votar, de defender nuestras causas y de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para enfrentar las fuerzas del odio y del mal. Debemos respaldar a Israel y apoyarnos unos a otros.

Los sabios judíos han enseñado durante mucho tiempo que las debilidades espirituales internas dentro del pueblo judío a menudo se reflejan externamente en la forma en que el mundo se relaciona con nosotros. Creo que la ignorancia del judaísmo entre los judíos está conectada con la ignorancia sobre los judíos en el mundo no judío. Del mismo modo, la falta de unidad entre los judíos expone una vulnerabilidad que puede ser explotada por quienes buscan perjudicarnos.

Mi esperanza es que si comenzamos por abordar las luchas internas de la ignorancia y la división, Dios nos ayudará a enfrentar las externas. Rezamos por el día en que, en palabras del profeta Isaías (2:4), “forjarán sus espadas en arados y sus lanzas en podaderas; no alzará nación espada contra nación, ni aprenderán más la guerra”.

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