El colapso silencioso del Reino Unido


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Cómo mantener tus resoluciones y crecer de verdad.
Mi amigo David me contó algo que cambió mi vida. Él y su esposa discutían con frecuencia y no encontraban la forma de salir de su patrón negativo de comportamiento. Me dijo que el año pasado, cuando se acercaba Rosh Hashaná, tomó una resolución: durante el año siguiente, cada viernes escribiría una pequeña nota agradeciendo a su esposa por algunas de las cosas que había hecho por él en la semana. Luego la colocaría debajo de su almohada para que ella la encontrara el viernes por la noche.
Antes de comprometerse a hacerlo, le mencionó la idea a su esposa. A ella le pareció tan buena que decidió asumir también el proyecto.
David me dijo que este pequeño gesto tuvo un gran impacto en su relación, no sólo el viernes y en Shabat, sino también durante toda la semana.
También me dijo que esta fue la primera resolución en su vida que realmente cumplió durante todo un año. El secreto de su éxito: fue la primera resolución que no hizo solo. Se asoció con su esposa.
La experiencia de David fue reveladora e ilustró la primera y quizá la más importante de las 4 herramientas para un cambio duradero.
Uno de los principios fundamentales del programa de 12 pasos, que ha ayudado a millones de personas en todo el mundo a recuperarse de las adicciones más oscuras, es que como seres humanos no podemos ir por la vida solos. Para tener éxito, debemos apoyarnos en la ayuda y el respaldo de otros.
Involucra a un amigo o a un mentor en tu resolución. Demasiadas resoluciones han quedado en el camino porque no tuvimos a alguien que nos animara y nos mantuviera firmes. Cuando las cosas se ponen difíciles y sentimos que queremos abandonar, es absolutamente esencial tener un hombro en el que apoyarse.
Aún mejor, asóciate con un amigo para emprender juntos un proyecto de crecimiento y comprométanse a rendirse cuentas mutuamente. La responsabilidad compartida, sumada al deseo de no defraudar al otro, es una fuerza potente que nos dará muchas más posibilidades de mantener nuestras resoluciones.
A menudo nos sentimos inspirados a cambiar y decidimos hacer grandes mejoras en nuestra vida. El problema es que, aunque nuestra alma desea crecer, nuestro cuerpo se resiste a los grandes cambios. El cuerpo sólo se adapta a cambios pequeños, paso a paso. Así que, cualquiera que sea tu resolución, redúcela a la mitad. Un crecimiento real y paulatino es mejor que grandes aspiraciones que nunca se concretan.
Incluso las ambiciones más grandiosas fracasarán sin la ayuda de Dios. Reza y pídele a Dios claridad para entender sobre qué debes trabajar, y que te dé el enfoque y la sabiduría para trazar un plan de acción exitoso para lograr ese cambio. Recurre a Él para que bendiga tus esfuerzos y tendrás una probabilidad infinitamente mayor de tener éxito.
Necesitamos dejar de temer al fracaso. El fracaso es una parte integral e inevitable del crecimiento. Así como un bebé se cae una y otra vez cuando aprende a caminar, nunca dejaremos de fallar y caer en nuestro esfuerzo por alcanzar una meta. Debemos utilizar nuestros fracasos para aprender cosas nuevas sobre nosotros mismos, y luego levantarnos y volver a intentarlo.
La única manera de escapar al fracaso (y a la crítica) es no hacer ni decir nada.
Debemos aprender a extraer las lecciones del fracaso o permaneceremos limitados e insatisfechos.
Este año, al comenzar el mes hebreo de Elul, el mes de preparación antes de Rosh Hashaná, seamos inteligentes y reavivemos nuestra voluntad interior y nuestra determinación de cambiar.
Encuentra un compañero de crecimiento, reduce tu resolución a la mitad, reza y no temas al fracaso. Tendrás un Elul que te inspirará y te conducirá a un año lleno de crecimiento duradero.
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