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Buena Jugada

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Emor (Levítico 21-24 )

por Nesanel Safran

¿Sabías tú que eres un embajador? ¡Todos lo somos! Aunque lo sepamos o no, los demás suelen formarse opiniones de las personas que están relacionadas con nosotros (y que por lo tanto representamos), como nuestras familias, escuelas, e incluso el pueblo judío en conjunto, a partir de nuestras acciones.

En la parashá de esta semana, Dios le recuerda al pueblo judío que, por ser la nación que recibió la Torá, serán vistos por todo el mundo como los representantes de Dios y de sus enseñanzas.

Él nos pide que actuemos de modo que se genere un Kidush Hashem (una santificación del nombre de Dios) y no al revés, un Jilul hazme (una profanación del nombre de Dios). Por ejemplo, seguir la ley de Dios, amar a nuestro prójimo y actuar con justicia, genera un Kidush Hashem.

Podemos aprender de esto que cuando actuamos de manera correcta, no sólo nos hacemos un bien a nosotros mismos, sino también a todos nuestros seres queridos.

En nuestra historia, dos niños, a través de sus acciones, influyen en la opinión de alguien sin saberlo.

Buena Jugada

El Sr. David Goldsmith era un banquero jubilado que tenía dos amores – los niños y los deportes – y disfrutaba utilizando parte del dinero que había ahorrado para ayudar a que ambas cosas se unieran. Así fue que una hermosa tarde de finales de primavera, decidió dirigirse hasta la Academia Vinedale para hacer una donación a su programa de atletismo.

Poco tiempo después de comenzado el viaje, el hombre, ya de edad avanzada, se sintió un poco cansado y decidió detenerse en una cafetería para obtener un café y un pastel, y así refrescarse un poco antes de continuar su camino.

El Sr. Goldsmith estacionó su automóvil en el aparcamiento del restaurante, que era justamente uno de los lugares más frecuentados por los chicos de la zona que deseaban pasar un buen rato después de la escuela. Mientras el Sr. Goldsmith esperaba de pie para que tomaran su orden, escuchó un ruido detrás de él.

De pronto sintió que lo empujaban desde atrás. El periódico que tenía en su mano cayó al piso. Él se volteó y quedó consternado al ver que un muchacho pelirrojo vistiendo una camiseta verde de la Academia Vinedale estaba haciendo un escándalo. El muchacho quería adelantarse en la fila, y no le importaban las protestas de todas las personas a su alrededor.

El Sr. Goldsmith resignadamente lo dejó pasar, ya que no quería hacer una escena. El Sr. Goldsmith negó con la cabeza y comenzó a agacharse para recoger su periódico. Pero incluso antes de que pudiera comenzar el doloroso proceso de flexión de sus rodillas con artrosis, sintió como alguien devolvía el periódico suavemente en su mano.

Detrás de él apareció un muchacho prolijamente vestido, de pelo negro con ojos azules. El muchacho vestía una gorra de béisbol de la Escuela Hartland. "Creo que esto es suyo, señor", dijo con una amable sonrisa, y volvió rápidamente al final de la fila antes de que el Sr. Goldsmith pudiera incluso darle las gracias. El banquero quedó impresionado con los buenos modales del muchacho.

Finalmente, el Sr. Goldsmith llegó hasta el mostrador, ordenó su pastel, bebió su café, y continuó su viaje.

Mientras conducía por la carretera, él no pudo evitar recordar el incidente que había ocurrido en el restaurante de comida rápida. Pensó en lo amable que había sido muchacho de la Escuela Hartland, en comparación con el grosero estudiante de la Academia Vinedale. Justo en ese momento, vio una señal en la carretera que decía "Próxima salida a Hartland". A pesar de que se dirigía camino a Vinedale para hacer una donación, el Sr. Goldsmith cambió de parecer y señalizó para doblar en la salida hacia Hartland.

Se dirigió hasta la escuela de Hartland y procedió a darle al Sr. Clark, el sorprendido y agradecido director principal, una donación suficiente para abastecer a toda la escuela con nuevos equipos deportivos y uniformes, y además para ejecutar las diversas, y muy necesarias, reparaciones en las instalaciones deportivas de la escuela.

Más tarde aquella primavera, "Los Piratas", el equipo de béisbol de la Academia Vinedale, se enfrentaban a "Los Gigantes", el equipo de la Escuela Hartland, en el campo deportivo de estos últimos. "Los Gigantes" parecían profesionales, con sus brillantes uniformes nuevos y sus equipamientos deportivos de primera categoría.

Hernán, el lanzador pelirrojo de la Escuela Vinedale, (el mismo que había causado el alboroto en el Café) miró con gran asombro la hermosa restauración del recientemente re-nombrado "Estadio Goldsmith". El muchacho no pudo evitar sentirse un poco celoso cuando lo comparó con las antiguas y desgastadas instalaciones de su propia escuela. "Algunas escuelas tienen muchísima suerte", dijo para sí mismo.

Hernán salió al campo de juego, se dirigió hasta el montículo del lanzador y se dispuso a lanzar ante Federico, el sonriente muchacho de pelo negro, bateador principal del equipo de béisbol de la Escuela Hartland.

De 3 a 5 años

P. ¿Qué muchacho impresionó más al Sr. Goldsmith?
R. El Sr. Goldsmith quedó impresionado con el muchacho de la Escuela Hartland, ya que vio cuan amable y agradable fue en comparación con el otro muchacho de la Academia Vinedale quien fue muy grosero y maleducado.

P. Cuando nos comportamos correcta y amablemente, ¿de qué manera influye esto en lo que piensa la gente acerca de nuestras familias y de nuestros compañeros?
R. Cuando la gente ve que nos comportamos bien, ellos naturalmente asumen que nuestras familias y nuestros compañeros también son buenas personas.

De 6 a 9 años

P. ¿Por qué el comportamiento de los dos chicos en el restaurante de comida rápida influyó en la manera en que el Sr. Goldsmith percibía sus dos escuelas respectivamente?
R. Si bien cada uno de nosotros por separado es un individuo, también somos al mismo tiempo miembros de ciertos grupos. Por ejemplo, podemos pertenecer a una determinada familia, vivir en un determinado barrio, ir a una determinada escuela, ser miembros de una determinada nacionalidad o religión, etc. Y como las personas con las cuales nos relacionamos no suelen conocer a todos los miembros de nuestros "grupos", la naturaleza humana es que ellos se formen impresiones acerca de nuestros "grupos" a partir de la forma en que nosotros actuamos. Cuando el Sr. Goldsmith vio que Federico, el muchacho de la Escuela Hartland, se comportó mucho mejor que Hernán, el muchacho de la Academia Vinedale, él se formó la impresión de que de alguna manera la Escuela Hartland estaba realizando un mejor trabajo en la educación de sus estudiantes. Él transformó esta impresión en acción cuando decidió donar el dinero a Hartland en lugar de dárselo a Vinedale. A través de su buen comportamiento Federico generó algo positivo para todos sus compañeros.

P. ¿Crees tú que Hernán, el chico de Vinedale, se habría comportado de manera diferente en el café si hubiera sabido que su conducta afectaría la impresión que el Sr. Goldsmith se formaría de toda su escuela? ¿Por qué?
R. Ciertamente, si Hernán hubiera sabido que el hombre que había empujado bruscamente en la fila, iba a donar dinero para que su escuela tuviera un estadio de béisbol y equipo deportivo nuevo, habría tenido cuidado de no ofenderlo. Pero además de esto, si el muchacho hubiera considerado el hecho de que su conducta influye en la opinión que los demás se forman, no sólo él, sino de toda su familia y de sus amigos, podría haber actuado de otra forma por el bien de ellos.

P. ¿Puedes pensar en algunos grupos a los cuales perteneces y a los cuales representas a través de tu comportamiento?

10 años y más

P. Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, ¿por qué es bueno tener siempre presente que la gente se forma opiniones acerca de nuestras familias y nuestros compañeros a partir de nuestro comportamiento?

R. Cuando una persona se enfrenta a una situación en la que es difícil hacer lo correcto puede caer sencillamente en la tentación de tomar el camino fácil. "Después de todo", dice, "no estoy perjudicando a nadie, sino a mí mismo". Sin embargo, cuando se da cuenta que sus acciones tienen el poder de ayudar o perjudicar la reputación de muchas otras personas inocentes que están asociadas a él, puede a través de esto obtener el coraje necesario para hacer lo correcto. Incluso una persona que se destruye a si misma puede llegar a detenerse si se da cuenta que está dañando a otros. Del mismo modo, el hecho de saber que cuando actuamos correctamente estamos haciendo algo beneficioso para muchas otras personas, puede motivarnos a alcanzar niveles aún más altos de crecimiento personal y espiritual.

P. Dios nos enseña que el comportamiento del pueblo judío influirá directamente en la opinión que el mundo tenga de Él y de la Torá. ¿Cómo entiendes esto?

R. La Torá que recibió el pueblo judío es un regalo impresionante. Fue entregada para ser una guía espiritual que nos ayude a nosotros mismos (y a todo el mundo). A través de ella nos transformamos en personas más amables, más felices, más sabias, y más éticas. Incluso los pueblos del mundo que nunca han estudiado la Torá se dan cuenta de cual es su finalidad. Cuando una persona observa a un judío actuando de manera positiva y elevada, naturalmente asume que el regalo de Dios, la Torá, influye enormemente en que el judío se comporte de esta manera. A lo largo de la historia cada judío ha sido un "embajador" de la Torá y de Dios a los ojos del mundo.

P. ¿Cómo podrías actuar para producir un Kidush Hashem (una santificación del nombre de Dios) en tu propia vida?
R. Algunas de las maneras son: tratando de ser escrupulosamente honesto y leal con todas las personas que nos rodean, mantener una buena disposición incluso cuando nos encontramos bajo presión, y buscar siempre la forma de ayudar con nuestras palabras y con nuestros actos a todo aquel que lo necesite.





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