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¡¿Cómo me pudo haber hecho esto?!

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01/09/2008 | por Emuna Braverman

¿Por qué nos tomamos las cosas de modo tan personal?

Recientemente le mandé un e-mail a una amiga. Le dije cuánto la extrañaba, cuán valiosa era en mi vida y le sugerí que nos veamos para comer. Los días pasaron sin respuesta. Semanas pasaron sin respuesta.

Me dije a mí misma que debí haber mal interpretado la relación, que en realidad habíamos crecido separadas, que ella estaba siempre ocupada; que el papel que yo jugaba en su vida era insignificante.

Lo que no me dije a mí misma es que su computadora estaba rota y que no había recibido mi mensaje. Lo que no me imaginé fue su respuesta verdadera: "Perdóname. Mi computadora ha estado rota por tres semanas. ¡Me encantaría comer contigo!".

Hace poco alguien me contó una historia similar. En un evento, la pusieron en una mesa con una amiga cercana y estaba entusiasmada de poder compartir toda la noche con ella. Después de unos cuantos saludos la amiga se fue de la mesa y no regresó. Mi amiga construyó una lista de quejas y sentimientos heridos. Resultó ser que su amiga se vio involucrada en una conversación acerca de los problemas de otra persona y sintió que no podía abandonar a este individuo con su dolor y necesidad.

Otra amiga me habló sobre la rudeza de una amiga que tenemos en común. "Ni siquiera me dije hola o se percató de mi presencia" - dijo ella. Intentando hacer las paces, intervine y hable con la mujer. "Tengo 8 meses de embarazo" explicó. "Tengo nauseas y estoy exhausta. Paso mi día poniendo "el automático" para seguir adelante. Ni si quiera la vi".

¿Por qué nos tomamos todo de modo tan personal? La mayoría de las veces no tiene nada que ver con nosotros y puede llevarnos a tanto resentimiento, hostilidad, chisme...

¿Alguna vez has visto a una chica alistarse para salir... digamos a una boda? Tiene ataques de pánico por haber visto un nudo en su pelo, los zapatos equivocados o las cejas disparejas... No eres la novia, te recuerdo. "Nadie te estará viendo particularmente a ti".

Parece muy chistoso al verlo en otros, pero perdemos perspectiva cuando se trata de nosotros. Nos tomamos las cosas de manera muy personal y destruimos relaciones y nos causamos dolor a nosotros mismos y a los demás. Nos tomamos las cosas demasiado a pecho y nos olvidamos de las mitzvot como amar a tu prójimo - y juzgarlo para bien.

Como mi amiga con la computadora rota, la mayoría de las explicaciones involucran circunstancias externas e impredecibles. Algunas veces las explicaciones son internas a la persona pero igual no dirigidas a ti. Algunas personas tienen el hábito de llegar tarde. No estoy comentando en los méritos de este hábito, pero si siempre llegan tarde a las citas, no tiene nada que ver con su relación contigo o su grado de cariño hacia ti. Es sólo una reflexión de quienes son. Algunas personas tienen problemas con los compromisos; no siempre puedes esperar que cumplan su palabra. Tú puedes decidir si es una cualidad que te gustaría que un amigo tuyo tenga, pero no tiene nada que ver contigo. Cada uno es lo que es, y así se comporta con todas las otras personas... no sólo contigo.

Es demasiado fácil ir por la vida guardando rencores y construyendo resentimientos. Hay tantas oportunidades -- tantos malentendidos, frustraciones y desilusiones. Pero si reconoces que no es personal, no rompe tu espíritu. En lugar de confirmar tu instinto amargo que "no puedes confiar en nadie", puedes estar abierto a aceptar y perdonar.

Juzgar al otro para bien va más allá de poner un giro en la situación y en las circunstancias. Juzgar a alguien favorablemente es asumir que realmente tiene buenas intenciones. Asume que no te quiere herir, que probablemente quiere construir una buena relación contigo, pero él o ella están limitados por sus propias limitaciones así como tú lo estás por las tuyas.

Hablar mal de otros e interpretar negativamente las situaciones son evidencia de un carácter mal formado - reflejan una visión del mundo no adecuada. Cuando miras a tu alrededor, ¿ves a la mayoría como gente buena o como gente mala - es decir, el vaso medio lleno o el vaso medio vacío?

Tengo suerte de tener un bellísimo jardín lleno de pasto verde, con flores y árboles frutales. Es muy pacífico, calmado y nutritivo -- siempre y cuando no me fije en los yuyos que crecen entre medio del pasto, la manguera rota, el bambú que creció demasiado, el árbol casi muerto, las mandarinas podridas... ¡Es mucho esfuerzo!

Lo mismo ocurre con la gente. Hay mucho bien si nos enfocamos en él -- y si aprendemos a no tomarnos todo personalmente. Si tienes hijos encontrarás está lección muy útil con los adolescentes. Sus altibajos, enojo, hostilidad contra ti (¿cómo pueden hacerte esto si tú has hecho tanto por ellos?) no es sobre ti. Es sobre su dolor, confusión, inseguridad.

Y en el matrimonio es igual. No tomes los rasgos de carácter de tu pareja que te enojan como algo personal.

Nos reímos de la gente que ve el mundo a través de lentes color rosa. Pero probablemente nos podemos beneficiar de la experiencia.




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