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Confesiones de un Adicto a la Televisión

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01/02/2009 | por Richard Rabkin

He decidido no ver televisión durante toda una semana. Y créanme, esto es bastante importante.

Yo era uno de esos niños que fueron criados con la televisión. Mi riguroso régimen incluía: llegar a casa de la escuela más o menos a las 4:30, justo a tiempo para una caricatura de dibujos animados de mi elección; a las 5:00 p.m. ver una hora de payasadas de Jack Tripper en Tres Son Compañía; a las 6:00 eran las noticias nocturnas, las cuales me podía saltar en aquella etapa de mi vida y cenar algo en su lugar; 7:00 La Rueda de la Fortuna o Entertainment Tonight; 7:30 Jeopardy; luego, dependiendo de la noche de la semana, ver algo de TV imperdible. Los martes en la noche por ejemplo: El Show de Bill Cosby, Family Ties, Cheers, luego algún otro programa al azar que el canal NBC estaba intentando vender, el cual inevitablemente fallaría pero que yo vería de todas formas, y finalmente, ¡L.A. Law! El último espacio antes de la cama, 11:00 – 11:30, era llenado por un resumen deportivo.

Cinco horas por noche, y eso era sin incluir los fines de semanas (y confíen en mí, no quieren escuchar acerca de los fines de semanas).

Me he dado cuenta de cuanto que mi vida ha sido desperdiciada sentado frente a esa caja. Como un estimativo aproximado, he visto alrededor de 30.000 horas de televisión. Eso es algo así como ¡tres años y medio de mi vida! Podría haber aprendido un nuevo idioma, quizás chino mandarín o swahili. Podría haberme convertido en cinturón negro en Kárate o podría haber leído libros y volverme realmente inteligente. En vez de eso, puedo decirles que en El Show de Bill Cosby, el único hijo de Heathcliff Huxtable, Teo, tenía un mejor amigo llamado Cucaracha.

Como un hombre de 26 años, solamente puedo concentrarme por intervalos de 22 minutos.

¿Y que hay del daño que le ha hecho a mi cerebro? Como un hombre de 26 años, solamente puedo concentrarme por intervalos de 22 minutos antes de perder la concentración y deambular por mi apartamento en un trance de tipo publicidad, buscando productos para el hogar para ensalzar sus virtudes mientras canto sus canciones publicitarias. Y aún no puedo frenarme a mí mismo de ver TV. Cuando pienso en apagarla, la escucho diciéndome: "Richi, yo te quiero. ¡Hemos sido amigos por tanto tiempo! Yo se que tú no quieres apagarme...".

Es por eso que lo que hice esta mañana fue tan difícil. Tomé el televisor y lo puse dentro del armario. A pesar de los llantos apagados y las suplicas que me arrojó, he decidido no ver televisión durante toda una semana. Créanme, esto es bastante importante.

Durante una semana he decidido maximizar ese "tiempo extra" que tengo y ver exactamente cuanto puedo estar sin ver televisión. Lo que sigue es mi diario de siete días de un adicto a la televisión confesado, viviendo sin un televisor. Que pueda Dios darme la fuerza para vencer este desafío.

Día 1
El desayuno fue difícil. Usualmente como mi queso cottage de la mañana mientras veo CNN. Ya pensé en reincorporar la TV. Creo que la escuché gritando desde el armario. ¿Estoy perdiendo ya la razón? No se preocupen, me mantuve firme – en su lugar leí un periódico. Desafortunadamente, sólo recibo el diario los días sábado así es que tuve que leer la sección de viajes. Por más interesante que estuvo, no estoy planeando un viaje a Islandia en el tiempo cercano.


Estoy aburrido. Me perdí Boston Public y Los Practicantes. Incluso me conformaría con ver The Bachelor en este momento. Ya llamé a todas las personas en mi libreta de teléfonos. Nadie estaba en casa. Ya les envié un correo electrónico a todas las personas que conocía en la escuela secundaria con quienes no he hablado en 10 años. Estoy aburrido. Necesito encontrar un pasatiempo. Quizás me pondré a tejer.

Día 2
El desayuno estuvo mucho mejor esta mañana. Compré el periódico del día y lo leí entre mordiscos de queso cottage. Leer el periódico por la mañana es muy divertido. Me siento bien informado e incluso un poco más listo. Aún me pregunto que estará pasando en CNN. ¿Cómo estará Paula Zahn? ¿Habrá hablado con Wolf Blitzer ya? ¿Cómo se verá su barba esta mañana?


Hoy me reuní con mi jevruta, mi compañero de estudios, juntos estudiamos y discutimos un texto judío. Estoy avergonzado de admitirlo, pero usualmente llego justo a tiempo para nuestra sesión porque veo American Idol primero, el cual termina más o menos a la misma hora que nuestra sesión de estudio comienza. Pero hoy, lo más cerca que iba a estar de American Idol sería mirar la carátula de un viejo CD de Paula Abdul de mi compañero de cuarto, así que decidí llegar temprano. Me dio tiempo para preparar y repasar algo del material que habíamos visto previamente. Fue bueno usar mi cerebro para algo santo para variar. Mientras caminaba a casa decidí que iba a dedicar algo del "tiempo extra" de esta semana para aumentar mi estudio de textos judíos. Cuando estudio Torá, estoy totalmente ocupado y puedo ver su influencia positiva en mí. Eso es bastante más de lo que podría decir de American Idol.


Cuando regresé a mi apartamento, estaba tan tranquilo. Tan solitario. Me di cuenta de que el control remoto estaba sobre el borde del sofá, tambaleándose, como si supiera que estaba perdido. Yo también estaba tambaleando – entre la cordura y la demencia. Me perdí la TV de la noche. Me perdí el programa de Jay Leno, el de David Letterman, y el de Conan O'Brien y compañía. ¿Qué estará pasando en los juegos de hockey y de básquetbol? Esto no es tan fácil como pensé que sería. Esto debe ser como la abstinencia a la nicotina.

Día 3
Esta mañana en el camino a comprar el periódico de la mañana, me detuvo un oficial de policía. Aparentemente he estado conduciendo sin un permiso válido por alrededor de 4 meses. Recibí una multa de $110 dólares. Pensé en escapar por la calle, esperando que el policía me persiguiera, garantizándome de ese modo un espacio en el nuevo episodio de Cops. Pero lo pensé mejor – si me envían a la cárcel, sería mucho más tiempo que una semana sin TV.

Decidí convertirme en una persona más equilibrada. Adopté un pasatiempo: hacer sushi.

Con mi tiempo libre agregado he decidido no solamente incrementar mi estudio de judaísmo, sino también convertirme en una persona más equilibrada. Así es que decidí adoptar un pasatiempo: hacer sushi. Compré un libro, junto con el equipo e ingredientes. Hoy hice sushi por mí mismo.

También fui al gimnasio. Intenté levantar unas pesas, pero se cayeron encima de mí. Ha pasado un poco de tiempo desde que hice algo así.

Día 4
Hoy en la noche fui a pasar un rato con mi amigo Shane. Hemos sido amigos cercanos durante 7 años, pero estos últimos años, cuando nos reunimos es generalmente para ver una película. Le dije a Shane de mi experimento de siete días – el cual incluye no ver películas – y él me ayudó. En vez de sentarnos uno junto al otro en un cine viendo una película, nos sentamos uno junto al otro y conversamos. Nos pusimos al día con lo que estaba pasando con cada uno y recordamos viejos tiempos. También jugamos un juego de salón. Pienso que desde que dejé de ver TV, me he puesto más listo.

Días 5 y 6
Unos amigos me invitaron para una cena de Shabat. Fue agradable verlos y disfrute al conocer nuevas caras en la mesa. Intercambiamos historias, discutimos los eventos políticos recientes y hablamos acerca de la porción semanal de Torá. No estuve preocupado de ningún programa de TV que me estaba perdiendo, porque me di cuenta que la experiencia de Shabat era todo lo que realmente necesitaba.

Día 7
El domingo es usualmente un gran día de TV para mí. Gracias a Dios, tenía muchas cosas más merecedoras de mi tiempo, siendo una de ellas el piano. Comencé a tocar piano hace tres meses. Tenía una clase hoy en la que tenía que tocar todas las piezas en las que he estado trabajando durante la semana pasada. Luego de que termino de tocar, ella usualmente dice algo como, "Ajá, OK, eso está bien, pero porque no intentas tocarla de esta forma...". Pero esta semana ella dijo, "Bien, muy bien. Realmente me gustó eso". Le dije que había practicado más esta semana que usualmente porque puse mi televisor en el closet. Creo que ella piensa que soy extraño.

Día 8 – La Secuela
A pesar de que podría haber visto TV durante el desayuno esta mañana, leí el periódico. He empezado a disfrutar la tranquilidad.

Una de las mayores lecciones que he aprendido en esta semana que pasó es como ver el tiempo. Solía tener "tiempo extra" el cual siempre miraba como "tiempo que matar". Sé que suena como un cliché, pero me di cuenta de que el tiempo es una de las posesiones más valiosas que tenemos. En vez de matarlo, podemos usarlo para actividades que valen la pena. En vez de conectarme al tubo para bobos, elegí incrementar mi estudio de nuestros antiguos y santos textos judíos y conectarme a una fuente de conocimiento espiritual.

El tiempo es un regalo, y debo usarlo para trabajar en mejorarme a mí mismo como ser humano y como judío, no solamente trabajando en hacer un hueco en mi sofá preferido.

Desgraciadamente los viejos hábitos son difíciles de romper, y no creo que me deshaga aún de mi televisión completamente. Pero después de mi experimento de una semana, me siento de vuelta en el asiento del conductor. Ahora me doy cuenta de que tengo que controlar cuanta televisión veo, y no dejar que ella me controle a mí. Para mí, esta no fue una transición fácil. Pero lo hice a través de la simple admisión de que tenía un problema, y que estaba dispuesto a cambiar. Dije, "Hola, mi nombre es Richard, y soy un adicto a la televisión".




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