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¿Por qué las sefirot son diez?

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10/06/2008 | por Rav Shimon Leiberman

Diez Sefirot no son "diez" por casualidad -- su número nos ayuda a entender el diseño de todo el mundo

Las Sefirot son nuestras percepciones humanas de las diferentes formas en que Dios interactúa con el mundo, tal como lo describimos anteriormente. Pero, ¿cuál es el significado del número “diez”?

En la metáfora cabalística los números no son meramente notaciones aritméticas. Los números tienen una personalidad y son cualitativamente significativos. Ésta idea no es tan abstracta, ya que vivimos con ella también concretamente. Nosotros decimos que algo ocurrió sólo “una vez”, que hay “dos” partes en cada historia, que quienes cometieron delitos “tres veces” deben recibir un castigo más fuerte, que “decenas” vinieron para un evento, etc. etc.

Por lo tanto, si hay “diez” emanaciones o Diez Sefirot, debe haber un significado detrás de ese número.

El número diez es importante porque es la base aritmética. Esto es normalmente explicado como una consecuencia de que tenemos diez dedos, la extensión natural de los primitivos dígitos del hombre. Pero esta explicación plantea otra pregunta más profunda: Si hay una creación con un propósito y cada faceta de la vida humana y sus actividades son planeadas por anticipado, entonces los “diez” dedos son también parte de ese plan. Significa que Dios tuvo la intención de que el sistema numérico se construya precisamente en base a “diez”. ¿Por qué? Y más aún, además de que el sistema de números se construya en base a diez, ¿por qué tiene que ser esa también la cantidad de Sefirot?

Diez expresiones

Rabí Judah Loew, más conocido como el ‘Maharal de Praga’, un filósofo místico del siglo XVI, ofrece una explicación. Aunque él realmente explica por qué Dios utilizó diez maamarim ‘expresiones’ para crear el mundo, la respuesta realmente encaja con la idea de las Diez Sefirot, que son idénticas a las diez expresiones.

Dios podría haber creado el mundo ya sea con una expresión (maamar en hebreo), varias expresiones (maamarim) o exactamente con diez expresiones. Vamos a analizar las diferentes posibilidades.

Si Dios hubiera utilizado una sola expresión, eso implicaría que nosotros no tendríamos manera de analizar el mundo en unidades de componentes. Por ejemplo, piensa en un ingenioso hombre de negocios que actúa de manera intuitiva y tiene éxito en los negocios brillantemente. Si le pedimos que explique por qué compró una empresa determinada y qué ganó con ella, él sólo tartamudeará y dirá: “Simplemente sentí que debía comprarla”. Él realmente no puede explicarlo, dado que términos como “activos”, “flujo de caja” e “infraestructura”, no son parte de su pensamiento y terminología para tomar ese tipo de decisiones. Del mismo modo, un mundo totalmente contenido dentro de una sola descripción, nos dejaría desconcertados.

A continuación debemos analizar cómo sería un mundo creado con entre dos y nueve expresiones. Éste sería un mundo con muchos elementos que lo componen, pero sin una unión subyacente visible. Por lo tanto, podría ser comparado con una persona que hace un montón de análisis de inversión sobre una base adecuada y que cuando se presenta la oportunidad, invierte. Podríamos entender movimientos particulares de él, pero no existe un ‘cuadro general unificado’ para percibir.

Dado que Dios es Uno, esta sería una percepción falsa. Un tipo de representación en la que podemos percibir fragmentos y pedazos, pero no la relación entre ellos, es inútil.

Decenas de diez

Entonces llegamos a la tercera posibilidad que es “diez”. Diez consta de componentes que pueden ser considerados como entidades separadas y sin embargo se suman para conformar un grupo de “diez”, lo que llamamos una “decena”. O mejor dicho, diez es una “unidad” que consta de componentes.

Por lo tanto cuando hablamos de Diez Sefirot, queremos decir que Dios creó un mundo —la humanidad, la Torá, la historia y todo lo demás— que puede ser analizado en términos de componentes. No sólo diez componentes, sino que cada uno de estos diez componentes tiene otros diez componentes, y así sucesivamente.

Por otro lado, independientemente del número de fracciones que seamos capaces de identificar, siempre hay un hilo que nos permite comprender la forma en que estos distintos elementos dispares convergen para formar el ‘cuadro general unificado’, que es la “verdadera” imagen.

Por lo tanto, cuando estudiamos cómo Dios actúa a través de las Diez Sefirot, estamos analizando cada detalle con una doble perspectiva:

a) El punto particular que cada acto expresa, y

b) El elemento unificador que entrelaza todas las actividades de Dios en una entidad sin fisuras, como es propio de Dios, quien es Uno.




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