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Cinco herramientas fundamentales para empezar a construir juntos su hogar.
¡Mazel Tov! Cuando se calma el torbellino de su boda, están listos para empezar a invertir en el verdadero camino para construir su matrimonio. ¿Pero cómo se ve eso exactamente? Aquí hay cinco herramientas para que empiecen a construir juntos su hogar.
En su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, Steven Covey enseña que la mayoría dedicamos gran parte de nuestro tiempo a lo que es urgente, pero no necesariamente a lo que es importante. El matrimonio, idealmente, no es un problema urgente, pero es una de las partes más importantes de nuestras vidas.
Con trabajos que no encajan en el horario de 9 a 5 y un teléfono que siempre está sonando con el siguiente mensaje urgente (y a menudo no tan importante), esto se ha vuelto una dificultad incluso más grande. Si no somos cuidadosos, podemos estar siempre ocupados y no encontrar nunca tiempo para nutrir nuestro matrimonio.
Una de las cosas que aprendemos del calendario judío es que no dejamos las cosas importantes marchitarse en la lista de cosas por hacer. Si es importante, necesita ser programado y no es negociable. Imagina si sólo tuviéramos Shabat, un día para desconectarnos del trabajo y de las obligaciones externas, cuando “tuviéramos tiempo”. ¡Nunca pasaría! ¿Cuántas discusiones importantes y disculpas ocurren justo antes de Iom Kipur? El viernes por la noche trae el Shabat, estés listo o no, y nuestras festividades llegan cada una en su temporada, recordándonos tomarnos el tiempo para lo que es más importante.
Acepten el consejo del calendario judío y reserven tiempo no negociable el uno para el otro.
En mi experiencia trabajando con cientos de recién casados, uno de los problemas más comunes con los que me encuentro es cuando un miembro de la pareja asume que el otro tuvo la peor intención. Por supuesto, nadie lo hace intencionalmente, pero si observamos nuestras reacciones podemos ver cómo interpretamos la conducta de nuestra pareja, ya sea de forma amable o crítica.
Particularmente en los primeros años del matrimonio, hay muchas oportunidades para malentendidos y problemas de comunicación. Te acaban de entregar un paquete de nuevas circunstancias de vida; a menudo, el matrimonio viene con cambios de ubicación, cambios de apartamento, incluso cambios de carrera y como mínimo tu familia extendida ha crecido, trayendo consigo nuevas tradiciones, planes para las fiestas y expectativas.
La Mishná enseña: “juzga a cada persona para bien” (Pirkei Avot 1:6). Cuando evalúas si lo que él/ella dijo tenía intención de ser hiriente o puede haber sido nada más que un error, se nos aconseja asumir que fue un error a menos que pruebes lo contrario.
¿No te llamó para decirte cuándo regresaría del trabajo, aunque le pediste que te avisara? Es poco probable que esté siendo cruel intencionalmente y es más probable que haya surgido algo importante o que simplemente lo olvidara.
Esto no sólo te salva de un dolor innecesario, sino que por lo general es la interpretación más certera. Tu pareja realmente no tiene intención de herirte. Más aún, creas un hogar donde a todos se les da el beneficio de la duda, un ambiente que fomenta el crecimiento y la vulnerabilidad.
Mientras trabajamos para construir nuestra comunicación y conexión como pareja, es fácil olvidar que también cada uno está en su camino individual. Aprender a encontrar la parte de tu matrimonio que es tu propio camino personal de autodesarrollo te permitirá saber cuándo es algo que necesita ser discutido y cuándo es algo que debes trabajar en ti mismo.
Por ejemplo, digamos que un hombre se siente insultado fácilmente. Él sabe que para él este es un desafío, lo ha encontrado en su vida laboral y con sus amigos. Si él no reconoce esto como su problema personal, intentará explicar y negociar para asegurarse que su esposa nunca lo "active". El judaísmo sostiene que el trabajo principal que debemos hacer en este mundo es desarrollarnos a nosotros mismos. Desde esta perspectiva, él comprende que lo más importante no es comunicarle a su esposa su dificultad, sino hacer el trabajo interno para convertirse en alguien que puede tomar las cosas más a la ligera.
El matrimonio es la cancha principal para el crecimiento personal.
Todos sabemos que el matrimonio requiere trabajo. Pero hay una diferencia entre entender algo de manera intelectual y realmente captarlo. Muchos recién casados con quienes he trabajado legítimamente se sorprendían cuando las cosas no fluían. Ellos absorbieron el mensaje de “si te casaste con la persona correcta las cosas irán bien, y si no van bien, quizás has cometido un error”. ¡Ay!
Durante el primer año de matrimonio, el objetivo principal de la pareja es enfocarse en construir una base sólida para su relación. La boda no es el final de la búsqueda para encontrar a tu alma gemela, sino el comienzo del proceso de convertirse en almas gemelas.
Durante este primer año, tomar decisiones que priorizan tu matrimonio (como pensar dos veces antes de dejar a tu pareja para irte de vacaciones con amigos, o un trabajo más demandante que significará regresar más tarde por la noche o más viajes), es una forma de integrar el concepto de que el matrimonio requiere verdadero trabajo. La próxima vez que se presente un desafío, será más probable que respondas de forma más razonable: “Bueno, eso tiene sentido, aún estamos aprendiendo cómo navegar esta cosa del matrimonio”.
No hay nadie que pueda apoyar o alentar a tu pareja como tú. Tampoco hay alguien que tenga una visión de primera fila de la razón exacta por la que tu pareja no está alcanzando sus metas. Tú sabes si ignora el reloj despertador o si nunca llama a personas importantes. Tú vas a descubrir todas sus fallas, de cerca y en persona. La meta no es evitar verlas sino aprender a amar todo el paquete.
Cuando estamos completamente en el equipo de nuestra pareja, logramos un ajuste completo de actitud. Así como un entrenador sabe si uno de sus jugadores tiene un brazo débil e intentará acomodarlo y, si es posible, ayudarlo a reforzarlo, sólo podemos apoyar a nuestro cónyuge si somos honestos sobre sus debilidades, sin abandonar nuestro puesto como su principal admirador.
Estos son sólo algunos ángulos que espero te den una perspectiva fresca sobre la importancia de esta fase en su relación. ¡Que sean bendecidos para continuar creciendo y apoyándose el uno al otro!
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