5 formas de acabar con la procrastinación

28/09/2026

4 min de lectura

Estrategias efectivas para quitar los obstáculos de tu camino y terminar de hacer las cosas.

¿Evitas ciertas tareas en tu vida? ¿Temes pensar en intentar hacerlas?

El autor y experto en productividad Oliver Burkeman cree que es posible que gastes más energía preocupándote y evitando esas tareas que haciéndolas: “Puede ser alarmante comprender cuánto de la vida toma la forma de aquello que activamente intentamos evitar. Hablamos de ‘no tener tiempo para las cosas’ como si fuera simplemente una falla de organización o de voluntad. Pero a menudo la verdad es que invertimos bastante energía en asegurarnos no llegar nunca a hacerlas”. 

Quizás estás postponiendo un proyecto porque no sabes por dónde empezar. O quizás dudas respecto a aceptar un trabajo porque temes al fracaso. Es posible que que no estés dispuesto a enfrentar una tarea que no puedes hacer a la perfección. Cualquiera sea la razón, la procrastinación ofrece alivio en el momento, pero aumenta tu estrés a largo plazo. 

A continuación, cinco formas que Oliver Burkeman sugiere para hacer las cosas. 

1. Enfócate en lo más importante

    Aunque a veces puedas sentir que todo lo que está en tu lista de cosas por hacer debe hacerse hoy, intentar hacer demasiado te hace menos productivo. Intentar comenzar todo por lo general lleva a no terminar nada. En cambio, enfócate en las pocas cosas que realmente te importan. 

    En realidad, nunca vas a llegar a esa bandeja de entrada vacía. Tu lista de cosas por hacer siempre se llenará con más tareas. Como escribe Burkeman: “Cuando abandonas la lucha imposible de hacer todo, ahí es cuando puedes comenzar a invertir tu tiempo finito y tu atención en el puñado de cosas que realmente importan”. Decide qué es más importante para ti y deja el resto de lado. 

    2. Fija una meta cuantitativa

      Puede que evites preparar tu discurso o trabajar en tu proyecto porque no sabes cómo hacerlo perfectamente. O quieres que tu trabajo sea de alta calidad y en este momento no tienes suficiente energía para producir un trabajo de experto calibre. 

      Intenta fijar una meta cuantitativa en vez de una meta cualitativa. Escribe un párrafo sin juzgarlo. Después puedes editarlo. 

      Dedica 15 minutos a tu proyecto, aunque no estés seguro de qué dirección tomará. O define un pequeño 'producto final' que puedas lograr en las siguientes dos horas. Como escribe Burkeman: “Para definir tu siguiente producto final, clarifica algún resultado que puedas lograr en una sola sesión, digamos en los minutos siguientes o en una o dos horas como máximo. Luego trabaja hasta que lo logres. Si tienes que mandar un correo electrónico difícil, escríbelo y envíalo, en vez de comenzarlo y luego dejarlo pudrirse en tus borradores. Para proyectos más grandes, divide una porción: termina la investigación para la primera sección del reporte; finaliza los colores de pintura para el salón; selecciona un programa de ejercicios y agenda tu primera sesión en el gimnasio”. 

      Puedes controlar una meta cuantitativa. La calidad es algo que puedes mejorar después de tener el impulso para comenzar. Esta estrategia es revolucionaria porque te permite realmente comenzar el trabajo. 

      3. Desarrolla un gusto por los problemas

        Es tentador pensar que en el camino hacia tu siguiente meta, ya no tendrás problemas. Una vez que encuentres la pareja adecuada, recibas ese ascenso, compres esa casa o tengas el bebé… entonces todos tus problemas se resolverán. 

        Pero la vida te presentará desafíos sin importar qué o cuánto logres. Por eso, Burkeman sugiere desarrollar un gusto por los problemas en vez de esperar que desaparezcan: “Nos pasamos la vida inclinándonos hacia el futuro, considerando inconscientemente que lo que sea que está ocurriendo ahora es fundamentalmente defectuoso, porque está dañado por demasiados problemas. Y posiblemente también considerándonos a nosotros defectuosos, de lo contrario ¿no habríamos encontrado una forma de eliminar todos esos problemas?"

        Burkeman cree que luchar contra tus limitaciones y aprender cómo lidiar con los desafíos es lo que hace que en definitiva la vida sea satisfactoria y significativa. Como él escribe: “Ya no tengo que quedarme en la absurda postura para seres humanos finitos, para quienes el tiempo es tan preciado, o intentar quitar el presente del camino, dirigiéndome a un futuro libre de problemas. Soy libre de aspirar no a una vida sin problemas, sino a una vida con problemas más interesantes y absorbentes”. 

        4. Sigue la regla de los dos minutos

          Probablemente hay algunas tareas que evitas y que pueden hacerse, o al menos comenzarse, en dos minutos. El consejo simple de Burkeman para muchas de estar tareas en tu lista es solamente hacerlas. Él sugiere que escojas una tarea que puedes hacer ahora mismo en los siguientes dos minutos, hazla y táchala. Luego regresa al primer paso para elegir otra tarea. 

          En cualquier momento dado, sólo puedes estar haciendo una cosa. Cuando Burkeman intentaba vencer sus propios hábitos de procrastinación comprendió que: “El punto principal (aunque me tardó años darme cuenta) es desarrollar la disposición de simplemente hacer algo, aquí y ahora, para terminar algo, sin importar si es parte de algún sistema, hábito o rutina”. 

          5. Acepta la consecuencia

            Una de las formas más comunes de procrastinación es posponer una decisión que sabes que tienes que tomar. Evitas tomar la decisión porque quizás no estás listo para aceptar la consecuencia de esa elección. No vas al gimnasio antes del trabajo porque no quieres tener que lidiar con la consecuencia de dormir menos. Pospones comprometerte porque no quieres la obligación de un compromiso. No buscas un nuevo trabajo porque no estás listo para enfrentar las desconocidas y posiblemente más difíciles responsabilidades de un nuevo rol. 

            Pero no tomar una decisión también es una decisión. Y escoger no hacer nada tiene sus propias eventuales consecuencias. Como escribe Burkeman: “Las únicas dos preguntas, en cualquier momento de decisión en la vida, es cuál es el precio y si vale o no la pena pagarlo. En algún lugar en la confusa montaña de tu trabajo o de tu vida, acecha por lo menos una decisión que podrías tomar, ahora mismo, para liberarte y empezar a moverte”. 

            En el corto plazo de una vida humana, sólo tienes una cantidad finita de tiempo para lograr lo que te importa. Por lo tanto, decide qué es lo que realmente importa hoy. Enfócate en menos cosas para vivir más plenamente. Y acepta las consecuencias y los problemas que vendrán inevitablemente con cada nueva elección que hagas. Dicen que Rav Simja Bunim llevaba dos hojas de papel, una en cada bolsillo. En una escribió: Bishvilí nivrá haolam – “El mundo fue creado para mi”. Y en la otra escribió; Veanoji afar vaefer – “No soy más que polvo y cenizas”. Él sacaba cada hoja según fuera necesario, como un recordatorio para sí mismo”. Es verdad que tú eres todo un mundo y también es verdad que tienes una cantidad de tiempo finita. Úsala bien.

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