¿Encontraron realmente el Arca de Noé?


3 min de lectura
El cambio es posible. Estas cinco estrategias te ayudarán a transformar tus resoluciones de Rosh Hashaná en hábitos duraderos.
A medida que se acerca Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, nos vemos inspirados a detenernos, hacer una revisión de nuestra vida y visualizar la persona que queremos llegar a ser. Sin embargo, cualquiera que haya adoptado alguna vez resoluciones de Año Nuevo sabe lo fácil que es que incluso nuestras mejores intenciones se desvanezcan. ¿La buena noticia? Con el enfoque adecuado, el cambio no solo es posible, sino también sostenible. Aquí presentamos cinco formas comprobadas de crear resoluciones que realmente perduren.
Todo hábito duradero está arraigado en un valor más profundo. Identifica por qué quieres cambiar y luego elige una palabra o frase sencilla que capture ese valor. Por ejemplo, si estás creando una rutina de ejercicio, tu recordatorio podría ser: “Cuerpo sano, alma sana”. O puedes elegir una sola palabra que represente el valor que deseas practicar más este año, como “¡Energía!”. Estos recordatorios funcionan como anclas: te devuelven a tu propósito cuando la motivación disminuye y te ayudan a seguir avanzando con claridad e inspiración.
Uno de los mayores errores al hacer resoluciones es intentar cambiarlo todo de golpe. Las expectativas demasiado elevadas suelen llevarnos al desaliento cuando inevitablemente tropezamos. ¿Un camino mejor? Concentrarse en pequeñas acciones: pasos sencillos y posibles que se integran en tu día a día y que, poco a poco, te acercan a la persona que quieres llegar a ser. Como dijo sabiamente Arthur Ashe: “Nadie ha cometido un error mayor que aquel que no hizo nada porque solo podía hacer un poco. Empieza donde estás. Usa lo que tienes. Haz lo que puedas”. Incluso las acciones pequeñas, practicadas con constancia, construyen un cambio real y duradero.
A veces es más fácil identificar los hábitos que consumen nuestro tiempo y energía que imaginar nuevos objetivos. En lugar de añadir más tareas a tu interminable lista de pendientes, cambia la perspectiva: crea una lista de cosas que no harás. Por ejemplo: No me quedaré despierto hasta tarde mirando contenido sin sentido en el teléfono. No interrumpiré a mi pareja durante la cena. No comenzaré la mañana quejándome. No dejaré mi vida espiritual para el último lugar.
Escribir estas decisiones (y actualizarlas a medida que la vida cambia) te ayuda a actuar con intención y a tener claridad sobre la persona que no quieres ser.
Comenzar nuevos hábitos y perseguir objetivos significativos rara vez es fácil. El progreso puede parecer desesperadamente lento y el camino por delante puede estar lleno de incertidumbre. Pero existe un poder silencioso en simplemente estar presente. Como nos recuerda Brené Brown: “La disposición a presentarnos nos cambia. Nos hace cada vez un poco más valientes”.
Por lo tanto, preséntate en el grupo de apoyo, incluso si todavía no estás listo para hablar. Preséntate en el gimnasio, aunque solo puedas hacer diez minutos. Preséntate en una clase de Torá, aunque tu corazón todavía no esté completamente allí. Cada vez que te presentas, construyes valentía, resiliencia y avance.
A menudo decimos que queremos cambiar, pero volvemos a los viejos patrones, incluso cuando nos hacen daño. ¿Por qué? Porque todo cambio implica un costo. Como explica la terapeuta Lori Gottlieb: “No podemos tener cambio sin pérdida, por eso tantas veces las personas dicen que quieren cambiar pero, aun así, permanecen exactamente igual”. Quizás quieres dejar de ir al bar después del trabajo, pero eso también significa alejarte de los amigos con quienes bebes. O tal vez deseas pasar más tiempo con tu familia, pero eso requiere renunciar a algunas horas de trabajo. Al reconocer honestamente estos sacrificios y aceptarlos, te liberas para avanzar, ya no limitado por las pérdidas ocultas, sino fortalecido por la claridad de tu elección.
Rav Itzjak Hutner, un gran rabino del siglo XX, escribió: “La verdad es que el poder del cambio es la mayor innovación, después del maravilloso acto de la creación del cielo y la tierra”. Al entrar en el Año Nuevo judío, aférrate a esa verdad. El cambio no solo es posible: es un regalo divino. Confía en tu capacidad de crecer y permite que estas estrategias te guíen hacia resoluciones que realmente perduren.
Nuestro newsletter está repleto de ideas interesantes y relevantes sobre historia judía, recetas judías, filosofía, actualidad, festividades y más.