3 desafíos urgentes que los judíos debemos enfrentar este año


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Reflexiones importantes sobre el amor y el matrimonio de una destacada experta en relaciones.
Durante muchas décadas la autora y terapeuta Ester Perel ayudó a las parejas a navegar desafíos en su relación y a mejorar su comunicación. Ester a menudo recalca que el matrimonio hoy en día está cargado de una variedad de expectativas tanto dañinas como poco realistas y que las parejas se dan por vencidas en su relación más rápidamente cuando se enfrentan con dificultades: “Cada día recibo clientes de la ideología moderna del matrimonio. Ellos compraron el producto, lo llevaron a casa y se dieron cuenta que le faltaban algunas piezas. Entonces, vienen al taller de reparaciones a arreglarlo para que se vea como lo que está en la caja. Ellos dan por hecho sus aspiraciones para la relación, tanto lo que quieren como lo que se merecen tener, y se sienten molestos cuando el ideal romántico no cuadra con la realidad no romántica”.
Las lecciones de Ester sobre relaciones desmienten estos cinco mitos sobre el matrimonio.
Es imposible que tu pareja sea tu terapeuta, tu mentor espiritual, tu entrenador personal y tu comunidad. Necesitas un sistema de apoyo compuesto tanto de amigos como mentores y que funciona independiente de tu matrimonio.
Como escribe Ester: “Hoy en día, acudimos a una persona para que nos provea lo que una aldea completa hizo alguna vez: un sentido de arraigo, significado y continuidad. Al mismo tiempo, esperamos que nuestras relaciones comprometidas sean románticas, además de ser emocional y sexualmente satisfactorias. ¿Es de extrañar que tantas relaciones se desmoronen bajo tanto peso?”
Espera que tu pareja sea tu compañero, no la persona responsable por satisfacer cada una de tus necesidades.
Puede que desees mejorar tu matrimonio, pero crees que tu cónyuge no trabaja lo suficientemente duro para hacer cambios. Quizás piensas que, para cambiar una relación, ambos tienen que cambiar. Pero después de haber tratado a parejas durante muchas décadas, Ester no está de acuerdo: “Se necesitan dos personas para crear un patrón, pero sólo una para cambiarlo”.
Si encuentras que discusiones menores han escalado a discusiones constantes y tu pareja se rehúsa a trabajar en ello, de todos modos puedes romper el patrón cambiando sólo tu papel en él. A veces sólo se necesita una persona para cambiar una relación.
Si has estado casado por un tiempo, puede que hayas olvidado cuánto esfuerzo invertiste alguna vez en las citas. Puede que hayas olvidado todo el tiempo y pensamiento invertido en elegir qué ropa vestir y qué hacer para crear la oportunidad de conexión. Tal vez piensas que la intimidad en el matrimonio debe ser algo natural y que no requiere esfuerzo, pero en realidad precisa casi tanta inversión de tiempo y energía como cuando estaban de citas.
Muchas parejas casadas sienten que están demasiado ocupadas para invertir tiempo en construir y crear intimidad. Pero como señala Ester, “Si estás demasiado ocupado para la intimidad, estás demasiado ocupado”.
Al comienzo del matrimonio puedes haber pensado que su relación básicamente se mantendría igual. Quizás creías que un buen matrimonio no debe cambiar. Pero si son suficientemente afortunados de estar casados con la misma persona por muchos años, su relación pasará por muchas iteraciones a medida que ambos crecen, e inevitablemente también las necesidades de la relación crecerán y cambiarán.
Una relación sana siempre cambiará con el tiempo al igual que una persona sana cambia y se adapta a diferentes etapas de la vida. Ester explica: “La mayoría tendremos dos o tres matrimonios en esta vida. Si tenemos suerte, son con la misma persona”.
Si creciste aprendiendo que todo conflicto es negativo o amenazador, puedes creer que tu matrimonio debe estar libre de conflictos. Pero en realidad, todas las relaciones sanas experimentan algún grado de conflicto. No necesitan quitar el conflicto de la relación, pero pueden aprender cómo convertir el poder del conflicto en una oportunidad de conexión.
Ester enseña: “En vez de buscar defectos o contrargumentos, escuchen para entender. En vez de enfocarse en tener la razón, enfóquense en lo que puede estar bien en lo que la otra persona está diciendo. El conflicto es intrínseco a todas las relaciones. La presencia de discusiones o desacuerdos no implica que la relación no sea buena o que no valga la pena”.
Además de desmentir estos mitos comunes sobre el matrimonio, Ester también advierte a las parejas que no deben tratar el matrimonio como un bien básico. “En nuestra cultura de consumismo, siempre queremos la siguiente cosa mejor: lo último, lo más nuevo, lo más joven. Al fallar en eso, al menos queremos más: más intensidad, más variedad, más estimulación. Buscamos gratificación instantánea y somos cada vez más intolerantes ante cualquier frustración. En ningún lugar se nos alienta a estar satisfechos con los que tenemos, a pensar que esto es bueno. Esto es suficiente”.
Quizás esta sea la lección más importante que puedes aprender para fortalecer tu matrimonio: redefinir tu relación como un regalo y como una oportunidad de crecimiento. Oponernos a la presión cultural de tener cada vez más entendiendo que esto es bueno. Esto es suficiente. Puedes querer lo que tienes.
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