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Los padres tienen la responsabilidad y el poder de mantener a sus hijos a salvo.
El Center for Countering Digital Hate (centro para contrarrestar el odio digital) llevó a cabo un estudio asombroso. Ellos crearon cuentas falsas en las redes sociales pretendiendo ser niñas de 13 años. Después de apenas 2,6 minutos de uso, TikTok recomendó contenido relacionado con el suicidio. Después de 8 minutos de actividad, TikTok envió contenido fomentando trastornos alimenticios. Luego, cada 39 segundos aparecieron videos sugestivos sobre la imagen corporal y la salud mental. Este estudio fue repetido con resultados similares en Inglaterra, Canadá y Australia.
No es de extrañar que la ansiedad y la depresión se dispararan en la época en que se popularizaron los teléfonos inteligentes. La adicción ha aumentado, al igual que la explotación sexual. Los padres tienen la responsabilidad y el poder de mantener a sus hijos a salvo.
Aquí te proponemos una solución directa para mantener a tu familia segura:
Es imperativo poner límites seguros alrededor del uso de lo digital. Jodi Gold autora del libro “Screen Smart Parenting” recomienda mantener los dormitorios libres de tecnología y recomienda que los niños no duerman con tecnología porque eso altera los patrones de sueño. Sus lineamientos incluyen limitar el uso durante la semana y ella también cree que los padres deben comprar las aplicaciones para poder regularlas.
Tus hijos pueden sentirse frustrados por las limitaciones, pero en el fondo anhelan estructura. El Dr. David Pelcovitz, un destacado psicólogo, explica: “Mientras más límites pone el padre, más lo ama su hijo”.
La mayoría de los expertos concuerdan en que cuando los niños comienzan a usar las redes sociales, los padres tienen que supervisar ese proceso. No puedes darles acceso completo y esperar que ellos lo entiendan por sí mismos.
La experta en seguridad digital Lori Goetz explica que tal como no dejaríamos a nuestros hijos deambular fuera de casa sin supervisión, tampoco no debemos dejarlos deambular por el ciberespacio sin nuestra guía.
Aplicaciones como Qustodia, AURA, Bark y Norton Family son todas compañías respetables que pueden ayudarte a monitorear el tiempo de tu hijo en internet. Ellos reportan exactamente lo que tu hijo está publicando en las redes sociales y pueden apagar los aparatos a horas programadas. Esto puede ayudar a evadir las peleas con tu hijo sobre el tiempo de pantalla.
Pero recuerda, “Como padres, ustedes son los inmigrantes y sus hijos son los nativos”. Debido a que los niños pueden sortear muchos de nuestros bloqueos de seguridad, la Dra. Leora Orenbuch, psicóloga clínica infantil en el ámbito escolar, sugiere utilizar el dispositivo junto con ellos. “Los niños deben aprender a vivir con los dispositivos. Es como el fruto prohibido, mientras más se les quita sin explicarles por qué, más intentarán encontrar la forma de usarlo a escondidas y evadir los límites que se han establecido. Es importante mantener esos límites, pero simultáneamente, pedirles que te muestren algunos de sus mensajes o publicaciones, o cómo jugar su juego favorito. Úsalo como un momento de conexión para fortalecer la relación en lugar de pelear por ello”.
Las redes sociales satisfacen superficialmente una fuerte necesidad de conexión. Cuando piensas en tu momento más feliz, probablemente este tiene que ver con conexión. Eso es porque la conexión es la raíz de toda dicha. En hebreo, la palabra para feliz es sameaj. Esta puede dividirse en sham y moaj; tu mente necesita estar allí. ¿Y dónde es allí? Con tu familia.
Si tu mente está con tu hijo y no dispersa o escribiendo mensajes de texto, tu hijo se sentirá seguro y feliz.
Un niño de primaria compartió: “A veces le cuento a mi mamá toda una historia cuando conversamos. Ella está en su teléfono y luego me mira y dice: ‘¿Qué?’ y tengo que repetirla. A veces tengo que repetirla varias veces”.
Si estás disponible y les das a tus hijos atención y afecto, ellos sentirán menos inclinación a buscarlo en Internet.
La mejor forma de ayudar a tu hijo a reducir la dependencia en la tecnología es modelar una conducta ejemplar. Si tú estás constantemente revisando las redes sociales, no puedes esperar que los miembros de tu familia cumplan con los límites que les has impuesto. Tu hijo sentirá la hipocresía y el resentimiento puede convertirse en rebelión.
Puedes modificar tu propia conducta haciendo un cambio pequeño. Entonces puedes crear fricción alrededor de esa elección para prevenir reincidencias.
El Dr. Pelcovitz explica la fricción con el siguiente ejemplo. Él tiene una debilidad por la tarta de queso. Para ayudarse, crea una fricción envolviendo la tarta dos veces en plástico y poniéndola en la parte de atrás del congelador. Para el momento en que llegue a la tarta, su deseo habrá pasado. Su antojo bajó, porque satisfacerlo era necesaria mucha energía.
Tú también puedes habituar tu elección para que se mueva desde lucha a piloto automático. Actualmente estoy trabajando en el hábito de no encender el teléfono hasta que mis hijos se van a la escuela. De esta forma, me aseguro de que cada mañana ellos tengan una mamá concentrada. Al principio, cada mañana era una lucha, pero ahora se ha convertido en parte de mi rutina. Una vez que tu elección se convierte en hábito, requiere mínima disciplina mantenerlo.
De acuerdo con el New York Times, muchos ejecutivos tecnológicos en Google, Apple y Yahoo no les permiten a sus hijos tener un smartphone antes de los 14 años y no se les da un plan telefónico antes de los 16. Si los ejecutivos de tecnología prohíben a sus hijos los teléfonos inteligentes, ¿No deberías tú también pensarlo dos veces?
La mayoría de los psicólogos concuerdan en que deberíamos tratar a los teléfonos como tratamos a las drogas. No puedes evitar la exposición, pero puedes retrasarla lo máximo posible. Hay grupos de apoyo como Waituntil8th.com y MUST, Moms United to Stall Technology, que ofrecen ayuda e información para padres en problemas.
Cuando decidas proveerle a tu hijo acceso a un aparato, puedes considerar darles también un contrato. Puedes establecer las reglas y explicar las consecuencias por romperlas. Discutir los términos y firmarlo juntos.
Aplica estos puntos poniendo límites, supervisando el uso, brindando atención, regulándote y retrasando el comienzo. Ayuda a tu familia y a ti a adaptarse a los problemas alrededor de la tecnología haciendo un pequeño cambio hoy mismo.
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