5 pasos para tomar decisiones sin estresarte

11/08/2025

4 min de lectura

Cómo superar la parálisis por análisis.

Estoy en una reunión importante en un restaurante de alto nivel, escaneo el menú por quinta vez y no puedo decidir qué pedir. Esto ya está empezando a ser incómodo.

Finalmente, elijo. ¡Un minuto! No, prefiero pedir otra cosa.

“¿Estás seguro?” me pregunta la camarera. No lo estoy, pero no quiero quedar mal. Sólo decídete, me digo a mí mismo.

Cuando llega mi comida, mi colega dice que se ve deliciosa. Lo único en lo que puedo pensar es en lo que podría haber pedido en su lugar.

La parálisis por análisis es una lucha que caracteriza la vida moderna. Con un torbellino de opciones abrumándonos en cualquier momento, muchos nos bloqueamos a la hora de tomar decisiones.

¿Cómo sé que esta es la chica correcta para casarme? Ella es agradable, pero hay muchas chicas increíbles por ahí.

¿Estoy seguro que quiero este cereal para mi desayuno? El crujiente de chocolate también se ve bien. ¿Cómo puedo saber ahora qué es lo que voy a querer mañana por la mañana?

Tomar decisiones es más difícil que nunca, y si elegir cereales te resulta difícil, ¡imagina los niveles de estrés cuando hay más en juego!

Por eso necesitas una estrategia efectiva para despejar tu mente y guiarte a tomar decisiones desde un lugar de claridad y confianza.

Aquí te presento un proceso de cinco pasos que he desarrollado, y que espero te sea útil.

Paso 1: ¿mediocampista o entrenador?

Antes que nada, debes entender la naturaleza de tu decisión. ¿Esta elección necesita un mediocampista o un entrenador?

Un mediocampista tiene tres segundos para tomar una decisión antes de que la pelota al arco. Las decisiones del mediocampista son marcar un gol o fallar, debe tomarlas rápidamente y sólo después podrá reflexionar sobre lo que hizo.

Un entrenador necesita pensar toda la semana o la temporada baja sobre su decisión. Él se toma el tiempo para sentarse, planear una estrategia, investigar y planificar. Cada decisión que toma para el futuro del equipo tiene grandes implicaciones, y una mala decisión puede derribar todo el sistema.

Pedir comida, elegir qué color de camisa usar o decidir dónde encontrarse para tomar un café son decisiones de mediocampista. Ya sea que patee la pelota al arco o que la pase a un compañero no importa tanto; le devolverán la pelota y tendrá la oportunidad de intentar otra jugada.

Comprar un coche, elegir a un cónyuge o decidir dónde enviar a tus hijos a la escuela son decisiones de entrenador. Deben ser pensadas de manera deliberada. Las implicaciones son altas.

¿Cuánto tiempo necesitas para pensar en ello? Aquí es donde entra el paso dos.

Paso 2: Establece un cronograma

Hay un principio sociológico llamado la Ley de Parkinson: usamos todo el tiempo que se nos da para hacer una tarea asignada. Así funciona la burocracia en su máxima expresión.

No es necesario usar cada segundo disponible para tomar una decisión. Piensa de manera más inteligente, no más difícil, despejando tu espacio mental y liberando tu mente para estar presente en otras cosas. Si no estableces plazos para ti mismo, las decisiones pueden alargarse indefinidamente y tomarán el control de tu mente.

Algunas decisiones pueden necesitar seis meses para pensarlas claramente, otras pueden necesitar unos días. Sin un plazo para tu decisión, corres el riesgo de perder demasiado tiempo y vivir con el desorden innecesario en tu mente.

Entonces, pregúntate: ¿Cuánto tiempo realmente necesito y cómo puedo asegurarme de cumplir con mi plazo?

Paso 3: Compartimentaliza

Uno de los aspectos más estresantes de cualquier decisión es cuánto puede invadir tu espacio mental mientras sigues con otras partes de tu vida. Para combatir esto, compartimentaliza.

Así es como funciona: Elige 3 a 6 momentos en los que te sentarás durante un tiempo corto, digamos de 15 a 45 minutos, y livera tu agenda de distracciones. Usa ese tiempo para respirar profundamente y pensar estratégicamente sobre tu decisión. Haz todo lo posible para no pensar en la decisión fuera de esos momentos establecidos y asegúrate de dejar tiempos entre las sesiones para procesar la información y que las emociones se calmen. Déjate al menos un día entre cada sesión.

Descubrirás que tres sesiones enfocadas de 20 minutos serán mucho más efectivas que tres meses de preocupación constante y estancamiento. Al establecer limitaciones para ti mismo, te permites florecer.

Paso 4: Consulta sabiamente

Antes de consultar con todos los que conoces, considera a algunas personas de tu círculo cercano que puedan ayudarte a detectar lo que deseas y lo que es mejor para ti.

Sí, es importante recopilar información, pero nadie tomará la decisión excepto tú. Cuando hablas con demasiada gente, corres el riesgo de abrumarte con voces externas y nunca tendrás la oportunidad de desarrollar la voz interna que te dice hacia dónde quieres ir.

Rav Abraham Isaac Kook enseña que cada persona tiene una voz y un llamado singular, lo que podríamos llamar un propósito. Cuando se cultiva y se sigue, tu intuición te llevará a tus mayores éxitos y vitalidad. Cuando se ignoran o no se desarrolla, corres el riesgo de perder tu camino.

El aspecto más importante de cualquier decisión es que es tuya. Ten cuidado con las personas que te dicen lo que harían y aférrate a las personas que te ayudan a entender lo que deberías hacer.

Paso 5: Toma la decisión y mantente firme

Este último paso es engañosamente simple. A menudo, una decisión se siente bien a corto plazo, pero puede generar dudas más tarde. ¿Realmente tomé la decisión correcta?

Por eso, Angela Duckworth explica en su libro Grit que ella sólo permite que sus hijos dejen un hobby después de practicarlo un año.

La vida está llena de altibajos. No todo lo que amas será fácil, y no todo lo que es correcto para ti se sentirá correcto de inmediato. A menos que haya casos excepcionales, es importante darle a cualquier decisión un período de tiempo de gracia que se asiente y muestre su verdadera cara y belleza.

Dedica de seis meses a un año de verdadera dedicación a una decisión antes de reconsiderarla. Siempre y cuando hayas tomado la decisión desde un lugar de principios y valores, tal vez descubras que fue una mejor decisión de lo que pensabas en el camino.

¡Buena suerte!

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Cecilia
Cecilia
5 meses hace

Gracias, Uri. Me gustó mucho y llegó justo en el momento preciso!!!!

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