Deja de culpar a la IA por tu pereza


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Rav Jonathan Sacks muestra cómo el pensamiento judío puede ayudarnos a vivir con más claridad, conexión y sentido.
Cinco años después de su fallecimiento, Rav Jonathan Sacks sigue siendo uno de los pensadores judíos más vitales de nuestro tiempo. No a pesar de su ausencia, sino porque sus palabras continúan respondiendo preguntas que todavía nos formulamos. En un mundo saturado de ruido, Rav Sacks ofrece claridad; en medio de la polarización, él habla con valor moral y compasión.
Aquí hay seis de sus ideas más inspiradoras:
A pesar de mis mejores esfuerzos, mis gemelos de ocho años no pueden entrar a la juguetería sin pedir algo. No los culpo. Todos caemos en la esperanza de que la próxima compra nos dará la felicidad que anhelamos.
Rav Sacks sugiere reemplazar esos regalos por la expresión de gratitud. Nuestras plegarias diarias comienzan con Modé Ani, “Estoy agradecido”, para iniciar el día recordando que debemos estar satisfechos con lo que ya tenemos.
Rav Sacks escribe: “Ya poseemos la mayoría de los ingredientes para una vida feliz. Sólo que tendemos a darlos por sentados y a concentrarnos en nuestros deseos no cumplidos. Dar gracias enfoca la atención en lo bueno y nos ayuda a mantener la proporción sobre el resto. Es mejor que ir de compras… y también más barato”.
En medio de enemigos que buscan la destrucción del Pueblo Judío, hay no judíos que se ponen de nuestro lado y nos recuerdan la naturaleza única y milagrosa de la historia judía.
“El historiador Paul Johnson escribió: ‘Ningún pueblo ha insistido más firmemente que los judíos en que la historia tiene un propósito y la humanidad un destino’. Él sostiene que los judíos ‘están en el centro del intento perenne de dar a la vida humana la dignidad de un propósito’. Esa es la verdad en el corazón de nuestra fe”. La historia del Pueblo Judío no es sólo de supervivencia, sino de misión: traer sentido al mundo mediante la justicia, la responsabilidad y la esperanza. Al recordar nuestra identidad como pueblo, nos reconectamos con ese propósito mayor y con el papel que cada uno desempeña para llevarlo adelante.
Nuestra cultura, impulsada por influencers, adora en el altar de la satisfacción individual. El judaísmo ofrece un antídoto: una mentalidad comunitaria.
“El judaísmo consiste en crear energía espiritual; energía que, si se usa para el bien de otros, cambia vidas y empieza a cambiar el mundo. La vida judía no es la búsqueda de la salvación personal. Es el deseo inquieto de transformar el mundo en un lugar en el que Dios se sienta en casa”.
La historia del Éxodo ha inspirado innumerables movimientos de liberación, desde la Revolución Norteamericana hasta la lucha por abolir la esclavitud. El deseo de igualdad social surge de la lucha original del judaísmo por la libertad.
“El judaísmo fue la primera religión del mundo en protestar. El éxodo en tiempos de Moisés fue un hecho sin precedentes: el Poder supremo interviniendo para liberar a los absolutamente impotentes… [El judaísmo] sentó las bases de una sociedad igualitaria no basada en la igualdad de riqueza o poder, sino en el acceso igualitario a la educación, el bienestar y la dignidad humana… El judaísmo es el llamado de Dios a la responsabilidad humana, para acercar el mundo al mundo que debería ser”.
Las redes sociales han hecho que concentremos la mayor parte de nuestras energías emocionales en el ciberespacio, pontificando y exhibiendo una supuesta superioridad moral a través de pantallas y teclados. Lo que se pierde es la acción significativa en la vida real, mejor representada por el concepto de las mitzvot.
“Vive tus valores. La mayoría creemos en ideales elevados, pero sólo actuamos en concordancia de forma esporádica. Lo mejor que podemos hacer es establecer hábitos que nos lleven a poner en práctica esos ideales cada día. Eso es lo que son las mitzvot: ideales en acción, practicados constantemente”. Y, sobre todo, realizados en la vida real.
En un mundo donde la opinión pública a menudo parece estar en contra del pueblo judío y del estado de Israel, es fácil sentirse aislado o a la defensiva. Pero Rav Sacks nos recuerda que mantenerse aparte siempre ha sido parte de nuestra historia. Desde Abraham rompiendo los ídolos de su padre hasta generaciones de judíos desafiando las normas dominantes, el judaísmo nunca ha tratado de encajar, sino de decir la verdad, incluso cuando eso es impopular.
“El judaísmo es la voz contracorriente en la conversación humana. Ser judío es ser iconoclasta, desafiar las suposiciones dadas por sentadas de nuestro tiempo, estar dispuesto a romper los ídolos de nuestra era”.
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B”H, gracias a D-S tuve el mérito de haber sido un alumno virtual dentro de sus grupos de WhatsApp del Rab. Sacks el estando en vida cuando yo recién había comenzado mi camino monoteísta de la Torah y los 7 preceptos universales hace efectivamente más de 6 años atrás y en ese año tuve el mérito humildemente de haber pertenecido a uno de sus grupos de WhatsApp. Bendita sea su memoria, se le extraña mucho.