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Estrategias simples para desarrollar inteligencia emocional, aumentar la confianza y fortalecer la empatía, todo integrado en la vida cotidiana.
Todo padre quiere que su hijo tenga éxito en la escuela, que haga amigos y crezca y se convierta en un adulto seguro y amable. Una de las herramientas más poderosas que puedes darle a tu hijo es la alfabetización emocional: la capacidad de reconocer, entender y hablar sobre los sentimientos. Los niños que pueden poner palabras a sus emociones les resulta más fácil calmarse, resolver problemas y conectarse con los demás.
¿La buena noticia? No necesitas un título en psicología para enseñar esto. Con unas pocas estrategias sencillas integradas en la vida diaria, puedes ayudar a tu hijo a construir un sólido vocabulario emocional y a volverse más inteligente emocionalmente.
Aquí tienes 7 maneras fáciles y prácticas para comenzar:
Cuando tu hijo muestre una emoción intensa, refléjala en palabras:
Al reflejar los sentimientos, ajusta tu tono a su emoción (sin exagerar). Si tu hijo está furioso y tú dices con calma “Parece que estás enojado”, puede sentirse incomprendido. En cambio, dale un poco de energía a tus palabras para que se sienta entendido.
A muchos padres les cuesta reflejar los sentimientos de sus hijos porque las emociones pueden sentirse incómodas o incluso personales. Pero los sentimientos en sí nunca son malos; lo que importa es lo que hacemos con ellos.
Hazle saber a tu hijo que está bien sentir cualquier cosa, incluso enojo o decepción, pero al mismo tiempo mantén expectativas claras de comportamiento respetuoso.
En lugar de: “¡No tienes derecho a estar enojado!”
Intenta: “Entiendo que estás molesto porque dije que no puedes ir a casa de Sam. Respiremos, dejemos de gritar y luego buscaremos un mejor momento para ir”.
Esto enseña que los sentimientos son válidos, pero el comportamiento tiene límites.
Las historias son una herramienta poderosa para ayudar a los niños a reconocer y hablar sobre las emociones. Los libros les dan una “distancia segura” para explorar los sentimientos sin estar en el centro de atención.
Para niños pequeños (en inglés)
Para niños en edad escolar (en inglés)
Ayuda a los niños a aprender que pueden sentir dos emociones a la vez, un concepto difícil incluso para los adultos.
Ejemplos:
Anima a tu hijo a reemplazar “pero” por “y”:
La magia del “y” es que permite sostener dos verdades a la vez, en lugar de sentir que una cancela a la otra.
Como un narrador deportivo, puedes “transmitir” emociones en la vida diaria, las tuyas y las de tu hijo.
Hablar en voz alta sobre los sentimientos los hace menos misteriosos y modela cómo gestionarlos.
Cuando estén afuera o viendo un programa, observen juntos las emociones de otras personas:
Esto desarrolla empatía y ayuda a los niños a ver que todos tienen sentimientos.
A veces, los niños no tienen las palabras… Ahí es donde puedes intervenir suavemente.
Aunque tu hijo no responda de inmediato, le estás dando un vocabulario que podrá usar después.
Enseñar alfabetización emocional no ocurre de la noche a la mañana. Pero poco a poco, a través de conversaciones, libros y del modelo personal, tu hijo adquirirá herramientas para expresarse y conectarse mejor con los demás. Esta es una habilidad que le servirá toda la vida.
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