Mamdani y las publicaciones de su esposa en favor de Hamás


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Porque la felicidad empieza por casa.
Hemos vivido el último tiempo con grandes dificultades, y eso hace que sea todavía más necesario trabajar conscientemente para vivir con más felicidad.
La felicidad empieza por casa. Aquí hay 7 maneras de ser un padre feliz.
Los adultos suelen luchar por llegar a la meta inalcanzable de ser el padre perfecto. A menudo, esta es una razón inconsciente para la infelicidad. En vez de perfección, apunta a ser suficientemente bueno.
Todavía más: Dios los puso juntos a ti y a tu hijo por una buena razón. Tú eres el padre especifico que tu hijo necesita. E igualmente, tu hijo es el que tú necesitas.
En su libro “Criar hijos. Guía judía para la crianza de los hijos”, Miriam Adahan dice: “Dios nos ha dado esto niños en particular con sus debilidades y fortalezas particulares. Cada uno nos fue entregado, no sólo para que lo ayudemos con su tikún (su trabajo de reparación espiritual) sino también para que él nos ayude con el nuestro. Cada niño nos desafía de su forma particular y al amarlo cuando menos afecto sentimos o cuando es menos querible, hacemos el mayor progreso espiritual”.
Si dejas de lado tus expectativas poco realistas y aceptas tus imperfecciones y las de tú hijo, crecerás y también serás mucho más feliz.
A menudo lo que piensas que es mal comportamiento no lo es. Es sólo una conducta normal del proceso de desarrollo.
Un niño no es malo cuando pinta las paredes; todavía no le han enseñado que sólo se pinta en un papel. Los niños más grandes reaccionan con jutzpá porque intentan crecer en su muy normal y apropiada necesidad de independencia.
Una vez que sabes que esta es una conducta normal, en vez de enojarte, puedes simplemente proceder a disciplinar de forma efectiva. Puedes ayudar a los niños a limpiar la pared en la que acaban de colorear y explicarles que la regla en casa es que sólo pintamos en papel.
Puedes darles a los niños y adolescentes el lenguaje y el espacio que necesitan para desarrollar su independencia sin ser irrespetuosos.
Omitir el enojo y avanzar directamente a la disciplina y la educación da como resultado una mayor felicidad.
Los niños necesitan la atención de sus padres; esto es crítico para su autoestima y salud emocional. Les da a los niños una sensación de seguridad y les hace saber que son valorados y dignos de tu tiempo y atención. Mientras más tiempo pasas con tus hijos, más felices son.
Siéntate a la hora de la cena, acompáñalo cuando se viste a la mañana, léele su libro favorito antes de dormir. Tu atención completa hará una diferencia enorme en tu vida y en la de tu hijo.
Darles atención a los niños como parte de la rutina, sin que tengan que portarse mal, llevará a un hogar más feliz.
El hábito de una buena rutina para dormir es el verdadero secreto de la felicidad. Numerosos estudios revelan la importancia de un horario para irse a la cama. Un horario regular ayuda al desarrollo del cerebro. Los niños que tienen horarios de dormir consistentes tuvieron mejores puntajes en pruebas cognitivas de lectura, matemática y relaciones espaciales. No sólo eso, sino que irse a dormir temprano también puede prevenir la obesidad infantil.
Las familias que tienen horarios de dormir consistentes son más tranquilas y felices. Es más fácil dirigir una casa cuando los adultos y los niños descansan lo necesario.
Irónicamente, los niños son más felices cuando los padres mantienen su autoridad, límites y reglas. Pero esto puede verse socavado cuando los padres usan preguntas o suben el tono al hablar con sus hijos.
“Por favor, no saltes en el sillón, ¿de acuerdo?”
“¿Quieres irte a la cama?”
“Vamos a la tina, ¿de acuerdo?”
Esto les da a los niños la falsa impresión que ellos están a cargo, lo cual los hace sentirse inquietos e inseguros.
Para tu propia felicidad y cordura, al igual que la de tus hijos, tus peticiones deben ser firmes, resueltas y con autoridad:
“Los sillones son para sentarse. Tienes que dejar de saltar”.
“Es hora de dormir. Tiempo de que los niños estén en la cama”.
“Es hora de bañarse. Nos vamos al baño ahora”.
Que los niños discutan es otra conducta normal que realmente enoja a los padres. Los niños a menudo discuten cuando no quieren hacer sus tareas, para recibir lo que quieren y, a veces, sólo porque están aburridos.
Rehúsate a engancharte con tu hijo. Los beneficios son muchos. Detiene el ciclo de cualquier discusión. Modela un discurso respetuoso y calma frente al enojo o la falta de respeto.
Cuando tu hijo discuta contigo, prueba las siguientes frases:
“Esa es una idea interesante…”
“Nunca lo pensé de esa manera…”
“Así lo ves tú, pero no es como yo lo vi…”
“Te quiero demasiado como para discutir…”
“Me agota discutir. Hablemos de esto después…”
Mientras menos discutan más felices serán tú y tu familia.
Vivir de forma judía trae significado, propósito y vitalidad a tu existencia. Aumenta la vida judía en el hogar, con alegría y positividad. Algunas personas se sienten atraídas por el aspecto intelectual del judaísmo; otras por un nivel más emocional o espiritual, a través del canto y la plegaria. Hay quienes disfrutan haciendo actos de bondad. Encuentra la mejor manera para que tu familia se conecte con su herencia judía. Esto, sin duda, aumentará su índice de felicidad.
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