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"El Secreto" Revelado

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17/03/2014 | por Rav Benjamín Blech

Dios como un "genio cósmico".

Rhonda Byrne, la productora australiana devenida en la empresaria espiritual detrás del éxito de ventas de “El Secreto”, ciertamente entiende el secreto del marketing. Ella ha convertido una idea simple en un libro y un film New-Age que se han catapultado en la glorificada estratósfera del ranking #1 de la lista de los mejores vendidos de Amazon y del New York Times.

Con cientos de grupos de ayuda “Secretos” surgiendo de repente en el mundo y la concesión de no uno, sino dos especiales de televisión dedicados a discutir su concepto “novedoso”, seguramente debemos preguntarnos si este es en realidad el amanecer de un despertar espiritual sin paralelo.

Byrne afirma que ella fue inspirada por la biblia. Su ex socia, Esther Hicks, quien discute que ella es la que popularizó el concepto, da seminarios en los que invoca el espíritu sobrenatural de Abraham para hablar a través de ella y aconsejar a sus audiencias absortas en auditorios repletos con las enseñanzas de "El Secreto".

El secreto resumido en unas cuantas palabras: Las personas pueden obtener todas las cosas que quieran simplemente pensando positivamente sobre ellas.

Si eres uno de los pocos que todavía no ha gastado su dinero para ayudar a Rhonda Byrne a cumplir sus fantasías financieras, permíteme presentarte, de manera gratuita, el secreto en unas cuantas palabras: Las personas pueden obtener todas las cosas que quieran simplemente pensando positivamente sobre ellas. Así como ella explica en profundidad, “Cuando piensas sobre algo, te conviertes en un imán de lo que quieres”. Esta es “la ley de la atracción”.

La idea, ella afirma, tiene al menos 3500 años y es la llave para la mayoría de las religiones importantes. Piensa en esto, dice ella, como una “verdad espiritual”, como “la sabiduría de los siglos”. Y aplícalo a todo. ¿Necesitas un lugar para estacionar? Concéntrate mucho y cree realmente en que estará allí para ti. ¿Encontraste? Ups… supongo que no creíste lo suficiente. Bueno, dedícale un poco más de tiempo. Practica hasta que te salga bien. Comienza de a poco.

Como escribe Byrne: “Todos tienen que tener una experiencia propia para creerlo. La gente debería comenzar con cosas pequeñas, como decidir que una taza de café te llegará”. Cuando pides un deseo al ver una estrella fugaz, no hace diferencia quién eres, ¡y en la versión de Byrne ni siquiera necesitas la estrella!

No puedo evitar admirar el genio de marketing que ha re-empaquetado la vieja filosofía de “piensa y hazte rico”, que fue el elemento principal de los consejeros de auto ayuda por siglos, de una manera que nos hace creer que ofrece ideas novedosas nunca antes publicadas. Estoy también altamente impresionada por que sea tan caradura y no esté avergonzada de decir balbuceos sicológicos modernos prometiendo regalos más grandes que los de un genio mítico como recompensa por nada más que deseos incondicionales.

Lo que me confunde, sin embargo, es lo que este increíble alboroto por una moda publicitaria nos dice sobre la ingenuidad espiritual contemporánea. ¿Es la gente realmente crédula o simplemente ignorante?

Dejemos en claro desde el principio que "El Secreto" nunca hubiese tenido la más mínima aceptación si no estuviese basado en un poco de verdad. Una mentira necesita al menos una pequeña legitimidad para ganar credibilidad. Pero, como lo expresó tan poderosamente George Christoph Lichtenberg: “Las mentiras más poderosas son las verdades distorsionadas levemente”.

Pensar positivamente es siempre el primer paso para el éxito. ¿Deberíamos desear ardientemente lo que queremos? ¡Por supuesto! La esperanza nos llena con la convicción de que nuestros sueños son conseguibles. Desear sirve como un estímulo para nuestra iniciativa. Si no es un imán, es al menos el motivador supremo. Nosotros deberíamos creer en la posibilidad de adquirir lo que nuestro corazón desea. Pero eso está muy lejos de decir que hay una ley universal e inequívoca que convierte a cada uno de nuestros deseos en mandamientos de Dios.

El judaísmo siempre entendió que la respuesta a algunos de nuestros deseos más profundos igualmente puede ser “no”. No todo deseo merece ser cumplido. Y más aún, no todo deseo debe ser cumplido. George Bernard Shaw entendió esto cuando señaló que: “Hay dos grandes tragedias en la vida; una, que tus plegarias no sean respondidas; la otra muy a menudo es lo contrario”. En las plegarias judías le pedimos a Dios “Y cumple los pedidos de nuestro corazón para bien”, es decir, sólo si lo que pedimos es realmente para nuestro bien desde la perspectiva Divina.

El "Secreto" de Byrne dice: “Nosotros te enseñamos a seguir pidiendo lo que quieres, y si lo sigues pidiendo, entonces, el universo se alineará y te dará exactamente lo que quieres”. Y el secreto no tan secreto judío nos recuerda: ¿no sería eso realmente trágico?

¿Los sueños de ser millonarios de cada persona deberían volverse realidad? ¿Es “la ley de atracción” tan automática (en las palabras de Byrne tan irrefutable como la ley de la gravedad) que todo el que desea realmente riqueza, fama o poder debe conseguir que el universo se lo de sin importar las consecuencias?

Nuestra tradición nos enseña que Dios es demasiado amable como para cargarnos incondicionalmente con todas las multas que nosotros jamás podríamos anticipar acumulándose por el cumplimiento de todos nuestros sueños. Qué triste sería que la fantasía de todo adolescente de llevar la vida de Paris Hilton se convirtiera en realidad por el poder magnético del deseo indisciplinado.

Gracias a Dios, el plan Divino permite el rechazo de pensamientos innobles, el mundo no responde a nuestra codicia tanto como responde a nuestra necesidad.

"El Secreto" simplemente no funciona, y por muy buenas razones. Dios no era lo suficientemente tonto como para crear un mundo que responda ciegamente a los anhelos humanos. Nuestros deseos y nuestro mejor interés muy a menudo son cosas muy distintas, y Dios está mucho más preocupado con lo segundo que con lo primero.

El peligro de la filosofía de Byrne va mucho más allá de ofrecerle a la gente una falsa medicina.

Entonces "El Secreto" es un fracaso primeramente como un asunto práctico. Pero el peligro de la filosofía de Byrne va mucho más allá de ofrecerle a la gente una falsa medicina. Nosotros debemos preocuparnos no tanto por quienes encuentran que “la ley de atracción” en realidad no atrae, sino por quienes terminan siendo responsabilizados por infortunios de los que eran completamente inocentes.

Dado que con pensamientos positivos puedes crear tu realidad perfecta, aquellos que sufren deben ser culpables de “pensamiento negativo” que permite que malas cosas les ocurran. Eso significa que aquellos que experimentan calamidades generales, tsunamis, huracanes, terremotos, hambruna, y aun enfermedades como el SIDA, las experimentan porque están, de acuerdo a las palabras de Byrne, “vibrando en alineamiento exacto con esos desastres, como pensando que ellos podrían estar en el lugar equivocado en el momento equivocado”.

Lo que los transforma, al menos parcialmente, en culpables por el destino que les aconteció. ¿Qué tan lejos llega esta teología? ¡Byrne insinúa fuertemente que las 3000 personas que murieron en los ataques de las Torres Gemelas fueron víctimas de sus propios pensamientos negativos!

Cualquier confort que reciben aquellos que creen en la promesa de "El Secreto" de que todos los regalos del mundo son asequibles inmediatamente, puede ser superada por la culpa puesta sobre aquellos que creen que su sufrimiento es realmente por su propia culpa.

La gente puede morir por muchas razones. Puede que no entendamos por qué, pero como creyentes lo aceptamos como un decreto Divino. Desde una perspectiva judía, la muerte es el llamado de Dios a un alma porque ha terminado su misión en la tierra. Para Byrne, la muerte es una elección criminal de aquellos que podrían haber usado "El Secreto" para prevenirla.

Perdónenme entonces si parezco duro en mi juicio de un libro que aparentemente expresa solamente un mensaje positivo. Si su punto fuese solamente ese, que tenemos que tratar un poquito más fuerte y que podríamos recibir una recompensa por eso, yo lo abrazaría cálidamente. Pero cuando sugiere que Dios es un "genio cósmico" esperando solamente cumplir cada uno de nuestros deseos sólo si creemos lo suficiente que Él lo hará, eso no sólo ofende mi inteligencia sino también mi fe.

Realmente hay secretos para descubrir. Yo no sé de qué lugar en la biblia ella saca sus conclusiones, pero sé que el Rey David nos dice como la palabra final del tema en su incomparable Libro de los Salmos: “Los secretos de Dios le pertenecen a quienes Lo veneran”. La felicidad es la recompensa para quienes eligen seguir los caminos de Dios.




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