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Actos pequeños, consecuencias cósmicas

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02/06/2022 | por Rav Efrem Goldberg

La cámara siempre está encendida. Nunca sabes cuál pequeña acción puede tener consecuencias cósmicas.

En el 2007, un empleado de un local de Dunkin Donuts de Nueva Jersey llamado Dustin Hoffmann (no el famoso) llegó a las noticias cuando un ladrón en serie saltó sobre el mostrador y sacó el dinero de la caja registradora. Hoffmann, de 20 y tantos años, se resistió. Con una mano agarró el brazo del asaltante y con la otra levantó una gran taza de café con la que golpeó una y otra vez la cabeza del bandido hasta lograr impedir el crimen.

Después del incidente, cuando entrevistaron a Hoffmann, él dijo que lo que lo motivó a actuar fue YouTube: “Lo que pasó por mi cabeza en ese momento fue que la grabación de la cámara de seguridad me iba a mostrar corriendo a esconderme en la oficina o golpeando a ese tipo en la cabeza… ¡así que agarré la taza y le pegué duro! Hay muy pocos videos como ese en YouTube, así que el mío va a ser el mejor. ¡Eso le va a enseñar cómo comportarse!”

Tradicionalmente, asumimos que leemos en Shavuot el Libro de Rut porque su historia describe el paradigma del converso. Rut decidió unirse al pueblo judío y unir su destino con el nuestro. Ella es el modelo de “elegir ser parte” y en la festividad en la cual conmemoramos la masiva conversión de nuestra nación en el Monte Sinaí, su historia nos inspira a abrazar nuestra Torá, nuestra tradición y nuestro legado con gran entusiasmo y fervor.

Sin rechazar esta razón, me gustaría sugerir otra. El Midrash (Rut Rabá 5) dice:

Cuando una persona hace una mitzvá, debe hacerla con alegría, porque si Reuben hubiera sabido que Dios iba a escribir sobre él: “Y Reuben escuchó y lo salvó (a Iosef) de sus manos”, él habría llevado a Iosef con su padre cargándolo sobre sus hombros. Si Aharón hubiera sabido que Dios iba a escribir sobre él: “él saldrá a tu encuentro y al verte se alegrará en su corazón”, él habría salido con tambores e instrumentos musicales (a recibir a Moshé). Si Boaz hubiera sabido que Dios iba a escribir sobre él: “Y él escogió para ella maíz tostado”, le habría servido terneros engordados.

Si tan sólo hubiera sabido que el micrófono estaba encendido y la cámara grabando. Si hubiera sabido que ese videoclip de su vida se mostraría en YouTube, habrían hecho mucho más.

¿Acaso el Midrash sugiere que estos grandes individuos habrían actuado de forma diferente de haber sabido que tenían cámaras sobre ellos? ¿Tenemos que entender que estas personas sumamente humildes y justas actuaron motivadas por sus egos, por lo que su conducta hubiese sido diferente de haber sabido que sus acciones serían publicadas? ¿Cómo es posible?

Rav Iaakov Kamenetsky explica que el Midrash no quiere decir que la publicidad habría cambiado su conducta. El problema no era el ego sino lo opuesto: su extrema humildad. Estos grandes hombres pensaban que eran muy pequeños, personalidades insignificantes en el gran escenario del mundo. Ellos veían sus conductas como pequeños actos de bondad, nada especial. No pudieron reconocer el impacto cósmico y la influencia que pueden tener nuestros pequeños actos.

Si Reuben en verdad hubiera llevado a Iosef con su padre, toda la esclavitud y el exilio se podría haber evitado por completo. Cuando Aharón y Moshé se encontraron, comenzó a desarrollarse la mayor redención de la historia y Moshé enfrentaba lo que quizás fue la misión más importante y significativa que cualquier individuo ha emprendido en la historia judía.

Boaz pensó que daba un poco de tzedaká al compartir alimento. No tenía idea que esa interacción con Rut era el principio de una relación que produciría la dinastía davídica que daría lugar al nacimiento del Mashíaj.

De hecho, Rut y Boaz era verdaderamente una pareja hecha en el cielo. Rut, con su personalidad delicada, hizo lo que pensó que era un pequeño acto de bondad. Ella se rehusó a dejar sola a su suegra y prometió acompañarla. Boaz, en vez de mirar para otro lado, aceptó la oportunidad de compartir el producto de su campo. Juntos, estos dos individuos que se veían a sí mismos y a sus actos como ordinarios e intrascendentes, alteraron el destino humano al plantar las semillas para la redención. De hecho, el Midrash señala que Dios mismo vio su humildad y declaró: “Boaz hizo lo suyo y Rut hizo lo de ella, ¡así que Yo también haré lo mío!”

Nuestras acciones tienen consecuencias cósmicas. Los pequeños actos de bondad que realizamos pueden marcar una gran diferencia no sólo en nosotros, sino en toda la humanidad. Como lo demuestra la teoría del caos del “efecto mariposa”, los pequeños actos pueden tener grandes resultados. La teoría del caos se aplica en matemáticas, microbiología, informática, economía, ingeniería y finanzas, por nombrar algunas áreas.

Tanto Boaz como Rut hicieron un acto que cambió el mundo. También nosotros podemos hacerlo.

Rav Jonathan Sacks aplicó la teoría del caos en otro ámbito. En su libro “To Heal a Fractured World” él acuñó la frase “teoría del caos de la virtud”, demostrando cómo actos pequeños de bondad pueden tener consecuencias inconmensurables en el mundo.

Tanto Boaz como Rut hicieron un acto que cambió el mundo. También nosotros podemos hacerlo. Quién sabe qué oportunidad se nos presentará o qué oportunidad encontraremos que literalmente pueda cambiar el mundo. El Midrash tiene una línea final y en mi opinión es la razón por la que leemos la Meguilat Rut en Shavuot:

En épocas anteriores cuando el hombre hacía una mitzvá, los profetas la registraban. Ahora que no hay profetas, ¿quién registra las mitzvot del hombre? Eliahu y el Mashíaj; y Dios las sella. (Vaikrá Rabá Behar 34).

El día que celebramos la entrega de la Torá, Rut nos recuerda que la Torá aún no está completa. Es un trabajo en progreso porque seguimos escribiéndola a través de nuestras acciones. Hay un Libro de Rut y un Rollo de Ester y nuevas historias se escriben cada día registrando nuestros pequeños actos y la forma en que ellos han cambiado el mundo, incluso sin que nosotros lo sepamos.

A través de nuestros pequeños actos de bondad, podemos convertirnos en los héroes del futuro, sobre quienes se escribirá el siguiente libro. La cámara siempre está prendida. Nunca sabes cuál pequeña acción que hagas puede tener consecuencias cósmicas.



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