3 mitos persistentes sobre Gaza
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¡Saludos desde la ciudad sagrada de Jerusalem!
La parashá de esta semana contiene el versículo: "…No solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios vive el hombre" (Deuteronomio 8:3). Volveremos a este versículo en breve, después de examinar algunas otras fuentes de la Torá relacionadas con la alimentación.
En la parashá Beshalaj, Moshé habla al pueblo judío acerca del maná, diciendo: "Cómanlo hoy, porque hoy es Shabat; hoy no lo encontrarán en el campo" (Éxodo 16:25). El maná fue el principal sustento del pueblo judío durante sus cuarenta años en el desierto. Basándose en la triple repetición de la palabra "hoy" en este versículo, el Talmud (Shabat 117b) deduce que debemos comer tres comidas en Shabat.
Cuando la víspera de Pésaj coincide con Shabat, no se puede comer pan en la tercera comida de Shabat. El Ramó (Oraj Jaim 444:1) afirma que, según la costumbre ashkenazí, tampoco puede comerse matzá de huevo. En esa situación, las frutas, la carne y el pescado sustituyen al pan o a la matzá. Además, el Maguén Abraham señala que Rabí Shimón bar Iojái acostumbraba dedicar la tercera comida de Shabat al estudio de la Torá, y que ello bastaba para cumplir con esta obligación.
¿Dónde vemos que el estudio de la Torá puede ser un sustituto adecuado de una comida? La respuesta puede encontrarse en el versículo mencionado anteriormente de la parashá de esta semana: "No solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios vive el hombre". La mitzvá de la comida de Shabat no consiste únicamente en comer "pan". La enriquecemos enormemente al estudiar la Torá, la sabiduría divina "que sale de la boca de Dios".
Podemos sugerir que esta idea se refiere específicamente a la tercera comida de Shabat. En el versículo sobre el maná mencionado anteriormente, la tercera aparición de la palabra "hoy" corresponde a la tercera comida: "Hoy no lo encontrarán [al maná] en el campo". De aquí podemos inferir que no siempre encontramos el alimento para la tercera comida en los productos del campo. También podemos nutrirnos utilizando nuestra boca para pronunciar palabras de Torá, como dice el versículo: "La cosa está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la pongas en práctica" (Deuteronomio 30:14).
En algunos sectores, la tercera comida de Shabat suele descuidarse. Esto es preocupante, ya que las tres comidas constituyen una parte integral de la mitzvá del Shabat y son obligatorias según la ley judía. El Talmud (Shabat 118a) enseña que el cuidado de comer las tres comidas de Shabat nos protegerá de tres calamidades que precederán a la era mesiánica: la guerra de Gog y Magog (Armagedón); los "dolores de parto del Mesías" (que Rashí explica como graves desacuerdos entre los estudiosos de la Torá); y el juicio de Guehinom. Aparentemente, cada una de las tres comidas protege contra una de estas tres aflicciones.
Tradicionalmente, la tercera comida de Shabat se conoce como Shalosh Seudot (literalmente, "tres comidas"), o, de manera más precisa, Seudá Shlishit ("tercera comida"). Sin embargo, el sidur Yesodei Yeshurun explica que Shalosh Seudot es, en realidad, una descripción aún más acertada. Comer las dos primeras comidas de Shabat es una mitzvá, pero de todos modos tenemos hambre. Por ello, puede resultar difícil distinguir si las comemos por amor a Dios o simplemente para satisfacer nuestro apetito. Solo cuando llegamos a la tercera comida (especialmente en invierno, cuando volvemos a sentarnos a la mesa apenas una hora después del almuerzo) podemos discernir nuestras verdaderas motivaciones. Cuando nos esforzamos por comer la tercera comida a pesar de no tener hambre, queda claro que lo hacemos únicamente para cumplir una mitzvá. Esa pureza de intención se proyecta retrospectivamente también sobre la primera y la segunda comida. De este modo, la recompensa correspondiente a las tres comidas queda concentrada en la tercera, de ahí su nombre tradicional de Shalosh Seudot ("tres comidas").
A diferencia de las plegarias de los días de semana, las tres plegarias de la Amidá de Shabat son distintas. La Amidá del viernes por la noche menciona la creación de los cielos y de la tierra; la liturgia de la mañana de Shabat recuerda cómo Moshé recibió y transmitió la Torá desde el monte Sinaí; y la Amidá de la tarde describe la era mesiánica, cuando la unidad de Dios será reconocida universalmente.
El comentarista Or Guedaliahu explica que cada una de las tres comidas de Shabat corresponde a uno de estos grandes acontecimientos de la historia. Por lo tanto, cuando nos reunimos para disfrutar de las tres deliciosas comidas de Shabat, también tenemos la oportunidad de asimilar su profundo significado. El viernes por la noche fortalecemos nuestra fe en que Dios creó el mundo. Durante el día de Shabat celebramos el don de la Torá. Y en la tercera comida nos conectamos con una energía de pureza y santidad que caracterizará la era mesiánica. Ser conscientes del potencial espiritual de estos momentos puede ayudarnos a aprovechar plenamente cada Shabat.
Que seamos bendecidos con el más elevado de los Shabat, no solo esta semana, sino también cuando finalmente lleguemos a la era mesiánica, descrita como "un día que será enteramente Shabat". Que al fortalecernos en la observancia del Shabat, en sus comidas y en todo lo que ellas representan, seamos preservados de las dificultades y convulsiones del fin de los días, y que muy pronto tengamos el mérito de vivir en un mundo donde cada día posea la santidad del Shabat.
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