El antisemitismo es una alarma temprana de una enfermedad en la sociedad

24/06/2025

7 min de lectura

Douglas Murray habla sobre Israel como el chivo expiatorio, el fascismo de Hamás y la desintegración moral del Occidente.

¿Acaso el Occidente ha fallado en la prueba moral del 7 de octubre del 2023? Desde el momento en que aparecieron noticias de que terroristas de Hamás estaban arrasando el sur de Israel, asesinando, violando y secuestrando civiles, una proporción considerable de occidentales (incluidas personas de élite) no entendió lo que estaba en juego.

Una democracia liberal occidental estaba siendo atacada por un ejército de islamistas antisemitas empeñados en destruir el estado judío. Sin embargo, cada intento de Israel por defenderse fue presentado como un acto de agresión injustificada o peor aún, como un intento de genocidio. En lugar de inspirar solidaridad, el peor ataque contra judíos desde el Holocausto provocó una ola de antisemitismo en gran parte de Occidente, con los autodenominados progresistas a la cabeza. El yihadismo marchó bajo la bandera de la justicia social.

El nuevo libro de Douglas Murray, On Democracies and Death Cults: Israel, Hamas and the Future of the West ("Sobre democracias y cultos a la muerte: Israel, Hamás y el futuro de Occidente"), examina cómo llegamos hasta aquí, el verdadero significado del 7 de octubre y cómo deberíamos responder.

A continuación, un extracto de una entrevista a Douglas Murray en el pódcast The Brendan O’Neill Show.

Brendan O’Neill: ¿En qué momento después del 7 de octubre supiste que Occidente había perdido la razón?

Douglas Murray: Hubo un momento muy específico el 8 de octubre, que describo en el libro. Vi una manifestación pro-Hamás en Times Square. En ese momento, la masacre aún continuaba en el sur de Israel. Sin embargo, había cientos de personas en Nueva York celebrando y sosteniendo pancartas con frases como “por cualquier medio necesario”. Pensé: ¿qué está pasando?

¿Por qué elegir el momento en que la masacre de Hamás aún está en curso para apoyar a los que están haciendo la matanza? Esto fue antes de que Israel hiciera cualquier cosa en respuesta.

Por supuesto, es posible estar a favor de la creación de un estado palestino. Pero, ¿por qué elegir ese momento para apoyar a los que están matando? Esto fue antes de que Israel hiciera cualquier cosa en respuesta. Supe que algo se había desviado de forma salvaje, y entendí que debía prepararme. También me di cuenta de que íbamos a entrar en una era de negación. De escuchar simultáneamente frases como “no sucedió” y “sería bueno si sucediera”.

O’Neill: ¿Eso te hizo pensar que la situación en Occidente era más grave de lo que pensabas inicialmente?

Murray: Sí. Me di cuenta de que hay algo en la percepción pública sobre los israelíes que los vuelve singularmente indignos de empatía. Los sobrevivientes del festival Nova (jóvenes que estaban bailando en la madrugada y fueron atacados por terroristas de Hamás, masacrados y violados), dondequiera que vayan son tratados como si fueran los culpables. Es completamente distinto a cómo el Reino Unido recuerda eventos como el atentado en el Manchester Arena en el 2017. Nos horrorizaría si dos mujeres jóvenes que sobrevivieron ese ataque suicida en el concierto de Ariana Grande fueran tratadas en el extranjero como si ellas lo hubieran cometido. Nadie lo toleraría. Pero por alguna razón, los israelíes son vistos como indignos de comprensión.

Esto lo veo como una proyección psicológica a gran escala. Se acusa a los israelíes de cosas que no han hecho, o que no están haciendo, por parte de personas que quieren hacer esas cosas, que desean que los israelíes sufran esas cosas, o que han sido enseñadas para creer que esas cosas las hizo su propio país. Es un fenómeno extraordinario.

Vemos a jóvenes desde el Reino Unido hasta Australia, Canadá y los Estados Unidos, que realmente no tienen nada que ver con el conflicto, acusar a los israelíes de colonialismo, genocidio y supremacía blanca; todos delitos de los que se les ha enseñado que ellos mismos son culpables.

El estado judío ofrece una respuesta: un chivo expiatorio sobre el cual proyectar todos los crímenes que te dijeron que tú has cometido.

Como escribí en mi libro anterior, The War on the West ("La guerra contra Occidente"), no está claro qué se supone que debe hacer una generación a la que se le ha enseñado que es culpable de crímenes por los que no tiene ninguna responsabilidad. Es una situación sin salida. Pero el estado judío ofrece una respuesta: un chivo expiatorio sobre el cual proyectar todos los crímenes que te dijeron que tú has cometido.

O’Neill: ¿Cómo interpretas el 7 de octubre en términos históricos? ¿Qué representó?

Murray: Representó una erupción casi orgiástica del odio que se ha inculcado durante años. Lo que más les cuesta reconocer a muchos occidentales es que quienes cometieron estas atrocidades realmente creen lo que dicen. Parece una locura que Yahya Sinwar, después de ser liberado de una cárcel israelí por asesinar palestinos, retome el control de Hamás en Gaza y planifique la masacre del 7 de octubre. Parece una locura cuando promete arrancar los corazones de los judíos. La mente occidental lo interpreta instintivamente como una metáfora, como si en realidad estuviera diciendo que quiere una solución de dos estados, pero de una forma más “poética”. Pero no. Cuando él dice que quiere matar judíos, eso es exactamente lo que quiere hacer, y lo que logró hacer el 7 de octubre del 2023.

Deberíamos estudiar este tipo de mentalidad fanática, porque claramente hay muchas personas en nuestros propios países que quieren emularla. En el Reino Unido, tenemos cientos de miles de personas que simpatizan con Hamás. Tendremos que considerar con mucho cuidado el hecho de que hay entre nosotros muchas personas que saben exactamente lo que ocurrió el 7 de octubre y aún así lo apoyan.

O’Neill: ¿Cómo describirías la marca particular de fascismo de Hamás?

Murray: Desde el momento en que empecé a ver las imágenes provenientes de Israel el 7 de octubre, lo que no pude sacar de mi cabeza fue el júbilo en las voces de los atacantes. Hay una grabación telefónica que cito al inicio de mi libro, en la que un joven de Gaza llama a su familia y dice: “Padre, padre, he matado a 10 judíos. Con mi propia mano, tu hijo ha matado judíos”. Pensé mucho en eso. Sería como si los nazis hubieran hecho transmisiones en vivo desde Treblinka y quisieran que el mundo lo supiera.

O’Neill: ¿Ha sido especialmente sorprendente la reacción al ataque por parte de jóvenes liberales en Occidente?

Murray: Sí. La otra semana en la Universidad de Princeton, cientos de estudiantes coreaban “gloria a nuestros mártires”. Es un sistema de creencias completamente importado, casi sectario. Puede que haya algunos estudiantes palestinos en Princeton con becas generosas, pero ciertamente no son la mayoría. Entonces, ¿quiénes son esos estudiantes que dicen “gloria a nuestros mártires”? ¿Y qué significa “nuestros” en esta frase? Estos jóvenes han adoptado el lenguaje y la estética de los extremistas islámicos.

Es política tipo buffet: tomas todo lo que hay. Y antes de darte cuenta, estás vestido con una kefiya y fingiendo ser un yihadista palestino en medio de la Universidad de Columbia o Yale. Es demencial y, como he dicho muchas veces, es indicativo de que los adultos han abandonado la sala.

O’Neill: ¿Qué tan grave es el problema del antisemitismo musulmán?

Murray: El problema es que mencionar el antisemitismo musulmán es considerado “islamofóbico”. Creo que gobiernos, fuerzas policiales y otras instituciones han decidido que esto es un juego de números. Hay más musulmanes que judíos, especialmente en países como el Reino Unido, y por tanto es más fácil darles sus “derechos contra la islamofobia” y esperar que el problema desaparezca. Pienso que esto es profundamente erróneo. El islam tiene un problema de antisemitismo desde sus raíces, y sigue sin ser abordado.

El cristianismo tiene una larga historia de antisemitismo, pero si un pastor, obispo o sacerdote cristiano se levantara en el púlpito y dijera: “Debemos matar a todos los judíos”, sería noticia de portada.

El cristianismo tiene una larga historia de antisemitismo, pero si un pastor, obispo o sacerdote cristiano se levantara en el púlpito y dijera: “Debemos matar a todos los judíos”, sería noticia de portada. El liderazgo de la iglesia lo denunciaría, y esa persona no tendría futuro.

En cambio, tenemos videos con declaraciones similares desde mezquitas no sólo en Medio Oriente, sino también en Inglaterra. Están publicados en sus propios sitios web. No tratan de ocultarlo.

Países como el Reino Unido están en negación. Hemos importado mucho extremismo islámico mediante la inmigración masiva. Hemos importado a muchas personas que odian a los judíos y odian a Gran Bretaña. Creo que hay un sentimiento general de “dejemos que sigan odiando a los judíos y ya nos ocuparemos del resto después”. Es una postura muy equivocada.

O’Neill: ¿Qué podemos hacer para remediar la podredumbre moral que enfrentamos hoy en Occidente?

Murray: En primer lugar, tenemos que ser honestos con nosotros mismos. Admitir los problemas, admitir que algo ha salido muy pero muy mal. Luego podemos preguntarnos por qué y comenzar a revertirlo. La mayoría de los problemas sobre los que tú y yo hemos escrito se reducen a una pregunta central: si los estados liberales democráticos en los que vivimos pueden desarrollar la capacidad de decir: “No, no toleraremos esto”. Porque si no pueden, estamos en serios problemas en el futuro cercano. Tenemos que ser capaces de decir que si alguien quiere destruir Occidente, matar a los judíos, si odia la democracia liberal y quiere subvertirla, hay muchos lugares donde puede vivir, pero este no es uno de ellos. Pero la tibieza con la que se han tratado estos temas en los últimos años ha sido extraordinaria.

Tenemos que ser honestos con nosotros mismos. Admitir los problemas, admitir que algo ha salido muy pero muy mal. Luego podemos preguntarnos por qué y comenzar a revertirlo.

Me alarma que en la política británica en particular, a menudo se hable de trazar una línea, pero nunca se la hace cumplir. El otro día, Keir Starmer tuiteó sobre lo enojado que está por los pequeños botes que cruzan la frontera sur del Reino Unido. Pero eso es todo lo que hace. Tuitea que está enojado. Cualquiera con una cuenta en X puede hacer eso. Pero si eres el primer ministro, ¿no tienes poder para detenerlo? Me gustaría ver que se haga. Me gustaría que estas líneas se trazaran más seguido.

El antisemitismo es una de las alarmas tempranas de una profunda falta de salud en una sociedad y, de hecho, en una persona. Por eso importa. Esa es mi respuesta cuando la gente me pregunta por qué me enfoco tanto en este tema. Como escritor, uno debe estar alerta a estas advertencias y hacer lo posible por alzar la voz con la esperanza de que la gente escuche. Porque no hay mucho placer en tener razón cuando todo ya ha salido mal.


Reproducido con permiso de Spiked. 

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