Asistencia médica para morir

10/09/2025

4 min de lectura

El criterio para decidir quiénes son elegibles para el suicidio asistido sigue expandiéndose.

El detalle más escalofriante de ¿Mejor muerta?, un documental de la BBC realizado por la actriz y comediante inglesa Liz Carr, es un mensaje automático de teléfono.

Carr, que es discapacitada desde su infancia y usa silla de ruedas, hizo la película mientras el Parlamento debatía la posibilidad de legalizar que los médicos ayuden a poner fin a la vida de personas con enfermedades terminales que expresan su deseo de morir. Legislaciones similares se están promoviendo en Massachusetts, donde el Comité de Medios y Arbitrios del Senado debate un proyecto de ley que permitiría a los médicos recetar fármacos para el suicidio a pacientes con menos de seis meses de vida.

La película dura sólo 58 minutos, pero refuta poderosamente la afirmación de que autorizar a profesionales médicos a facilitar la muerte de personas con enfermedades fatales o discapacidades sea algo ilustrado o seguro.

Para mostrar lo que la legalización significaría en la práctica, Carr viajó a Canadá, donde la “asistencia médica para morir” (o MAID, Medical Assistance in Dying) se legalizó en el 2016. Como muchos países, Canadá tiene líneas telefónicas de prevención de suicidios disponibles las 24 horas. Pero también tiene una línea para acelerar muertes. Si marcas el número, escuchas este mensaje:

“Gracias por llamar. El Servicio de Coordinación de Atención de Asistencia Médica para Morir de Ontario está diseñado para proporcionar información sobre las opciones de final de vida en Ontario y derivaciones para Asistencia Médica para Morir. Si desea hablar con un asesor para acceder al servicio u obtener más información, por favor marque 1.”

Lo que antes era un recurso de ciencia ficción distópica (burocracias gubernamentales facilitando que personas desesperadas acorten su vida), ahora es una realidad en Canadá. Eso debería interesar en Massachusetts y el Reino Unido, donde los defensores del suicidio asistido por médicos siguen insistiendo en que se limitará a adultos con enfermedades terminales en pleno uso de sus facultades.

En su documental, Carr entrevista a uno de esos defensores, Lord Charles Falconer, quien descarta las preocupaciones de que los criterios para la asistencia para morir inevitablemente se expandan. “Una vez que una legislatura decide que será sólo para enfermedades terminales, se mantendrá así”, dice con firmeza. “La línea en la arena para mí es la enfermedad terminal. No va más allá de eso.”

Pero algo que caracteriza a la arena, observa Carr con ironía, es que se mueve.

Y ciertamente se movió en Canadá. Cuando MAID entró en vigor en 2016, sus límites eran claros: sólo adultos mentalmente competentes y con enfermedades terminales podían ser aprobados para eutanasia. Ese año, 1.018 canadienses usaron la ley para poner fin a sus vidas.

La actriz y comediante inglesa, activista por los derechos de los discapacitados, Liz Carr

Sin embargo, pronto la ley se amplió para incluir a cualquiera con una “condición médica grave e irremediable”, fuera o no fatal. El número de muertes por MAID se disparó. Hubo más de 13.000 en el 2022. Y bajo una nueva disposición legal que entrará en vigor en el 2027, los canadienses que sufran enfermedades mentales, incluso si están físicamente sanos, tendrán derecho a ser “asistidos” para morir. Eso ya ocurre en los Países Bajos, uno de los pocos países donde el suicidio asistido por médicos es legal. The Telegraph informó sobre el creciente número de residentes de los Países Bajos sometidos a la eutanasia debido a trastornos psiquiátricos. Entre quienes optaron por terminar su vida de esta manera había algunos que tenían apenas 16 años.

Entre los opositores más elocuentes a las leyes de suicidio asistido están activistas con discapacidad que temen que una vez que se permita que las personas soliciten ayuda médica para morir, muchos sean coaccionados para hacerlo. Esa coacción podría venir de familiares que no quieren soportar la carga del cuidado médico a largo plazo cuando el suicidio asistido es una alternativa barata. La presión también podría venir de compañías de seguros que se nieguen a cubrir tratamientos que salvan vidas una vez que la legalización les permita ofrecer en cambio ayuda para morir como un beneficio cubierto. Podría venir de médicos, muchos de los cuales, según investigaciones recientes, subestiman la calidad de vida de las personas con discapacidades significativas.

La cultura popular y los medios suelen retratar el suicidio asistido como algo digno, compasivo, incluso heroico. Carr se movilizó a raíz del romance de Hollywood del 2016 Me Before You (Yo antes de ti), en el que un atleta paralizado en un accidente elige acortar su vida mediante el suicidio asistido para no ser una carga para la mujer que ama. El hashtag promocional de la película era #LiveBoldly (Vive con valentía).

Con el suicidio asistido glorificado cada vez más, no es de extrañar que la opinión pública ahora lo respalde. En una encuesta de UMass Amherst/WCVB, el 67 por ciento de los encuestados dijo estar a favor de legalizar la asistencia médica para morir en pacientes terminales. Cualquiera que imagine que eso es algo bueno debería tomarse una hora para ver ¿Mejor muerta?


Este artículo de opinión apareció originalmente en "The Boston Globe".

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