Después de 11 largos años, el retorno del cuerpo de Hadar Goldin nos recuerda que no hay lugar a compromiso en lo que respecta a la justicia, la dignidad y el valor moral.
Siendo una ejecutiva corporativa, estar desconectada me resultaba impensable. Pero una pausa de 25 horas me mostró lo que la conexión constante me había costado.