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Autocontrol

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Jukat (Números 19:1-22:1 )

por Rav Dr. Mordejai Schiffman

Una de las técnicas que usa la Terapia Cognitiva Conductista es el autocontrol. Hacer un seguimiento de los pensamientos, las emociones o los comportamientos es una poderosa intervención que afecta el cambio. Por ejemplo, la investigación del Dr. Aarón Beck demuestra que cuando a las personas que están deprimidas se les pide que registren pensamientos autocríticos, la cantidad de esta clase de pensamientos tiende a disminuir con el tiempo. El acto de hacer un seguimiento provoca el cambio. Además, el seguimiento también proporciona información valiosa que puede analizarse para llegar a un entendimiento más profundo de lo que contribuye a los pensamientos, las emociones o los comportamientos, y sus consecuencias exactas.

Cuando los Hijos de Israel se acercaban a la Tierra de Canaán, le pidieron a Sijón, el rey de los emoríes, que los dejara pasar por su tierra. Sijón no sólo se negó, sino que salió a luchar contra los judíos. Esto no fue bueno para Sijón, porque fue derrotado por los Hijos de Israel que se apoderaron de la tierra del emorí.

En lo que parece un relato tangente, la Torá dedica varios versículos para explicar la historia de Jeshbón, una de las ciudades conquistadas por los Hijos de Israel. Allí leemos que Jeshbón pertenecía a Moab, pero fue conquistado por Sijón antes de perderla frente a los hebreos. Sobre esta conquista de Sijón sobre Moab, el versículo dice "Sobre esto dirían los que hablan en parábolas: 'Venga Jeshbón; que sea edificada y establecida la ciudad de Sijón'" (Bamidbar 21:27). ¿Quiénes son "los que hablan en parábolas" y porqué nos importa lo que hubieran dicho sobre la guerra entre Sijón y Moab?

Rashi explica que los que hablan en parábolas eran Bilaam y su padre, Beor, y la Torá alude a la historia que sentó el escenario para el siguiente capítulo en la Torá. Originalmente, Sijón no podía derrotar a Moab. Sólo después de que Sijón contratara a Bilaam para maldecir a Moab, pudo conquistar la tierra. Cuando Balak, el rey de Moab, luego le dijo a Bilam que él sabía que cualquiera que él bendijera sería bendito y cualquiera que él maldijera sería maldito, estaba hablando a partir de su experiencia personal. Balak sabía que había perdido frente a Sijón sólo por la maldición que Bilaam le había dado a Moab, por lo que trató de contratar a Bilaam para maldecir a los Hijos de Israel.

Mientras que Rashi, en su propia definición un comentarista del entendimiento básico, trata de explicar los versículos dentro de su contexto, Rabí Iojanán, citado en la Guemará (Bava Batra 78b), no parece hacer ese intento. El mensaje del versículo es religioso y moral. El versículo debe leerse homiléticamente. La palabra para "los que hablan en parábolas" es "hamoshlim", que también puede significar un gobernante o amo. Jeshbón, el nombre de la ciudad, literalmente significa una cuenta. Rabí Iojanán entiende que el versículo nos dice que aquellos que gobiernan sobre sí mismos, es decir aquellos que exhiben autocontrol, son habilidosos para controlar y analizar sus decisiones religiosas. Ellos calculan la pérdida incurrida al cumplir una mitzvá contra la recompensa de lograrla y el placer derivado de cometer una transgresión contra la pérdida que se sufre en última instancia. Rav Moshé Jaim Luzzato en su obra clásica "Mesilat Iesharim", "La Senda de los Justos", usa esta declaración de Rabí Iojanán como punto de partida para discutir cuán esencial es el autocontrol para mejorar en el aspecto religioso.

Sin embargo, a pesar de que la lectura de Rabí Iojanán parece completamente alejada del contexto de los versículos, Rabí Ionatán Eybeschutz sugiere que Jeshbón era un pueblo fronterizo con una pequeña población a la cual el rey de Moab le prestaba poca atención porque aparentemente era insignificante. Sijón se apoderó fácilmente de Jeshbón y entonces sirvió como un punto estratégico para conquistar otras ciudades de Moab. Rabí Eybeschutz dice que el mensaje del autocontrol es que a menudo ignoramos los "jeshbonot" de nuestro comportamiento: esas migas que no cuentan como calorías o el pequeño pecado que en verdad a nadie le importa. Estos descuidos "sin importancia" con el tiempo llevan a peores resultados.

Para obtener un mejor dominio personal, necesitamos mejorar nuestras capacidades de autocontrol. Ya sea mejorar nuestra salud mental siguiendo nuestros pensamientos, emociones y comportamientos con un marco de terapia cognitiva conductual, o mejorar nuestro compromiso religioso siguiendo nuestras mitzvot y nuestros pecados, podemos convertirnos en moshlim, gobernantes, si hacemos un jeshbón (recuento) honesto.




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