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Ayudando a los refugiados ucranianos en Polonia

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16/03/2022 | por Yvette Alt Miller

En Cracovia, Rav Avi Baumol ayuda a los refugiados de Ucrania.

Debido a la guerra que tiene lugar en Ucrania, en la frontera oriental de Polonia, la comunidad judía de Cracovia está haciendo todo lo que tiene a su alcance para ayudar a los desesperados refugiados ucranianos.

Rav Avi Baumol, el representante rabínico en Cracovia del Gran Rabino de Polonia, trabaja en Cracovia desde el año 2003 y ayudó a que tenga lugar una gran revolución en la vida judía. Rav Baumol nació en Nueva York y divide su tiempo entre Cracovia y Efrat, en Israel. Durante las últimas décadas, los residentes locales cuyas familias ocultaron su judaísmo durante el Holocausto y la era comunista, comenzaron a retornar a su identidad judía.

"Tenemos sobrevivientes del Holocausto, niños pequeños, toda clase de personas que tratan de reconstruir la vida judía en Cracovia, un lugar que contaba con una rica vida judía antes de la Segunda Guerra Mundial", explicó Rav Baumol en una entrevista exclusiva con Aishlatino.com. La pieza central de este renacimiento es el Centro Cultural Judío (CCJ) de Cracovia, que ofrece comidas de Shabat, servicios y eventos festivos. Cada año, cientos de miles de personas que visitan Polonia pasan por el CCJ, impregnándose de la vibrante atmósfera judía de Cracovia.

Los refugiados llegan a Polonia, en su mayoría madres y niños.

En los últimos días, el CCJ de Cracovia emergió como uno de los principales centros de ayuda para algunos de los muchos miles de refugiados ucranianos que llegan a Polonia.

"Es una experiencia diferente a todo lo que conocía", afirmó Rav Baumol. El horror que escucha de los refugiados ucranianos es desgarrador.

Necesidades abrumadoras

Apenas Rusia invadió Ucrania, el director ejecutivo del CCJ de Cracovia, Jonathan Ornstein, envió un mensaje respecto a que podían llevar alimentos y suministros médicos para los refugiados que de forma inmediata comenzaron a llegar a Polonia. Él también comenzó a buscar albergue para los refugiados.

"Decidimos que ayudaríamos a judíos y no judíos por igual", explicó Rav Baumol. Para los refugiados judíos, el CCJ proveería comida kasher, albergue en las sinagogas de la comunidad y lugares en los jardines de infantes judíos para los niños judíos que escapaban de la guerra.

EL equipo del CCJ de Cracovia

"De inmediato la gente abrió su corazón y comenzaron a donar". Un gran comedor del CCJ se transformó en depósito y rápidamente se llenó de mercancías. Rav Baumol comprendió muy pronto que las necesidades serían abrumadoras.

Desde la invasión de Rusia, más de un millón de ucranianos cruzaron la frontera hacia Polonia. Cada día llegan más refugiados a Cracovia. "Tuvieron que huir de sus hogares. Algunos partieron con una maleta, otros sólo con un bolso de mano. No tienen nada. Hay madres con niños pequeños, completamente solos". Debido a que Ucrania no permite que salgan del país los hombres que tienen entre 18 y 60 años para que puedan luchar contra los invasores rusos, prácticamente todos los refugiados son mujeres y niños.

Muchos están profundamente traumatizados. Después de haber pasado días viajando con sus hijos hacia la frontera con Polonia, las madres tuvieron que esperar muchos días en temperaturas heladas hasta tener la oportunidad de pasar la frontera y llegar a Polonia. Ellas dejaron atrás a sus esposos, padres e hijos, y muchas no saben nada de sus seres queridos. "Es una tragedia de proporciones épicas".

En Cracovia, el objetivo de la comunidad judía es dar a los refugiados una sensación de estabilidad, apoyo y comodidad, y satisfacer a sus necesidades más urgentes, incluyendo alimento, medicinas y pañales.

Repartiendo chocolate a las madres y los niños

En un momento de nuestra conversación, había tanta actividad en el CCJ que Rav Baumol se vio obligado a dejar el teléfono. Al volver a llamarnos más tarde, nos explicó que acababa de hablar con una mujer que había llegado a Polonia y quería irse a Israel, donde deseaba establecerse. Pero con tantos refugiados en Polonia, todos los vuelos a Israel están repletos. Rav Baumol le compró un pasaje desde Berlín, a 11 horas de viaje en auto, y arregló para que la llevaran. "Ella nos mostró una foto de su casa en Ucrania, bombardeada y completamente destruida. Esa fue sólo una historia. Cada día oímos cientos de historias trágicas como esta".

Rav Baumol también pasa mucho tiempo en el teléfono hablando con judíos que todavía están en Ucrania, tratando de convencerlos para que se vayan a Polonia.

Muchos polacos cristianos ayudan en las organizaciones judías y a menudo pasan tiempo aprendiendo sobre el judaísmo. Durante la crisis actual, también estos voluntarios abrieron sus corazones a los refugiados de Ucrania.

Recientemente, el CCJ de Cracovia emitió un pedido especial buscando voluntarios que hablen ucraniano. Se presentó una mujer llamada Rajel. Rav Baumol le dijo: "Muchas gracias por querer ser voluntaria. ¿Hace cuánto tiempo está en Cracovia?" "Dos días", le respondió la mujer. Ella había cruzado la frontera la semana previa con su auto. "Muy bien. Estoy aquí. Estoy a salvo. ¿Cómo puedo ayudar?", preguntó.

Entrar a Ucrania

La semana pasada, Rav Baumol se unió a un convoy de cinco camionetas que viajaron a la frontera de Polonia con Ucrania para llevar suministros a los refugiados. Esto fue organizado por una pareja polaca cristiana de Cracovia que él conoce, que tiene vínculos estrechos con Ucrania. El hermano del esposo vive cerca de la frontera con Ucrania y fue testigo directo de la avalancha de refugiados. Ellos decidieron llevarles algunas de las donaciones de Cracovia.

Rav Baumol descarga los suministros en Ucrania, 1 de marzo del 2022

La situación en la frontera era espantosa. "En la frontera hay miles de personas esperando, y el frío es terrible. Hay largas filas esperando al lado de los alambrados de púas". Entre Ucrania y Polonia hay unos 402 metros que son tierra de nadie, e innumerables ucranianos caminaban por allí, en muchos casos llevando niños pequeños. "Estaban exhaustos, se veían quebrados". Los voluntarios establecieron carpas y generadores del lado polaco de la frontera.

Rav Baumol recibió permiso de los guardias de frontera para pasar al otro lado de la frontera y repartir chocolate a los niños.

El convoy descargó sus suministros en la frontera. Un voluntario cristiano le dijo a Rav Baumol y a sus amigos que, si querían, él podía conducir a salvo sus camiones hacia Ucrania y podría llevarlos de regreso a Polonia. El grupo decidió intentarlo. Entraron a Ucrania y viajaron a Leópolis, una ciudad al occidente de Ucrania, cerca de la frontera con Polonia. "Había enormes embotellamientos de tránsito, la gente viajaba en todas las direcciones", declaró Rav Baumol al periódico "The Forward".

Una vez que llegaron a Leópolis, el grupo se dirigió al Centro Comunitario de Jésed, un centro judío que sirve a los 2.000 judíos de la comunidad de Leópolis. Allí descargaron dos de los camiones, y los otros tres los descargaron en una iglesia vecina. "Llenamos todo un depósito y la gente estaba muy agradecida", recuerda Rav Baumol.

Con los cinco camiones vacíos, el grupo decidió ir a la estación principal de trenes de Leópolis, que estaba llena de refugiados desesperados, y ofrecieron llevar a algunos a Polonia. "La estación de trenes estaba repleta. Afuera estaba lleno de otros grupos de ayuda. La gente repartía alimentos y suministros. Las personas trataban de encontrarse…" Rav Baumol y sus colegas llevaban chalecos fosforescentes, por lo que la gente pensó que eran agentes de los servicios de ayuda y les suplicaban que los llevaran a la frontera.

Refugiados ucranianos rumbo a Polonia

El grupo de Rav Baumol dijo a varias decenas de personas que podían llevarlas. Dado que Ucrania sólo permite salir a mujeres y niños, fueron testigos de algunas escenas desgarradoras cuando los hombres se despedían de sus esposas.

"Llevamos tantas mujeres y niños como pudimos encontrar". Más de 60 personas entraron en los camiones, apretadas para dar lugar a la máxima cantidad de pasajeros. Juntos viajaron hacia la frontera y entraron a Polonia con su valiosa carga de refugiados.

Buscar ayuda

De regreso en Cracovia, Rav Baumol y sus colegas del CCJ continúan ayudando y el número de refugiados sigue incrementándose. "Nosotros también fuimos refugiados en un momento. Todos tenemos la obligación de ayudar".

La comunidad judía de Cracovia está ayudando a financiar las operaciones polacas de rescate en la frontera y en la Ucrania oriental, lo cual incluye pagar el combustible para ayudar a los convoyes. También mantienen directamente a 50 familias, y este número va a crecer. "En algún momento nos quedaremos sin más habitaciones", teme Rav Baumol.

Poco después de nuestra conversación, Rav Baumol me envió un mensaje de texto que decía que Polonia se está preparando para recibir cientos de miles de nuevos refugiados. La necesidad sigue creciendo y la comunidad judía de Cracovia está decidida a seguir ayudando.

Para ayudar a la obra del CCJ de Cracovia, puedes hacer clic aquí. https://www.friendsofjcckrakow.org/support




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