La Hagadá predijo lo que pasaría después del 7 de octubre


Esta semana en Tel Aviv, Lior y Misha se dieron el "sí, quiero" cuatro pisos bajo tierra, en un refugio antiaéreo convertido en espacio para la jupá, en el Centro Dizengoff.
Sus planes originales de celebrar en grande se vieron truncados por la guerra y las restricciones sobre reuniones, pero no estaban dispuestos a dejar que el miedo ni los cohetes les robaran la alegría.
Sin salón elegante, sin el clima perfecto: solo determinación a prueba de todo, familia, amigos, globos, baile y un espíritu inquebrantable.
Frente a la guerra, eligieron la alegría. Eligieron la vida. Se eligieron el uno al otro.
Esto no es solo una boda; es un poderoso recordatorio de que nada, ni siquiera los misiles, puede quebrar la voluntad del pueblo judío de celebrar, de amar y de seguir construyendo el futuro.
¡Mazal Tov a los novios!

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