El hombre que acuñó el término "genocidio" se horrorizaría ante esto


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Los Knicks acaban de terminar con una mala racha de 53 años sin ganar, logrando la victoria más impensada en la historia de la NBA.
Los Knicks realmente lo lograron.
Después de 53 años, los New York Knicks son los nuevos campeones de la NBA. Resultado final: Knicks 94, Spurs 90, Juego 5. La ciudad de Nueva York enloqueció.
Esta fue una final de campeonato que pareció escrita en Hollywood: recuperación tras recuperación, los Knicks negándose a rendirse, los fanáticos de Nueva York pasando de la desesperación al delirio y de vuelta a la desesperación, a veces en el mismo cuarto. Un equipo reconstruido desde cero a lo largo de seis años finalmente logró lo que esta ciudad había estado esperando desde antes de que naciera la mayoría de sus aficionados.
Pero el partido del que todos hablarán durante años es el partido número 4.
Los Knicks perdían por 29 puntos en el descanso.
La mayoría de los equipos habrían aceptado la derrota. La mayoría de los fanáticos ya habían escrito el final en su cabeza. Pero el entrenador principal de los Knicks, Mike Brown, tenía un mensaje diferente, basado en cuatro pilares sólidos.
Y ese mensaje no es solo sobre baloncesto. Es sobre la vida.
Los jugadores se recordaron mutuamente que debían "mantenerse firmes", porque ya habían superado grandes desventajas antes y eran un grupo con carácter.
Todos tenemos momentos buenos y malos. Sin embargo, cuando estamos en medio de un desafío, convenientemente olvidamos cada obstáculo que ya hemos superado.
Tómate un momento y mira hacia atrás. Recuerda las dificultades que sobreviviste, las heridas del corazón de las que te recuperaste, los desafíos que te obligaron a crecer. La fortaleza que necesitas hoy quizás ya esté dentro de ti, forjada por las luchas de ayer.
Lo mismo ocurre con el pueblo judío.
Hemos soportado exilios, persecuciones, expulsiones y tragedias inimaginables. Sin embargo, también hemos vivido triunfos extraordinarios, renovación y renacimiento. Los judíos somos un pueblo que sabe cómo levantarse.
La palabra hebrea para resiliencia es jósen (חוסן), y no es casualidad que suene exactamente igual que "elegido" (chosen, en inglés). El pueblo judío es elegido no por privilegio, sino por propósito. Elegido para ser una luz para las naciones, un ejemplo de moralidad y sentido en el mundo.
Convertirse en este tipo de pueblo requiere perseverancia. A través de milenios de alegrías y sufrimientos, el pueblo judío ha desarrollado un músculo espiritual. Ante cualquier desafío que enfrentemos hoy, llevamos dentro la fuerza de generaciones.
Brown hizo hincapié en mover el balón, atacar cerca del aro y tomar decisiones rápidas en ataque.
A veces nos encontramos atrapados en un lugar del que creemos no poder escapar: un mal hábito, una relación destructiva, una adicción, un rasgo del carácter que sigue lastimando a quienes amamos.
El judaísmo ofrece una idea revolucionaria: no importa cuánto tiempo lleves yendo en la dirección equivocada, puedes volver a empezar. Ahora.
La Torá llama a esto teshuvá: traducida frecuentemente como arrepentimiento, pero que literalmente significa "retorno".
Retorno a uno mismo, retorno a la persona que sabes que puedes ser.
Todos nos desviamos. Todos llegamos a callejones sin salida y cometemos errores. La pregunta es si tienes el valor de dar media vuelta.
Una buena decisión puede cambiar el rumbo de tu vida.
Se les dijo a los jugadores que se concentraran en sus marcajes, que pusieran el cuerpo al balón y que frenaran las penetraciones hacia el aro. El asistente técnico Rick Brunson mantuvo al equipo con los pies en la tierra diciéndoles que dejaran de quejarse de los árbitros y enfocaran su energía en la cancha.
Es un buen consejo para el baloncesto. También es un buen consejo para la vida.
Las personas, en general, se dividen en dos grupos, los que viven en el pasado y los que viven en el futuro.
El remordimiento, la culpa, el resentimiento, la sed de venganza: estos viven en el pasado. La preocupación, el miedo, la ansiedad: estos viven en el futuro.
Muéstrame el pasado. No puedes. Ya se fue. Muéstrame el futuro. No puedes. Todavía no ha ocurrido.
Y sin embargo, gastamos enormes cantidades de energía emocional dándole vueltas a lo uno y temiendo lo otro.
El único lugar donde la vida realmente sucede es aquí, ahora mismo. Vive en el presente. Cuando arrastramos el dolor de ayer o las preocupaciones de mañana hacia el hoy, envenenamos el presente. Nos convertimos en espectadores de nuestra propia vida.
Deja de discutir con los árbitros. Juega el partido.
En lugar de intentar empatar el marcador de golpe, la indicación de Brown fue reducir la diferencia de a poco y darse una oportunidad de pelear en el último cuarto.
Así es como se logra todo lo que vale la pena.
Suelo decirles a mis hijos, a las miles de mujeres que viajan con Momentum, y también a mí misma: puede que no estés donde quieres estar, pero si apuntas en la dirección correcta, llegarás.
El crecimiento no es un círculo perfecto: es una espiral. Cada año, cuando volvemos a llegar a Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, esperemos no estar exactamente en el mismo lugar que antes. Quizás avanzamos tres pasos y retrocedimos dos. Pero seguimos estando un peldaño más arriba.
A veces con eso basta.
Al fin y al cabo, como bien saben los Knicks, no hace falta ganar por 29 puntos. Solo hace falta ganar por uno.
Felicitaciones, Knicks. Felicitaciones, Nueva York. Y felicitaciones a cada uno de ustedes que se levanta cada día, aún en el juego de la vida, listo para volver de atrás y ganar.
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