La hipocresía de Lamine Yamal ondeando una bandera palestina


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Las relaciones con la suegra son frágiles por naturaleza. Cuando se desmoronan en público, la sabiduría atemporal se vuelve aún más importante.
Querida Victoria (y todas las nuevas suegras):
Pocas experiencias son tan dolorosas como ver a un hijo distanciarse públicamente de sus padres. Unos pocos deben soportar ese dolor bajo el escrutinio del mundo entero. Mientras se analizan en tiempo real las decisiones de tu hijo y las relaciones familiares, quiero ofrecerte algo diferente: la perspectiva de alguien que ha recorrido el camino de la suegra cuatro veces.
He aprendido mucho, y es un placer ayudarte a navegar esta posición tan delicada. Te prometo que, con sensibilidad, cuidado y sabiduría atemporal, puedes darle un giro, no solo por tu familia, sino por los millones que te observan desde lejos.
El Talmud tiene un pasaje que debería ser lectura obligatoria para toda mujer a punto de convertirse en suegra. El pasaje habla de varias relaciones potencialmente conflictivas. Mira si puedes notar el patrón: suegra/nuera; madrastra/hijastra; cuñadas; esposas.
Cada relación involucra mujeres con un hombre en medio, un hijo, un hermano o un esposo. En cierta medida, estas mujeres naturalmente enfrentan celos. Así que procede con cuidado.
Nuestro primer hijo se comprometió hace varios años, justo antes de Pésaj. Poco después, mi esposo y yo viajamos a Arizona para ser académicos residentes en un retiro festivo lleno de cientos de familias multigeneracionales. Rodeada de tantos padres y abuelos, llegué con un propósito claro: quería preguntar a tantas personas como fuera posible una pregunta urgente y reunir su sabiduría colectiva: ¿Cómo puedo ser una buena suegra?
Recibí variaciones de la misma respuesta: “Boca cerrada, billetera abierta”.
Hay algo de verdad en eso, pero yo no estaba completamente satisfecha. Se lo comenté a mi amigo Charlie Harary, abogado y conferencista destacado en el mundo judío, y me dijo que le preguntara a su madre, quien había descubierto que no era tan fácil cuando él se casó. Ella tendría sabiduría para compartir.
Encontré a la señora Harary, le conté que Charlie me había enviado y le pregunté: “¿Cómo puedo ser una buena suegra?”
“Él siempre será tu hijo, pero tienes que dejarlo ir”.
Se le llenaron los ojos de lágrimas, llevó la mano al corazón y dijo: “Te romperá el corazón…”. Luego extendió la mano hacia afuera y continuó: “Pero tienes que dejarlo ir. Él siempre será tu hijo, pero tienes que dejarlo ir”.
Las personas inteligentes aprenden de sus propios errores. Las personas sabias aprenden de los errores de otros. Le pedí consejo a una amiga que había casado a todos sus hijos. Ella dijo: “Me equivoqué con mi primera nuera y nunca lo superamos. Aprendí de eso y ahora tengo relaciones maravillosas con las demás”.
“¿Qué pasó con la primera?”
“¿Conoces esos chistes internos que tiene toda familia? No los digas frente a ella. Nunca le susurres a tu hijo al oído delante de ella ni le pidas que salga de la habitación porque quieres decirle algo. Nunca digas algo que luego tengas que aclarar con un ‘solo estaba bromeando’. Mejor no decirlo en absoluto”.
Tomé nota.
“No des tu opinión a menos que te la pidan, ahora eres la consultora. E incluso si te preguntan, ten cuidado”.
“¿Qué?” pregunté. “¡Pero ellos preguntaron!”
“Imagina que tu nuera está tapizando su sofá y pregunta: ‘¿Te gusta la tela amarilla o la beige?’ El amarillo te da náuseas, así que dices ‘beige’. Si ella elige amarillo de todas formas, pensará que odias su gusto”.
“¡Esta es una pregunta tramposa! ¿Qué debo decir entonces?”
“Pregúntale: ‘¿Cuál te gusta más a ti?’ Si dice ‘amarillo’, responde: ‘Creo que es una excelente elección’”.
En definitiva, lo que más queremos para nuestros hijos es la felicidad. Todo el mundo lo sabe: esposa feliz, vida feliz. Si ella es feliz, él es feliz. Si él es feliz, yo soy feliz. Por lo tanto, Victoria, tu trabajo es hacerla feliz.
A todas las futuras suegras: desde el primer día, al planear la fiesta de compromiso o la boda, si tu hijo te pide tu opinión, responde: “¿Qué quiere ella?” Y lo que ella diga, aprueba. Mi esposo y yo incluso tenemos un mantra: “Si la paz está a la venta, la compramos.” Si un plato extra cuesta más o su familia cree que el gasto debería ser nuestro, nos hacemos cargo.
Mantén la vista en el objetivo. No ganes la batalla y pierdas la guerra. Muchas familias que conocemos se aferraron al orgullo o a lo que sentían “justo” durante la planificación de la boda y crearon malos sentimientos que nunca desaparecieron.
Mi esposo me enseñó algo más: las madres temen a sus nueras porque, con un solo error, ella tiene el poder de separarte de tu hijo y tus nietos. Puede hacerlo, y a veces lo hace. Lo hemos visto. Ese miedo debe mantenerte reflexiva y cuidadosa antes de hablar.
Yo tomé todo esto muy en serio y, afortunadamente, he sido bendecida con nueras y yernos maravillosos a quienes quiero mucho. De todos modos, sigo siendo cuidadosa. Y sí, hay diferencia entre nueras y yernos.
Los yernos son como un buzo con capucha nuevo que alguien te regaló, cálido, cómodo, maravilloso. Si están en mi casa y digo: “¿Alguien puede sacar la basura?”, ellos corren a hacerlo.
Las nueras son como zapatos nuevos que amas. Los elegiste, los quieres, pero hay que amoldarlos suavemente. Ten cuidado.
No eres tú, no es ella; es la naturaleza de la relación.
El Talmud tiene razón: estas relaciones son campos minados. No eres tú, no es ella; es la naturaleza de la relación. Juega bien tus cartas y tu relación con ella puede llevar a años llenos de amor y bendiciones. No es demasiado tarde.
Tu situación es más difícil porque la tuya se desarrolla ante los ojos del mundo. No dejes que eso te impida triunfar en las relaciones más importantes de tu vida. Está bien disculparse, ser humilde y empezar de nuevo ahora.
Te deseo lo mejor y estoy feliz de hablar contigo, y con tu nuera, en cualquier momento. Somos las madres, y estamos todas juntas en esto.
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Estupenda reflexión, completamente de acuerdo, el hijo siempre será nuestro hijo y su esposa será su compañera de vida su apoyo y su amor, no hay que competir por nada cada amor es diferente y grande
Buenísimo
Excelente.
Que gran sabiduría ! Guardaré este artículo para cuando sea mi turno.
Muy buenos y sabios consejos.
EXCELENTE!