Chile, una vez más contra Israel

29/05/2025

3 min de lectura

Chile, bajo el gobierno del Presidente Gabriel Boric, ha adoptado sistemáticamente posturas antiisraelíes

La Cancillería chilena oficializó lo que para muchos observadores ya era un hecho consumado: el retiro de los últimos agregados militares de su embajada en Israel. ¿La excusa? Lo que calificó como la “gravísima situación humanitaria” en Gaza. Aunque el gobierno chileno se apresuró en negar que se tratase de un paso hacia la ruptura diplomática, el gesto —y su tono— fue inequívoco: Chile bajo el gobierno del Presidente Gabriel Boric ha adoptado sistemáticamente posturas antiisraelíes. Y no es un viraje reciente.

Desde que asumió la presidencia en marzo de 2022, Boric ha hecho de su política exterior un terreno fértil para posicionamientos simbólicos. En septiembre de ese año, el mandatario chileno sorprendió al negarse a recibir las cartas credenciales del embajador israelí Gil Artzyeli, un gesto diplomático que tensó desde el inicio los vínculos entre ambos países. La tensión no sólo no amainó: se ha ido intensificando con cada episodio del conflicto en Medio Oriente.

Tras los ataques del 7 de octubre perpetrados por el grupo terrorista Hamás, que dejaron más de mil muertos y cientos de secuestrados, gran parte del mundo condenó el terrorismo islamista. Sin embargo, la respuesta oficial chilena fue distinta. Boric evitó toda condena directa a Hamás, enfocando sus declaraciones en lo que denominó la “desproporcionada respuesta israelí”. En la Asamblea General de las Naciones Unidas, en un gesto que no pasó desapercibido, se reunió con Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, a quien describió como un socio en la lucha por los derechos humanos. Poco pareció importarle el historial de Abbas, en el poder desde hace dos décadas sin elecciones democráticas y con múltiples acusaciones de corrupción y apoyo tácito al terrorismo.

La narrativa del “genocidio” —palabra repetida por Boric y por los comunicados oficiales chilenos desde entonces— se ha convertido en el centro del discurso gubernamental. En noviembre de 2023, Chile retiró temporalmente a su embajador en Tel Aviv tras bombardeos israelíes en Gaza. Meses más tarde, el país apoyó públicamente la demanda presentada por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia, acusándolo de genocidio. Y en abril de este año, prohibió la participación de empresas israelíes en la feria aeroespacial FIDAE, una decisión que en Jerusalén se leyó como una sanción política encubierta.

La última señal llegó esta semana con el retiro de los coroneles Christian Stuardo Núñez y Marcelo Eló Rodríguez, últimos agregados de Defensa y Fuerzas Armadas en Tel Aviv. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores chileno, la decisión obedece a las “indiscriminadas operaciones militares del Ejército de Israel” y a los obstáculos para el ingreso de ayuda humanitaria. Aunque el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, aseguró que no debe “especularse” con una ruptura de relaciones diplomáticas, fuentes diplomáticas israelíes ya señalan que Boric podría anunciar dicha ruptura en su próxima cuenta pública. La presidencia palestina, por su parte, no ocultó su entusiasmo: en un comunicado oficial, celebró la medida y agradeció la firmeza del presidente chileno.

Pero la pregunta de fondo trasciende la relación bilateral entre Chile e Israel. Lo que se está configurando es una nueva grieta geopolítica en América Latina. Mientras países como Argentina, Paraguay y Ecuador han mostrado un respaldo firme a Israel y a su derecho a defenderse del terrorismo de Hamás –exigiendo además la liberación inmediata de los secuestrados–, otros gobiernos como los de Brasil, Bolivia y Chile han preferido centrar sus discursos en la crítica a la respuesta israelí, con un énfasis casi exclusivo en la situación humanitaria palestina.

El caso chileno es, sin embargo, particular. No sólo por la intensidad de su retórica, sino también por su contexto interno. Chile alberga la mayor comunidad palestina fuera del mundo árabe, con cerca de medio millón de personas. En los últimos meses, la aprobación de Boric ha caído estrepitosamente debido a escándalos políticos locales y una economía estancada. Para algunos analistas, su posicionamiento antiisraelí no es sólo ideológico, sino también estratégico: un intento por reconectar con una base electoral desilusionada, a través de una causa internacional con alta resonancia local.

El antisemitismo también ha asomado en el discurso oficial. En noviembre pasado, el Frente Amplio —coalición gobernante liderada por Boric— publicó un panfleto en redes sociales por el “Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino”, utilizando el eslogan “Desde el río hasta el mar, Palestina será libre”, una consigna históricamente asociada al rechazo de la existencia del Estado de Israel. Pese a las críticas de la comunidad judía chilena, el gobierno no emitió retractación alguna.

El caso chileno es un espejo que refleja una transformación más amplia en la izquierda latinoamericana, en la que las causas identitarias y los posicionamientos ideológicos han pasado a ocupar un lugar central en la política exterior, muchas veces en detrimento de la diplomacia tradicional y del equilibrio geopolítico.

El desenlace de este capítulo aún no está escrito. Pero lo que ya es claro es que bajo la presidencia de Gabriel Boric, Chile ha abandonado toda pretensión de neutralidad en el conflicto israelo-palestino. Y su decisión de alinearse con las posiciones más duras contra Israel —en un momento en que aún hay secuestrados por Hamás en Gaza— no sólo deteriora las relaciones bilaterales: revela una inquietante priorización de lo simbólico sobre lo moral.

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Alvaro
Alvaro
8 meses hace

Es típico, quizá para causar mayor impresión o vender más, o lo que sea, que, en los titulares de las noticias se generalice "El ejército de Israel atacó Gaza" "Asesinaron a bebés gazatíes" (se atacan puntos bien específicos y lamentablemente han muerto niños por alcance...).Las FMI no son asesinos como hamas, Hezbollah. Aquí dice "Chile contra Israel ". Soy chileno y para nada me identifico con la ignorancia de este gobernante en cuanto a la historia judía en este territorio. "El presidente Boric, nuevamente contra Israel". Cada uno asuma lo suyo...

Ricardo Muranda R.
Ricardo Muranda R.
8 meses hace

Que vergüenza!!!! 70 años de relaciones bilaterales con Israel, cooperación israelí en medicina y otras ciencias..seremos los grandes perdedores por culpa de la tozudez y actitud contumaz de un ignorante soberbio que no representa sino que a todos aquellos que con la mente llena de odio nos han llevado, paulatinamente, a la perdición como nación.
Soy chileno, pero APOYO LA EXISTENCIA DEL ESTADO DE ISRAEL Y APOYO SU LUCHA CONTRA EL TERRORISMO DE HAMAS Y ESTOY EN CONTRA DE LAS POLITICAS ANTISEMITAS.
AM ISRAEL JAI !!!

Elizabeth Schulz
Elizabeth Schulz
8 meses hace

Soy chilena y vote por boric ya que el otro candidato era de ultraderecha...pero reconozco que este muchacho no es de mi agrado. Menos aun por su constante animadversión en contra de Israel..igual los que mas pierden aquí son los chilenos por todo el aporte tecnológico cultural y religioso de Israel..cuanto lo lamento...yo si estoy con israel¡¡¡

Adrian
Adrian
8 meses hace

Opino que Israel deberia adelnatarse y romper el relaciones con Chile. Es un pais que poco aporta a la comunion sudamericana y democratica y mantiene raigambres antisemitas y es peligroso para el mundo libre.

Héctor
Héctor
8 meses hace

Hay que tener en cuenta que en Chile está la comunidad palestina más grande fuera de Cisjordania y Gaza. Le importa más el apoyo interno que los problemas de Medio Oriente

Roderick Steinmer
Roderick Steinmer
8 meses hace

Boric no es Chile, es solo un muchacho jugando a ser presidente, a veces muy hormonal y otras veces muy muy hormonal

Bernardo
Bernardo
8 meses hace

Estimados Aish Latino: Solo quiero comentar que no es el pueblo de Chile el que está en contra de Israel, es este gobierno nefasto de izquierda el cual tiene los días contados, Chile siempre ha tenido historicamente muy buenas relaciones con Israel en todo ambito, pero especialmente en la cooperacion militar. Lamentablemente nos ha tocado ser goberrnado por una coalización politica con muchos escandalos de corrupcion y nepotismo., pero a la que Di-s mediante le queda poco tiempo.

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