En cualquier matrimonio pueden intercambiarse palabras duras. El factor crítico es lo que ocurre después. Si hay un intento de reparar la relación, ¿ese intento de reparación es aceptado?
¿Por qué la Ketuvá, este mundano documento financiero que garantiza los derechos de la mujer, es tan paradigmático del matrimonio judío? ¿Y para qué tomarse la molestia de decorarlo?
Olvidemos el "hasta que la muerte nos separe" y el "sí, acepto". La ceremonia de boda judía tiene un lema diferente que refleja el significado más profundo del matrimonio.