Cinco ideas erróneas sobre el amor

06/08/2025

3 min de lectura

Este Tu BeAv, descubre cinco verdades poderosas que desafían lo que creías saber sobre el amor, la conexión y las relaciones duraderas.

En la festividad de Tu BeAv, el día 15 del mes hebreo de av, celebramos el amor. Históricamente, Tu BeAv fue un día de formar parejas, reunificación y alegría, impregnado de la profundidad de los valores judíos sobre las relaciones.

Aquí hay cinco ideas erróneas habituales sobre el amor, vistas a través de la lente de la sabiduría judía.

1. Puedes enamorarte al instante

Muchas personas creen que pueden enamorarse a primera vista. Si bien es cierto que puedes sentirte atraído instantáneamente por alguien, el amor verdadero requiere tiempo y esfuerzo. El milagro del amor es mirar a tu cónyuge después de muchas décadas y darte cuenta de que lo amas más ahora que la primera vez que lo viste. El amor real lleva años construirlo.

La sabiduría judía nos enseña: “De acuerdo con el esfuerzo es la recompensa” (Pirkei Avot 5:23). Esto se aplica a todo lo que tiene verdadero valor en tu vida, y especialmente a las relaciones. Cuanto más esfuerzo inviertas en tu matrimonio, más fuerte será tu conexión. Una conexión puede comenzar a primera vista, pero el amor es el trabajo de toda una vida.

2. Nunca debes sentirte aburrido

Un mito sobre el amor es que siempre debes sentirte emocionado al estar con tu pareja.

El amor auténtico no depende de que haya fuegos artificiales cada vez que están juntos. No confundas la paz con el aburrimiento. Como escribió un autor anónimo: “A veces, el amor más poderoso no es ruidoso ni dramático. Es silencioso, constante, firme. Si puedes sentarte en silencio con alguien, sentirte seguro en su presencia y genuinamente querer experimentar la vida junto a esa persona, eso no es aburrimiento. Es la base de algo sólido. El amor verdadero a menudo se manifiesta en la quietud, no en las chispas".

En el judaísmo, la paz entre marido y mujer es una meta sagrada a la que aspirar en todo momento. La paz que surge del amor profundo, el shalom bait (la paz del hogar), impregna y eleva todo y a todos en el hogar.

3. Puedes cambiar a tu cónyuge

Quizás ya aprendiste por las malas que es imposible cambiar a otra persona. Primero necesitas cambiar tú. Tu cónyuge y tu relación se transformarán a través de tu propio crecimiento.

Rav Israel Salanter escribió que le tomó toda la vida darse cuenta de que la única persona a la que podía cambiar era a sí mismo. El judaísmo nos enseña que el amor no es una interacción de cincuenta y cincuenta por ciento; intenta dar el cien por ciento y observa cómo tu relación te devuelve eso y mucho más.

4. Tienes que renunciar a tu libertad por amor

Tal vez pienses que necesitas renunciar a tu libertad personal por amor. Nada podría estar más lejos de la verdad. Cuando alguien realmente te ama, desea que tengas la libertad de crecer y convertirte en la mejor versión posible de ti mismo. Glennon Doyle, autora de We Can Do Hard Things, escribe: “Para mí, el amor es permitir que tu persona sea sostenida y libre a la vez. Es un milagro encontrar una relación donde uno es completamente sostenido en quien es, y completamente libre para crecer”.

5. Crees que el matrimonio resolverá todos tus problemas.

Muchas personas creen que al casarse, todos sus problemas personales desaparecerán. Pero no sólo tus problemas te seguirán a la relación, sino que muchas veces se intensificarán ante el desafío de construir una vida con otra persona.

No dependas de tu cónyuge para arreglar tus inseguridades o sanar tus heridas de la infancia. Esfuérzate por trabajar en tus asuntos antes del matrimonio y continúa trabajando en ellos después. El matrimonio puede ofrecerte compañía y apoyo, pero no es una cura milagrosa. El judaísmo enseña que puede llevar toda una vida trabajar en solo un rasgo de carácter. El amor no te cambiará sin tu propio esfuerzo.

El judaísmo nos enseña que no hay en el mundo nada más poderoso que el amor: “Muchas aguas no pueden apagar el amor, ni los ríos lo pueden ahogar” (Cantar de los Cantares 8:7). El amor nos conecta. Abre nuestros corazones al mundo. Nos da un modelo humano del increíble e infinito amor que Dios tiene por el pueblo judío.

¡Feliz Tu BeAv!

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