El hombre que acuñó el término "genocidio" se horrorizaría ante esto


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Despojados de su ciudadanía de la noche a la mañana por el gobierno de Vichy, los judíos de Argelia formaron un grupo de resistencia que brindó una ayuda invaluable a las fuerzas aliadas.
La noche del 7 de noviembre de 1943, un grupo heterogéneo se reunió alrededor de la radio en el departamento del Dr. Henri Aboulker en Argel. El Dr. Aboulker era un cirujano destacado y líder de la comunidad judía argelina. Lo acompañaban su hijo José, de 21 años, y varios amigos judíos de José, quienes encabezaban la resistencia contra el gobierno francés de Vichy. Uno de los pocos no judíos presentes era Robert Daniel Murphy, representante de los Estados Unidos en el norte de África francés.
Poco antes de la medianoche, la radio transmitió un mensaje en clave: “Aló, Robert. Franklin llega”. “Robert” se refería a Murphy y “Franklin” al presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt. El mensaje significaba que la invasión del norte de África por las fuerzas aliadas estaba por comenzar. Entonces, el grupo reunido en casa de los Aboulker entró en acción.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, Argelia albergaba una antigua y vibrante comunidad judía de unas 120.000 personas. Desde la conquista musulmana en el siglo VIII hasta 1830, Argelia fue gobernada por musulmanes y los judíos eran ciudadanos de segunda clase. Sufrieron abusos, violencia y masacres arbitrarias, utilizados como chivos expiatorios en cualquier conflicto. El bisabuelo del Dr. Henri Aboulker, el Gran Rabino de Argel, fue decapitado en 1815.
Las condiciones de los judíos de Argelia mejoraron con la colonización francesa en 1830. El proceso de emancipación de los judíos argelinos había comenzado, siguiendo los pasos de lo que sucedía en Francia.
Rabinos de Argelia (Wikimedia)
En 1870, los judíos argelinos obtuvieron la ciudadanía francesa plena, con todos los derechos y privilegios que esta ciudadanía implicaba. Durante muchas generaciones tuvieron acceso a la educación y amplias oportunidades de empleos. Los judíos trabajaban como abogados, médicos y empleados del gobierno. Llenos de patriotismo hacia Francia, muchos judíos sirvieron en el ejército durante la Primera Guerra Mundial. Aunque hubo incidentes antisemitas, en general los judíos no enfrentaban discriminación oficial de la administración francesa.
Todo cambió el 7 de octubre de 1940, otro oscuro 7 de octubre en la historia judía. De la noche a la mañana, los judíos fueron despojados de su ciudadanía francesa.
Como colonia francesa, Argelia quedó bajo el dominio del gobierno francés de Vichy, formado como resultado del tratado de armisticio con Alemania en junio de 1940. Liderado por el mariscal Philippe Pétain, el gobierno de Vichy estaba dispuesto a colaborar con los nazis a cambio de plena soberanía sobre el sur de Francia. El norte de Francia quedó bajo control alemán según lo estipulado en el armisticio.
El mariscal Pétain aceptó las políticas antisemitas nazis y formó un comité para reconsiderar la ciudadanía francesa de los “extranjeros”, muchos de los cuales eran judíos.
El 3 de octubre, el gobierno de Vichy emitió su primera ley antijudía, la cual definía la expresión “raza judía” y enumeraba las ocupaciones prohibidas para los judíos a partir de ese momento. Al día siguiente, se emitió otra ley que autorizaba la detención forzada de los extranjeros judíos.
El mariscal Pétain se aseguró de que sus representantes en todos los territorios franceses hicieran cumplir estas leyes, reemplazando a muchos de los prefectos de Francia y nombrando nuevos gobernadores generales.
Una postal en la que se ve una familia judía de Argelia
El nuevo gobernador general de Argelia, el almirante Jean Abrial, hizo cumplir la legislación antijudía de Vichy. Pronto notó el descontento de los judíos argelinos con el nuevo régimen. En septiembre, escribió a sus superiores que los judíos eran “ferozmente hostiles al mariscal Pétain” y depositaban sus esperanzas en que Gran Bretaña derrotara al Eje y restaurara el gobierno anterior de Francia.
El 7 de octubre, después de que se anunciara la ley que despojaba a los judíos de su ciudadanía francesa, Abrial ordenó a sus tropas que dispararan a los judíos si se atrevían a manifestarse contra su estatus recién rebajado.
Con la pérdida de la ciudadanía, siguió la pérdida de empleos en cargos municipales y administrativos. Para enero de 1941, Abrial informó que 423 judíos habían sido removidos de cargos oficiales. Para octubre de 1941, el número había aumentado a más de 2.000. El efecto fue notado incluso por administradores no judíos. El secretario de Estado Peyrouton advirtió a sus superiores: “Una gran proporción de los empleados, abogados, notarios y alguaciles que actualmente sirven en los departamentos argelinos son efectivamente de raza judía. Hasta ahora, esta situación plantea una serie de problemas que deben abordarse con prontitud”.(1)
Una ley antijudía sucedía a otra. En junio de 1941, se establecieron cuotas para limitar la práctica de la medicina y el derecho por parte de judíos, así como que enseñaran en las universidades.
El médico judío J. Salama escribió en respuesta a la ley:(2) “Ayer fue un día de luto en casa. La nueva medida nos dejó abatidos porque esperábamos ver aplicada, si no una medida más justa, al menos una más clemente. Nuestras esperanzas se han desvanecido… ¿Podremos encontrar una manera de vivir, de trabajar, o seremos derrotados por esta fatalidad?”
En julio de 1941, el general Maxime Weygand asumió el cargo de Gobernador General de Argelia Un antisemita conocido, Weygand llevó la persecución de los judíos en Argelia a un nuevo nivel, adoptando una cuota especialmente severa para los estudiantes judíos en las escuelas públicas y las universidades.
Cada vez más personas se quedaban sin medios para mantener a sus familias, y cada vez más niños judíos se quedaban sin educación.
Desde el comienzo de la legislación antijudía, los líderes de la comunidad judía de Argelia se dedicaron a ayudar a las familias que habían perdido sus medios de subsistencia y a organizar escuelas improvisadas para los niños judíos que fueron expulsados de las escuelas públicas.
En diciembre de 1941, Elie Gozlan, un activista comunitario, escribió en una publicación judía local:(3) “Nuestros hijos no deben permanecer en la ignorancia y tenemos la responsabilidad de brindarles instrucción en todos los niveles”.
La comunidad judía se unió para abrir y gestionar escuelas judías y programas de formación profesional para todas las edades.
Al mismo tiempo, individuos judíos y líderes comunitarios intentaron apelar al gobierno. Señalaban su historial comprobado de servicio dedicado al país, su contribución al esfuerzo militar en la Primera Guerra Mundial, su patriotismo y devoción. Las apelaciones no tuvieron ningún efecto.
A medida que crecía el descontento con la administración Vichy, un grupo de judíos comenzaron a contemplar una resistencia armada.
Tres jóvenes judíos, André Temime, Émile Atlan y Charles Bouchara fundaron un club deportivo supuestamente para recreación. Contrataron como director a un campeón de boxeo no judío, Geo Gras. Gras tenía buenas relaciones con las autoridades de Vichy, y el club deportivo no despertaba sospechas. Sin que el propio Gras lo supiera, el club era una fachada para actividades de resistencia.
El grupo de resistencia, compuesto exclusivamente por judíos, se llamaba a sí mismo el Grupo Geo Gras. Los miembros potenciales debían ser recomendados por al menos dos personas. Tras una entrevista exitosa, el nuevo integrante del grupo comparecía ante un comité de doce miembros y prestaba un juramento “prometiendo luchar hasta la muerte en defensa de los judíos argelinos, la liberación de Francia y la derrota del Tercer Reich”.(4)
Ceremonia de entrega de la Cruz de Guerra en Argel. De derecha a izquierda: Charles Bouchara, Paul Sebaoun, Emile Atlan.
Desde enero de 1941, por decreto del Gobernador General Abrial, a los judíos se les prohibió poseer armas. Los miembros del Grupo Geo Gras recolectaban armas ilegalmente y las escondían en el club deportivo, sin que el propio Geo Gras lo notara.
Al principio, el grupo se entrenaba en defensa personal y respondía a los ataques antisemitas contra judíos locales. Con el tiempo, ampliaron sus actividades, llevando a cabo actos de sabotaje contra las líneas de suministro alemanas y distribuyendo volantes anti-Vichy.
Mientras tanto, los líderes de Estados Unidos y el Reino Unido discutían su primera operación conjunta en la lucha contra el Eje. Tras descartar varias ideas por ser poco prácticas, los líderes se decidieron por lo que se conocería como la Operación Antorcha: una invasión anfibia de la costa del norte de África como preparación para un ataque contra las fuerzas del Eje estacionadas en esa región.
África del Norte, la Estrella de David dibujada en un tanque alemán por soldados del Grupo de la Brigada Judía (Yad Vashem)
El plan fue favorecido en parte porque el diplomático estadounidense Robert Murphy había preparado el terreno, estableciendo contacto con la resistencia francesa y asegurando a los Aliados que recibirían mucho apoyo local en las colonias francesas de África del Norte.
El 21 de octubre tuvo lugar una reunión secreta en una villa frente al mar en Argelia. El Mayor General Mark Clark encabezó la delegación estadounidense, que llegó al lugar del encuentro en un submarino británico. La delegación franco-argelina estuvo a cargo del Mayor General Charles Mast, quien se oponía a la Alemania nazi y aseguró a los Aliados su plena cooperación.
Murphy facilitó la reunión. Miembros de la Resistencia brindaron seguridad, entre ellos estaba José Aboulker.
Se acordó que los Aliados coordinarían su invasión con la resistencia francesa, que organizaría un golpe de estado ese mismo día, tomando el control de los centros de comunicación y mando locales. Mast prometió hacer lo posible para evitar que las tropas franco-argelinas resistieran a los Aliados. A cambio, Clark prometió suministrar armas a la resistencia.
Temiendo que la operación se filtrara a los alemanes o sus colaboradores de Vichy, los Aliados no informaron a la Resistencia de la fecha de la operación hasta el día previo.
Así fue como Henri Aboulker, su hijo José y otros líderes de la Resistencia se encontraron sentados junto a la radio el 7 de noviembre, esperando la señal.
Al recibir la señal, los líderes de la Resistencia distribuyeron brazaletes con las iniciales “V.P.”, que designaban a la milicia de Vichy. También repartieron documentos falsos, así como armas robadas al ejército francés por oficiales que apoyaban a la Resistencia. Las armas prometidas por los Aliados nunca llegaron.
Aunque el movimiento de la Resistencia estaba compuesto por más de mil personas, menos de 400 pudieron ser contactadas y activadas con tan poco tiempo de aviso. La mayoría de ellos eran judíos.
Documentos falsos de José Aboulker
La Resistencia se dividió en grupos y se dirigió hacia los lugares estratégicos de Argel.
José Aboulker lideró un grupo de 20 combatientes hacia la estación central de policía. Sorprendidos, los policías de turno fueron arrestados y los miembros de la Resistencia tomaron el control de la estación. Cortaron la mayoría de las líneas telefónicas. Aboulker utilizó la única línea telefónica que quedó para hacerse pasar por operador, diciendo a los policías y oficiales que llamaban que se presentaran en la comisaría. Allí fueron detenidos por la Resistencia.
Otros combatientes de la Resistencia tomaron el control de la oficina de telégrafos y de la planta municipal de energía. Rodearon los cuarteles de los comandantes militares y prácticamente los tomaron como rehenes. Entre ellos estaba el Almirante Jean-François Darlan, el comandante militar supremo del norte de África.
Los Aliados no esperaban que el almirante Darlan estuviera en Argel. Él había regresado de Francia porque su hijo había contraído polio. Así, resultó ser el comandante militar francés de mayor rango en Argel durante el golpe.
Darlan era un conocido simpatizante nazi. Sin embargo, era un hombre práctico y quería mantenerse del lado ganador. Murphy llevó a cabo negociaciones con Darlan mientras los combatientes de la Resistencia mantenían el edificio bajo custodia.
La Resistencia sólo debía mantener las posiciones estratégicas durante dos horas. La invasión aliada estaba programada para comenzar a la 1 de la madrugada. Sin embargo, los Aliados calcularon mal. Debido a muchos factores, incluyendo el clima y la inexperiencia de las tropas en operaciones anfibias, el desembarco se retrasó varias horas.
Almirante Jean-François Darlan
Durante esas horas, Murphy intentó convencer a Darlan para que ordenara a las tropas francesas no resistir la invasión. Darlan, sin escuchar pruebas de la masiva invasión aliada de la que Murphy había hablado y sin poder comunicarse con sus subordinados debido al corte de las comunicaciones, dudaba de las posibilidades de éxito de la operación aliada.
Mientras tanto, al no recibir órdenes de sus superiores, el ejército francés empezó a reaccionar. Ellos superaban en número a los combatientes de la Resistencia y contaban con armas mejores y en mayor cantidad. La Resistencia luchaba por mantener las posiciones que había capturado mientras esperaba los refuerzos aliados. Dos combatientes de la Resistencia murieron en combate. Uno de ellos, Jean Dreyfus, era judío.
Finalmente, a primeras horas de la mañana, llegaron las fuerzas aliadas. Convencido de la inutilidad de la resistencia francesa, Darlan firmó un acuerdo con los Aliados y ordenó al ejército francés no resistir la invasión.
La primera fase de la Operación Antorcha fue un éxito.
El acuerdo con Darlan fue recibido con gran indignación tanto en Argel como fuera de ella. Murphy fue criticado por firmar un acuerdo con un colaborador nazi. En su defensa, afirmó que evitó el derramamiento de sangre que habría ocurrido sin ese acuerdo con Darlan. Gracias al acuerdo, los Aliados pudieron capturar Argel y otras áreas del norte de África sin mucha pelea.
Robert Daniel Murphy
Si el acuerdo estuvo justificado dadas las circunstancias puede ser objeto de debate, pero los miembros de la Resistencia se sintieron traicionados. Ellos habían arriesgado sus vidas para derrocar a la administración de Vichy en Argel, pero después de un golpe exitoso, la misma administración permaneció en el poder.
El periodista estadounidense A.J. Liebling visitó Argel poco después del golpe. Él escribió:(5) “Al principio me costaba distinguir, al caminar por las empinadas calles de la ciudad, si estaba en un lugar amistoso o en una ciudad ocupada por el enemigo”.
Liebling se reunió con el Dr. Aboulker y otros combatientes judíos de la Resistencia, quienes se quejaron de sentirse abandonados por los Aliados. El Dr. Aboulker dijo:(6) “Ahora es casi imposible que uno de nosotros vea al señor Murphy. Él nos evita como si fuéramos un caso de enfermedad extremadamente contagiosa”.
Un joven combatiente de la Resistencia le dijo a Liebling:(7)
Los altos mandos del ejército y la gente de la Prefectura a quienes arrestamos nos odian… porque sabemos qué cobardes son. Debería haber visto lo miserablemente que actuaron cuando vieron las ametralladoras Tommy, los valientes perseguidores de judíos. El jefe de la policía secreta, que por supuesto fue restituido en su cargo, se arrodilló en el suelo y lloró, rogándole a uno de mis amigos que le perdonara la vida. ¡Imagina sus sentimientos hacia el hombre que le perdonó la vida! Otro amigo, un médico… fue movilizado bajo la jurisdicción militar del general a quien él arrestó.
Tan mala como era la situación de los judíos después del golpe, sólo empeoró cuando el almirante Darlan, odiado y desconfiado por ambos bandos, fue asesinado unas semanas después. Aunque muchos secretamente respiraron aliviados, el asesino fue arrestado y ejecutado por las autoridades francesas de Vichy.
Además, el asesinato dio a las autoridades una excusa para vengarse de los combatientes de la Resistencia. Asaltaron el departamento del Dr. Aboulker y lo arrestaron sin darle oportunidad de vestirse o tomar su bastón, sin el cual tenía dificultades para caminar.
El hijo del Dr. Aboulker, José, también fue arrestado, junto con otra docena de personas. Permanecieron en prisión durante tres meses, hasta que Murphy finalmente intervino y abogó por su liberación.
Incluso después de la liberación de los combatientes judíos de la Resistencia, los judíos argelinos continuaron sin ciudadanía. Fue necesaria la intervención del presidente Roosevelt para que se les reinstaurara la ciudadanía francesa en octubre de 1943, casi un año después del golpe.
Fuentes:
Jews in Islamic Countries: Algeria, Jewish Virtual Library, disponible en https://www.jewishvirtuallibrary.org/jews-of-algeria
Chouraqui, André. Between East and West; a history of the Jews of North Africa. Jewish Publication Society of America, 1968.
Norman Gelb. Desperate Venture: The Story of Operation Torch, the Allied Invasion of North Africa. Sharpe Books, 2018.
Liebling, A. J. The Road Back to Paris. Doubleday, Doran and Co., 1944.
Sophie Beth Roberts. Jews, Citizenship, and Antisemitism in French Colonial Algeria, 1870-1943. Tesis doctoral, Departamento de Historia, Universidad de Toronto, 2011.
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