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¿Cómo es relevante la estructura de la sucá para nuestras vidas en el siglo XXI?
Has trabajado duro, cargando ramas y madera para construir tu sucá. O tal vez has sido invitado a compartir la sucá de otra persona. Ahora te preguntas: ¿Cómo es relevante esta estructura para mi vida en el siglo XXI?
La sucá se menciona en la Torá. Cuando los judíos salieron de Egipto y comenzaron a vagar por el desierto, estaban desarmados, desprotegidos y vulnerables a los elementos: viento, frío, bandidos y animales. Como viajaban constantemente, Dios les instruyó construir cabañas frágiles y temporales, llamadas sucot.
¡Estas apenas ofrecían protección contra los elementos! Sin embargo, los judíos aprendieron una lección profunda: la seguridad no proviene de muros gruesos ni alarmas, sino, en última instancia, de confiar y depender de Dios.
Hoy, volvemos a aprender esta misma lección cada año construyendo nuestras propias cabañas para Sucot. Durante toda una semana, dejamos la comodidad y la “seguridad” de nuestros hogares y nos aventuramos en nuestra frágil y temporal sucá. Durante toda la semana absorbemos la lección de nuestros antepasados. Comemos en la sucá, socializamos en la sucá y estudiamos Torá en la sucá. Si el clima lo permite, incluso dormimos en la sucá. ¡La sucá se convierte en nuestro hogar temporal!
A diferencia de cualquier otra festividad, la Torá se refiere a Sucot específicamente como el “tiempo de nuestra alegría”. Esto nos revela el verdadero significado de la alegría. ¿Acaso la esencia de la alegría es tener un buen empleo, una gran cuenta bancaria, una mansión bien equipada y trajes de seda italiana? Ciertamente, estas cosas son excelentes, ¡pero toda vida tiene su cuota de problemas, sueños rotos y decepciones! Por eso, la verdadera alegría debe ser algo más…
Sucot nos recuerda que, así como Dios sostuvo a los judíos en el desierto, nuestro éxito proviene directamente de Dios. No hay verdadera seguridad sin Dios. Por eso la festividad de Sucot coincide con la época de la cosecha, cuando el hombre siente orgullo al ver su abundancia. Dios nos ama y nos protege. Acercarse a Dios es el mayor placer que un ser humano puede experimentar. Esta realización eleva y libera. Por eso Sucot se llama “el tiempo de nuestra alegría”.
Es muy importante comer por lo menos una comida con pan en la Sucá la primera noche de Iom Tov. Más allá de eso, si alguien encuentra demasiado incómodo estar en la sucá, los Sabios dicen que puede volver a su casa. Porque si uno está preocupado por su propio confort, de todos modos perderá el punto de estar en la sucá. La Torá no tiene que ser dolorosa. Como dice el Rey Salomón: “[Los caminos de la Torá] son agradables y todos sus senderos son paz” (Proverbios 3:17).
Cada vez que nos sentamos en la sucá y comemos alimentos hechos de grano, decimos la siguiente bendición:
Baruj atá Ado-nai, Elo-heinu Mélej haolam, asher kideshanu bemitzvotav, vetzivanu lishev ba-sucá.
Bendito eres Tú, Hashem, Dios nuestro, Rey del Universo, que nos santificaste con Tus mitzvot y nos instruiste a sentarnos en la sucá.
Los cabalistas dicen que cuando un judío habita en la sucá, la presencia de Dios habita con él. Es como si el Todopoderoso nos invitara a entrar en Su palacio santo, a sentarnos a Su mesa y compartir Su bondad. Tal vez por eso la sucá es una de las pocas mitzvot que realizamos con todo nuestro cuerpo. Estamos literalmente inmersos y bañados en energía espiritual. Mira sobre tu cabeza y observa el cielo permitiendo, por así decirlo, que el cielo descienda a través de tu techo e infunda tu sucá.
El Talmud dice que en los días del Mesías, todos los judíos habitarán juntos en una sucá gigantesca. Esto subraya la necesidad de unidad judía. Tal vez por eso, en Sucot, tomamos las cuatro especies, etrog, lulav, mirto y sauce, las atamos juntas y las sacudimos en todas direcciones. Declaramos que todos los judíos son parte de la misma unidad. Y nos comprometemos a descubrir cómo todas estas partes pueden trabajar juntas para lograr nuestros elevados objetivos.
Esperamos que disfrutes de tu sucá. Come algunas comidas, conversa, descansa y estudia un poco de Torá. Saca tus mejores platos y disfruta del esplendor. Porque durante toda una semana, esta es la casa donde tú y tu Creador habitarán juntos.
“Jag Sameaj” — una festividad de Sucot alegre para ti y los tuyos.
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