Mamdani y las publicaciones de su esposa en favor de Hamás


3 min de lectura
No tienes que entenderla por completo para apoyarla. Lo que más importa es tu presencia y el cuidado.
En el matrimonio hay muchos momentos en los que resulta difícil ver el mundo a través de los ojos de tu pareja. Pero no necesitas entenderlo todo para ser amoroso y apoyar al otro. El objetivo más importante al atravesar juntos desafíos es preservar y fortalecer la conexión en tu matrimonio.
A continuación, algunas maneras de apoyar a tu esposa incluso cuando no la entiendes.
Incluso cuando no puedes comprender del todo lo que tu esposa experimenta, puedes validar lo que siente. A veces, sentir que te creen importa más que ser comprendida. Puedes reconocer que te cuesta ver la situación desde su perspectiva y, aun así, afirmar su experiencia. Intenta decir algo como: “No lo entiendo completamente, pero veo que esto es realmente difícil para ti”.
También ayuda reconocer el desafío que está enfrentando dadas las circunstancias y hacerle saber que ves cuán abrumador es: “Lo que sientes tiene sentido considerando todo lo que estás atravesando”.
Puede ser tentador entrar de inmediato en modo de resolución de problemas cuando tu esposa comparte un desafío, especialmente si para ti la solución práctica parece obvia. Pero puede que ella acuda a ti en busca de empatía y conexión, no de una solución. En ese caso, ofrecer una solución resulta poco útil y se percibe como una falta de respeto.
Déjala terminar de hablar sin interrumpirla. Esto demuestra que realmente te interesa escuchar todo lo que siente, y puede que descubras que el problema es más complejo de lo que parecía al principio. También puedes reflejar lo que escuchas para asegurarte de haber entendido su perspectiva: “Suena a que te sientes…, ¿estoy entendiendo bien?”.
Una de las mejores maneras de entender a tu esposa es formularle preguntas abiertas que no la pongan a la defensiva. En general, cuando intentes ayudarla a abrirse evita usar la palabra “por qué”. En cambio, pregúntale qué es lo que más necesita de ti en ese momento. Tal vez sea un abrazo, alguien que la escuche, o quizás sí quiera ayuda para pensar una solución.
Si te cuesta entender por qué está molesta, también puedes preguntar: “¿Puedes ayudarme a entender cómo ves esto?”.
Cuando alguien a quien amas está alterado, puede ser tentador alejarte o desconectarte emocionalmente hasta que pase la intensidad. A menudo esto puede percibirse como apatía o desinterés. Haz lo posible por permanecer presente manteniendo contacto visual y dejando el teléfono a un lado. Puedes ofrecer un abrazo o tomarle la mano.
Si no sabes qué decir, no subestimes el poder de simplemente quedarte en silencio, pero presente. Si parece que tu esposa necesita espacio, pregúntale primero para asegurarte de que estás interpretando bien sus señales.
Aunque conozcas a alguien que esté pasando por una situación similar y lo esté manejando mejor, no compares la reacción de tu esposa con la de esa persona. Nunca sabes del todo cuáles son las circunstancias de otro ni cómo realmente está afrontando la situación. Evita frases como: “Podría ser peor”, “Estás exagerando” o “Yo no reaccionaría así”.
La sabiduría judía enseña que el matrimonio no es solo una oportunidad para construir una conexión de por vida con alguien a quien amas, sino también una oportunidad para crecer y aprender a ver el mundo a través de los ojos de otra persona. No necesitan entenderse completamente para apoyarse y crecer juntos. Gracias a ese crecimiento y ese esfuerzo, tal vez algún día logres ver el mundo a través de los ojos de tu pareja y construir una conexión aún más fuerte.
El apoyo no es solo emocional. Ayuda con algo práctico, quita algo de su carga, vuelve a preguntar más adelante y piensa en lo que es importante para ella… Y actúa en consecuencia.
Ten paciencia. El apoyo no es una sola conversación; es un proceso consistente a lo largo del tiempo.
El conflicto suele aumentar cuando una persona intenta explicarse mientras la otra todavía está herida. Evita corregir detalles o defender tu intención en el momento. En cambio, di cosas como: “Cuéntame más” o “Quiero entender antes de responder”.
Valida primero la emoción. Distingue entre impacto e intención: “No tenía la intención de lastimarte, pero veo que lo hice”. Evita un lenguaje condicional como “si te lastimé”. Asume responsabilidad por tu parte, aunque te parezca pequeña. Recuerda: ella no es el problema. El problema es el problema.
No tienes que entenderla por completo para apoyarla. La presencia constante, la humildad y el cuidado construyen una conexión duradera.
Nuestro newsletter está repleto de ideas interesantes y relevantes sobre historia judía, recetas judías, filosofía, actualidad, festividades y más.