Home » Actualidad » Sociedad

Cómo enfrentar el antisemitismo: algunas preguntas y preocupaciones

.
21/11/2022 | por Rav Efrem Goldberg

No importa si consideras que el monólogo de Dave Chappelle fue divertido u ofensivo, una cosa queda clara: debernos responder al antisemitismo seria y efectivamente.

Una de las tendencias más preocupantes que experimentamos en la actualidad es el incremento de los ataques antisemitas, cualitativa y cuantitativamente, por las redes sociales a través depalabras, y fuera de internet con violencia física. A medida que continuamos observando y monitoreando de cerca lo que sucede, vemos que hay muchos que están seguros de saber cuál es la respuesta, de entender el enfoque adecuado, la respuesta apropiada a cada incidente.

Yo estoy menos seguro.

A medida que pasa cada día y cada nuevo incidente, declaración, publicación por Twitter o, que Dios no lo permita, ocurren actos violentos, me surgen las siguientes preguntas respecto a cómo se debe responder, y quiero compartirlas con ustedes para que las consideran cuidadosamente:

¿Todo es antisemitismo, nada es antisemitismo? Necesitamos ser perspicaces y sensatos en nuestra definición de lo que es y lo que llamamos antisemitismo. No todo lo que nos molesta, nos ofende o es insensible o desagradable, es necesariamente antisemita. Cuando etiquetamos como antisemita algo que no lo es, perdemos credibilidad. Rabí Jonathan Sacks z"l lo explicó de la siguiente forma:

Primero, quiero definir qué es antisemitismo. Que no le gusten los judíos no es antisemitismo. Todos tenemos personas que no nos gustan. Está bien; eso es algo humano, no es peligroso. En segundo lugar, criticar a Israel no es antisemitismo… Antisemitismo implica negar a los judíos el derecho de existir colectivamente como judíos con los mismos derechos que tienen todos los demás. Esto adoptó diferentes formas a lo largo del tiempo. En la Edad Media, los judíos eran odiados por su religión. En el siglo XIX y comienzos del XX, fueron odiados por su raza. Hoy son odiados por su nación, el estado de Israel. Adopta diferentes forman, pero sigue siendo la misma cosa: la perspectiva de que los judíos no tienen derecho a existir como seres humanos libres e iguales a los demás.

Si nada es antisemitismo, ¿podemos sobrevivir? A lo largo de nuestra historia, las persecución, la opresión, la expulsión y los intentos de exterminio comenzaron con la normalización de los estereotipos judíos, los insultos, los tropos y la promoción de distorsiones y mentiras sobre el poder y la influencia de los judíos. Si descartamos todo lo que dicen y publican sobre los judíos los funcionarios electos, los atletas, las celebridades y las personalidades públicas, considerándolo como algo inocente, cómico, una hipérbole o que "no es lo que parece/no es lo que querían decir", estamos enterrando la cabeza en la arena, eludimos nuestra responsabilidad y, en definitiva, somos cómplices de la propagación de este odio pernicioso y peligroso.

Si bien debemos ser cuidadosos y no etiquetar todo lo ofensivo como antisemita, tampoco podemos adoptar el enfoque opuesto y dejar que todo pase de largo.

¿Dónde, quién y cómo debe decidirse esto? Después del monólogo del comediante Dave Chappelle en Saturday Night Live, las redes sociales judías se encendieron con un debate respecto a cómo debía caracterizarse su injuria. Algunos lo criticaron por popularizar y legitimar el antisemitismo, mientras que otros lo consideraron humorístico y aceptable, y otros pensaron que objetivamente no estaba mal, pero el momento y el lugar en el cual lo compartió llevaron a que fuera objetable e irresponsable.

¿Acaso los medios sociales son el lugar en donde los judíos deben debatir entre ellos qué es lo que califica como antisemitismo? ¿Es algo que se decide por voto popular, o hay expertos, líderes y organizaciones dedicadas a esta causa y a quienes se debe consultar? Si yo me ofendí y tú no, o viceversa, ¿acaso uno de los dos tiene "la razón"?

¿Lo consideramos antisemitismo cuando ocurre en el "otro lado"? El antisemitismo es una ideología que trasciende a las afiliaciones políticas. Hay antisemitas en la izquierda, en la derecha, en los partidos mayoritarios y en todas partes en el medio. Sin embargo, en este clima político cada vez más dividido, hay muchos que se alegran y están dispuestos a proclamar y actuar contra el antisemitismo que viene "del otro lado", pero se mantienen callados e implícitamente tolerantes del antisemitismo que surge de los que están de su lado.

Si el único antisemitismo que merece tu respuesta es el antisemitismo que surge de tu oponente político, tu credibilidad se ve dañada y tu capacidad de actuar en esta área se ve comprometida.

¿Comprometerse o alejarse? El hecho de que podamos estar ofendidos no significa que siempre tengamos que estarlo. Si bien a menudo respondemos instintivamente con indignación y pedidos de condena y cancelación, estas no son necesariamente las mejores estrategias ni las respuestas más prudentes para servir a nuestros intereses mayores y a largo plazo. A veces, la respuesta es comprometerse a dialogar en lugar de atacar. Si podemos educar, informar y convertir a un adversario en un defensor, lograremos mucho más que si etiquetamos a alguien y lo empaquetamos para que se convierta exactamente en aquello a lo que nos oponemos.

Derek Black era un supremacista blanco que experimentó una cena de Shabat y cambió por completo su perspectiva del mundo y su activismo. Meyers Leonard, veterano de la NBA, cometió un terrible error al usar un insulto antisemita, pero de inmediato trabajó para educarse a sí mismo, pidió disculpas genuina, incondicional y profusamente, y pasó 18 meses compensando su error al estar dispuesto a reconocer por qué su error fue tan doloroso, aprendiendo sobre la comunidad que lastimó y conversando con ella, y educando a otros para prevenir en el futuro accidentes similares.

¿Cuándo hay esperanzas, y en consecuencia debemos comprometernos, y cuándo alguien es irreparable y por lo tanto debemos distanciarnos?

¿Acaso todas las ofensas y respuestas son iguales? La sensibilidad al antisemitismo sigue siendo crítica, pero… ¿contamos con matices para valorar la diferencia entre alguien que a sabiendas promueve algo inherentemente antisemita (lo que lo convierte en un antisemita), versus alguien que promueve algo odioso, crítico, ofensivo, ilegítimo, pero no necesariamente antisemita, versus alguien que defiende a otro que se encuentre en cualquiera de las dos primeras categorías sin hacer directamente declaraciones antisemitas? ¿Debemos tratar de la misma manera a un antisemita, alguien que promueve el antisemitismo por ignorancia o negligencia, y a alguien que tiene una mala "interpretación" de un antisemita, o tiene que haber diferencias en la forma que respondemos a cada uno de ellos?

¿Cancelar o criticar? Hay un lugar intermedio entre aceptar y ser indiferente al antisemitismo por un lado, y buscar cancelar y boicotear a aquellos que dicen o publican cosas objetables? ¿Acaso no es posible criticar, denunciar, pedir clarificación o exigir arrepentimiento sin cancelar? Insistir en que despidan a una persona o suspendan un contrato de patrocinio es la opción nuclear. ¿Cuándo y contra quién debe usarse?

Mis preguntas y dudas no son una excusa para que tú o yo evitemos luchar y hacer frente al antisemitismo.

¿Podemos, debemos tener una mayor variedad de respuestas, opciones y enfoques? ¿No nos comprenderían mejor si ofreciéramos algo más que una reacción instintiva? ¿Reconocemos que puede haber respuestas diferentes basadas en diversos grados de ofensa?

Mis preguntas y dudas no son una excusa para que tú o yo evitemos luchar y hacer frente al antisemitismo. Yo creo que son críticamente importantes para considerarlas y desarrollar la mejor y más efectiva estrategia individual y colectiva para tener éxito e impacto. Nuestro objetivo no es "tener la razón", sino ser efectivos.

Estamos en una encrucijada crítica, cuando en el mundo civilizado es más cómodo expresar odio e incluso violencia contra los judíos que en cualquier otro momento de mi vida. Ya sea que consideres que el monólogo de Dave Chappelle fue divertido u ofensivo, una cosa está clara: el antisemitismo no es algo gracioso. Debemos considerar muy bien nuestra respuesta.



linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram