El hombre que acuñó el término "genocidio" se horrorizaría ante esto


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Las citas y la autenticidad.
Citas. Son una mezcla de anticipación, nervios y un exceso de pensamiento.
Mientras te preparas, dudas si está bien la ropa que te pusiste, te preguntas si habrá suficiente tema de conversación y te preocupa si darás una buena impresión. Incluso durante la cita, a menudo hay un comentario constante en tu mente: “¿Estoy siendo suficientemente interesante? ¿Le gusto? ¿Debería haber mencionado ese pasatiempo casual?” Es fácil enfocarse tanto en dar una buena impresión que el momento pasa sin llegar a estar realmente presente.
Muchas personas van a las citas pensando: “¿Cómo hago para gustarle?”, en vez de: “¿Cómo puedo hacer que esta sea una experiencia agradable para ambos?” Hay una tendencia a aumentar la presión, tratando de impresionar, de llenar cada silencio y evitar cualquier cosa que sea remotamente incómoda. Pero aquí está el problema: ese exceso de pensamiento sabotea todo el ambiente. Hace que una persona parezca rígida, tímida y en definitiva, no muy digna de que alguien quiera quedarse a su lado.
Ser alguien con quien vale la pena quedarse no se trata de ser la persona más encantadora en el lugar ni de decir frases ingeniosas que hacen que el otro se ría a carcajadas. Se trata de crear una atmosfera en donde la otra persona se siente cómoda y suficientemente interesada como para querer alargar la cita, hacer otra pregunta o simplemente quedarse un rato más. Ser alguien con quien da ganas quedarse no es ser perfecto sino ser auténtico y hacer que el tiempo juntos valga la pena. A continuación, veremos cómo lograrlo.
La autenticidad es la clave. Todos hemos estado en citas donde parece que la otra persona está intentando ser una “mejor” versión de sí misma, una que quizás está demasiado refinada, un poco demasiado simpático, un poco… bueno, no ella misma. No tienes que fingir que amas el sushi si eres más del tipo de hamburguesa con papas fritas, y no hay necesidad de fingir que te gustan las excursiones si tu idea de estar al aire libre es abrir una ventana. El encanto es dejar que tu verdadero yo brille. Sé tú mismo, pero la mejor versión y la más comprometida de ti. Llega con una actitud positiva y deja en casa el equipaje (y las quejas sobre tu loca semana laboral).
Hay una línea fina entre ser cautivador y ser demasiado relajado. Quieres crear una atmosfera en donde la otra persona se sienta cómoda, pero eso no significa hacer las cosas demasiado casuales demasiado rápido. Piensa más en una “conversación atractiva” y menos “ropa deportiva en el sillón”. La meta es hacer que la persona con quien estás se sienta suficientemente cómoda como para abrirse sin perder la sensación especial que hay en las citas. La calidez es muy útil aquí: una sonrisa genuina, contacto visual amistoso y una buena escucha son parte de hacer que alguien se sienta en casa sin ser demasiado familiar, como que te has saltado unos cuantos pasos.
Este es un secreto: ser agradable se trata menos de ser interesante y más de estar interesado. A todos nos gusta sentirnos escuchados y mostrar genuina curiosidad sobre las experiencias, opiniones e historias de alguien hace que el otro quiera quedarse a tu lado. Formula preguntas que vayan más allá de “¿Qué te gustaría hacer?”. Cosas como: “¿Qué es algo que te apasiona y la gente no se lo imaginaría?” o “Si pudieras instantáneamente dominar cualquier habilidad, ¿qué elegirías?” Estas no son las preguntas comunes de una entrevista y ese es el punto. Si eres curioso sobre qué le importa, la persona se siente valorada y quiere seguir hablando.
¿Has estado alguna vez en una cita donde la energía de la otra persona es tan baja que te podría hacer dormir? No es agradable. Tu energía pone el tono de la interacción. Si eres positivo, estás presente y genuinamente interesado, eso eleva toda la experiencia. No, no tienes que rebotar contra la pared ni ser excesivamente animado, sólo está presente en el momento, mostrando que estás feliz de estar ahí y disfrutando la compañía de esa persona. Es increíble cómo un poco de entusiasmo puede ayudar a sentir que ese tiempo juntos vale la pena.
La escucha real es poco común. Seguro, muchas personas pueden oírte hablar, pero no todo el mundo escucha. Ser agradable significa darle a la otra persona tu completa atención, reaccionando con consideración a lo que está diciendo y mostrando que estás genuinamente interesado. Se trata de dejar que la conversación respire, hacer preguntas de seguimiento y no interrumpir sólo para explicar tu punto. Cuando alguien se siente escuchado, se siente importante; y cuando se siente importante, quiere quedarse a tu lado.
Imagínate ir a una cita donde la otra persona no hace nada más que hablar de sí misma, revisa su teléfono y actúa como si estuviera allí por obligación. ¿Querrías tener una segunda cita con esa persona?
Ser agradable significa presentarte como la clase de persona con quien es genuinamente placentero pasar tiempo. Alguien amistoso, presente, interesado y simplemente agradable.
No cada cita llevará a una conexión mágica y no cada persona que conozcas va a querer seguir saliendo contigo. Eso es parte del proceso. La meta no es ser la pareja perfecta de todo el mundo, sino presentar tu mejor yo, crear un espacio en donde ambos se sientan cómodos y hacer que la experiencia sea suficientemente placentera como para provocar una conexión verdadera. Ser agradable es ser real, estar presente y hacer sentir al otro que su tiempo fue bien invertido.
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