¿Cuál es el propósito del mal?

01/12/2025

8 min de lectura

Vaishlaj (Génesis 32:4-36:43 )

Después de soportar 20 años de trabajo manual bajo su suegro estafador, Laván, Iaakov emprende el regreso a Israel junto con su creciente familia y sus rebaños, buscando un futuro más prometedor. Pero cuando comienza la porción de esta semana, Iaakov se encuentra rumbo a una colisión con Esav, su hermano gemelo, quien aún alberga intenciones asesinas. En la víspera de este temido encuentro, Iaakov se aventura solo para recuperar algunas posesiones finales. En ese momento de vulnerabilidad, el ángel de Esav (su fuerza espiritual) lo ataca.

Este no era un ser celestial común. Nuestros sabios revelan que este oponente era el Ángel de la Muerte; el Satán; la Inclinación al Mal. Lo que siguió se convertiría quizá en el combate más trascendental de la historia.

Los contendientes

Podemos imaginar el anuncio cósmico:

"Entrando al ring… Estudió Torá sin dormir durante 14 años(1)… Se mantuvo honesto mientras vivía bajo el maestro del engaño… Es el padre de las 12 tribus… El único… ¡¡¡Iaakov!!!" [La multitud estalla]

"Y el retador de todos los retadores… La fuerza de toda muerte y destrucción… El mal encarnado en su estado más puro… Por favor, permítanle presentarse (referencia a los Rolling Stones)… ¡¡¡El Ieeeeetzerrrrrrrr Hará (Inclinación al Mal)!!!» [La multitud se estremece]

Entender lo que está en juego

Bueno, tal vez no exactamente así… Pero dejando las bromas a un lado, las profundas implicaciones de este conflicto exigen nuestra atención. El Iétzer Hará (la Inclinación al Mal) es la fuerza que desata toda miseria, ansiedad y sufrimiento en nuestro mundo. A nivel individual, es la voz interna negativa que impulsa nuestro interminable diálogo mental, la duda sobre nosotros mismos y la persecución imprudente de placeres pasajeros. En su forma más destructiva, alimenta tanto el odio hacia uno mismo como el odio hacia los demás, sacando lo peor de la humanidad.

La lucha entre Iaakov y la Inclinación al Mal representa la batalla más fundamental de la humanidad: la lucha eterna entre nuestras aspiraciones más elevadas y nuestros impulsos más oscuros.

La batalla y sus consecuencias

Cuando el alba irrumpe tras la lucha nocturna, el ángel le suplica a Iaakov que lo libere. Iaakov se mantiene firme: "No te soltaré hasta que me bendigas". Accediendo, el ángel declara: "Tu nombre ya no será llamado Iaakov, sino Israel, porque has luchado con Elohim (Dios) y con los hombres, y has prevalecido". El nombre Israel deriva de שרית עם־אלהים‎ (sarita im Elohim) – “lucha con Dios”.(2)

Este encuentro extraordinario plantea tres preguntas profundas:

  1. ¿Por qué la Inclinación al Mal se refiere a sí misma como Elohim? ¡Iaakov luchó con el diablo, no con lo Divino!
  2. ¿Por qué la Inclinación al Mal busca ser liberada al amanecer?
  3. ¿Por qué nuestra nación lleva un nombre que conmemora la lucha más que la victoria?

Toda historia necesita un villano

Para comenzar a resolver el misterio, pensemos en algo con lo que todos nos podemos identificar: ¿alguna vez te has preguntado por qué casi todas las grandes historias tienen un villano? En un nivel simple, el villano aporta dramatismo a la historia. Pero si profundizas más, descubrirás que el villano cumple un propósito aún más esencial: él empuja al héroe a alcanzar su máximo potencial. Solo cuando se encuentran atrapados y golpeados, los héroes buscan en su interior y liberan sus verdaderas capacidades, forjando las leyendas que conocemos y amamos.

Al igual que nuestros héroes, cada uno de nosotros tiene su propio archienemigo; una fuerza que trabaja constantemente para frustrar nuestras aspiraciones más elevadas. Ese villano es nuestra Inclinación al Mal. ¿Por qué existe? Como todo villano digno de tal nombre, su plan es el dominio mundial (y si miramos a nuestro alrededor, está haciendo un trabajo bastante bueno). Pero formulemos la pregunta con más precisión: ¿por qué Dios crearía una fuerza así? ¿Acaso Dios no quiere un mundo lleno de bondad y bendición? ¿Por qué diseñar un ser responsable del suicidio, la guerra y el genocidio?

Ahora conocemos la respuesta: así como un autor introduce a un villano para sacar lo mejor del héroe, Dios nos brinda la máxima oposición para extraer nuestro mayor potencial. Cada día despertamos en un campo de batalla, un hermoso y santo tira y afloja entre nuestra Inclinación al Bien y nuestra Inclinación al Mal. A través de este combate diario con nuestro yo inferior, nos formamos como los héroes de nuestra propia historia.

Esta idea resuelve nuestra primera pregunta: la Inclinación al Mal se identifica como “Elohim” porque, en última instancia, sirve como agente de Dios, específicamente designado para catalizar nuestro crecimiento hacia la grandeza.

La respuesta a nuestra segunda pregunta surge naturalmente: ¿por qué el ángel debe partir al amanecer? Rabenu Bejaia, uno de los contemporáneos de Rashi, explica que, al completar su misión, un ángel regresa a Dios para entonar alabanzas.(3) ¿Cómo cumplió el Iétzer Hará su propósito al luchar contra Iaakov? Fue derrotado. Así es: el Zóhar nos dice que el Iétzer Hará cumple su propósito precisamente a través de la derrota.(4) Se presenta como nuestro mayor enemigo hasta que resistimos activamente, entonces revela su verdadera naturaleza como un mensajero divino, que asciende al cielo para celebrar nuestra victoria sobre sus desafíos.(5)

Por último, ¿por qué el nombre de Israel conmemora la lucha más que el triunfo? Porque la victoria sobre el Iétzer Hará siempre es temporal. Cada derrota hace que regrese más fuerte, más inteligente, más astuto. La verdadera victoria no está en la conquista final, sino en el compromiso con la lucha interminable, en el esfuerzo por mejorar día tras día. El nombre Israel nos recuerda que debemos prepararnos para toda una vida enfrentando a nuestro adversario interior, perfeccionándonos a nosotros mismos y a nuestro mundo en cada encuentro.(6)

Esta batalla diaria puede tomar muchas formas, como lo ilustra una famosa historia sobre el Jafetz Jaim, el líder del judaísmo europeo en la era previa a la guerra. Una fría mañana de invierno, al levantarse temprano para rezar, su Iétzer Hará le susurró: “¿Cómo puedes levantarte tan temprano? ¡Eres un anciano y hace un frío terrible afuera!”

El Jafetz Jaim respondió con su característico ingenio: “¡Tú eres mucho más viejo que yo, y ya estás despierto!”

Aplicaciones prácticas

El campo de batalla entre el bien y el mal existe, ante todo, dentro de nuestra mente. Elegimos qué pensamientos aceptar y cuáles rechazar. Lo que creemos, lo fortalecemos. Cuando damos poder a pensamientos negativos, ayudamos al Iétzer Hará a crear una realidad más oscura, cediendo terreno en la lucha definitiva de la vida.

El desafío de hoy: vigila tus pensamientos. Cuando sorprendas tratando de surgir un pensamiento negativo, enfréntalo con una sonrisa y declara: “¡Estás aquí para hacerme mejor!” Luego elige conscientemente la alternativa positiva. Cada victoria, por pequeña que sea, te acerca a tu máximo potencial.

Recuerda: estas batallas no están destinadas a rompernos, sino a construirnos. El Iétzer Hará puede parecer nuestro mayor enemigo, pero en verdad es un ángel creado con un solo propósito: ayudarnos a liberar nuestra verdadera grandeza.

¡A luchar, hermanos israelitas!


    1. Rashi sobre Génesis 28:11 – "Y [ÉL] SE ACOSTÓ EN ESE LUGAR — La palabra ההוא, “ese”, tiene una fuerza limitativa: en ese lugar se acostó a dormir, pero durante los catorce años anteriores, cuando estuvo bajo la enseñanza en la escuela de Éver, nunca durmió de noche, pues estaba incesantemente dedicado al estudio de la Torá".
    2. Génesis 32:28
    3. Rabenu Bejaia, Bereshit 32:27
    4. Zóhar: una metáfora para la fuerza del mal: Un rey quiere poner a prueba a su hijo, así que lo envía con dinero y todo lo que necesita para vivir por su cuenta. Luego envía a una ramera para tratar de seducirlo. La ramera hace todo lo posible. Cuando el hijo resiste con éxito, ella celebra. Eso es Iaakov luchando con el ángel.
    5. Hay una distinción muy importante: este Iétzer Hará es diferente de cualquier otro villano. El Shaarei Teshuvá, uno de los más grandes manuales de Musar (desarrollo personal) de todos los tiempos, nos dice: "El Iétzer Hará viene contra ti como una ola gigante, pero grítale y desaparece en la arena". De manera similar, el Jovot HaLevavot, otro de los grandes manuales de Musar, explica: "No temas al Iétzer Hará: todo lo que hace es hacer que la falsedad parezca verdad. En cuanto lo identificas, desaparece". El mensaje es simple: todo el juego del Iétzer Hará es parecer grande e importante, invencible. Pero todo lo que debemos hacer es enfrentarlo, luchar contra él, y entonces revela que todo era humo y espejos. Cuando lo enfrentamos y luchamos contra sus intentos de arrastrarnos hacia abajo, él nos da el gesto de aprobación (la bendición) y se va a cantar nuestras alabanzas.
    6. La guematria de Iaakov + Satán = Israel
    7. A mi alumno estrella: Te escribo esta carta para hacerte saber lo que pienso de ti. Aquí arriba, en el cielo, las cosas no son como allí abajo en la Tierra. Allí, la gente solo conoce lo que puede ver. Si ven que una persona es “exitosa”, piensan que es la persona más grandiosa. Si ven que alguien lucha y batalla, piensan que podría ser uno de los más débiles. Déjame decirte algo. Hashem da a cada persona ciertas capacidades que nadie conoce allí abajo donde tú vives. Algunas personas son capaces de cosas enormes, mientras que otras fueron puestas para propósitos mucho más pequeños. Solo Hashem, en Su infinita sabiduría, es capaz de darle a cada persona exactamente lo que necesita para alcanzar su potencial. Soy muy mal comprendido. La mayoría de la gente me odia, y realmente no los culpo. La mayoría de las personas piensa que mi trabajo es asegurarme de que fallen en todos los aspectos de las mitzvot, y que yo me regocijo cada vez que pecan. Esto está lo más lejos posible de la verdad. ¿Alguna vez has visto a un entrenador de boxeo entrenar a su estudiante? Es una escena bastante curiosa. El entrenador se pone los guantes y pelea contra su estudiante. Al principio, no le pega muy fuerte, ni lanza sus mejores golpes. Pero a medida que el estudiante mejora más y más, el entrenador comienza a luchar con más y más intensidad. Hace esto para que el estudiante mejore sus habilidades y se convierta en el mejor boxeador que puede ser. Aquí es donde se vuelve extraño. Cada vez que el entrenador derriba al estudiante, ¡el estudiante es regañado! Pero finalmente, cuando el entrenador lanza todo lo que tiene contra su estudiante, y este no solo resiste la paliza, sino que también derriba al entrenador, ¡no hay nadie en el mundo más feliz que el propio entrenador!

      Esto es exactamente como yo me siento. Si fallas de inmediato y ni siquiera intentas luchar, veo que no hay mucho talento con el cual trabajar, y por eso te dejo en paz. Pero si te levantas y respondes al ataque, comprendo que quizá tengo ante mí a un verdadero ganador, y entonces intensifico la pelea. Con cada nivel que subes, aumento la intensidad del combate. Si finalmente me das un golpe que me deja fuera de combate, me levantaré para abrazarte y regocijarme con tu éxito.

      A veces mi trabajo es muy decepcionante. Veo a una persona con mucho potencial y empiezo inmediatamente con ella. Pelea un tiempo, pero cuando la lucha se vuelve demasiado dura, abandona y simplemente se queda en el nivel en el que estaba (¡y normalmente acaba descendiendo!). Tengo ganas de gritarle: “¡Levántate, necio! ¿No tienes idea de cuánto más podrías estar logrando?” Pero no me está permitido hacerlo. Simplemente lo dejo en paz y voy en busca de otro candidato prometedor.

      Si te he elegido para ser el objetivo de mis batallas más feroces, ¡no ha sido sin razón! Tienes una capacidad tremenda. Naciste en una familia muy especial, tienes Rabinos que realmente se preocupan por ti, y padres que te ayudarían a crecer en Torá y mitzvot. Eres una persona muy respetuosa y bondadosa.

      Recuerda siempre una cosa: tienes un arma secreta a tu disposición. No debería decírtelo… pero lo haré de todos modos. Hashem mismo está observando con mucha atención nuestras “sesiones de entrenamiento”. Me complace informarte que Él está de tu lado. Si alguna vez las cosas se vuelven difíciles, casi insoportables, simplemente clama a Él con una plegaria, y Él vendrá inmediatamente en tu ayuda. Te deseo la mejor de las suertes, y espero que después de 120 años, cuando tu tiempo en ese mundo de falsedad haya terminado, vengas aquí arriba al mundo de la verdad, donde yo estaré esperándote con los brazos abiertos, para felicitarte por tu victoria y acompañarte personalmente a tu lugar junto al Kisé HaKavod.

      Sinceramente, y con gran admiración

      Tu Iétzer Hará

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