La Hagadá predijo lo que pasaría después del 7 de octubre


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A comienzos de 1942, medio millón de judíos estuvieron a semanas de una invasión nazi en Palestina. ¿Qué impidió que Hitler terminara lo que había empezado?
A principios de 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, las 500.000 personas que formaban la comunidad judía en la Israel previa a la creación del estado enfrentó la amenaza de un genocidio nazi.
El ejército alemán lanzó una campaña para apoderarse de Oriente Medio, entonces en gran parte bajo control británico. Los objetivos: los vitales campos petroleros, el Canal de Suez y la propia tierra de Israel, entonces llamada Palestina. Si el Afrika Korps del comandante Erwin Rommel llegaba a sus fronteras, la comunidad judía correría un grave peligro.
Rommel, considerado invencible tras una serie de triunfos militares, lideró el asalto del Eje. Tras tomar la ciudad portuaria libia de Tobruk, sus fuerzas avanzaron hacia el este, en Egipto. El 8º Ejército británico retrocedió hasta El Alamein, a 100 km. de Alejandría, una posición elegida por el comandante, Sir Claude Auchinleck, porque una vasta depresión desértica en uno de los flancos la hacía defendible.
Rommel, confiando en que lograría franquear las líneas enemigas, declaró: “Una vez que atravesemos El Alamein, el camino al Nilo estará despejado”. Desde el Nilo, el camino hacia Palestina quedaría completamente abierto.
Alejandría cayó en el pánico. El personal británico huyó en camiones. Los refugiados abarrotaban los trenes. Los funcionarios quemaban apresuradamente sus archivos.
La situación era crítica.
En Palestina, algunos árabes locales que anticipaban una victoria nazi se envalentonaron. Aparecieron esvásticas en las calles, ejemplares de Mein Kampf llenaban las librerías árabes, y algunos se saludaban con “Heil Hitler”. Los judíos temían salir a la calle después del anochecer.
El 26 de julio de 1942, la radio alemana prometió a los árabes palestinos que recibirían propiedades judías una vez que llegaran los nazis. Los árabes ya marcaban las casas judías que planeaban reclamar. Rav Haskel Besser, testigo presencial, escribió en The Rabbi of 84th Street (El rabino de la calle 84): “Las calles se llenaron de árabes que incluso discutían entre ellos sobre quién obtendría qué casa”.
El muftí de Jerusalem designado por los británicos, Amin al-Husseini, un antisemita fanático con estrechos vínculos con el liderazgo nazi, que se había reunido personalmente con Adolf Hitler y Adolf Eichmann, estaba preparado para formar una unidad árabe que ayudara a las SS en la matanza de judíos.
En Palestina, la comunidad judía se preparó. Se instalaron refugios y puestos de primeros auxilios en todo el país. Se adaptaron autobuses como ambulancias. La Haganá (fuerza de defensa judía clandestina) planeó tanto la defensa como, si era necesario, una evacuación final hacia el Monte Carmelo, cerca de Haifa, desde donde los civiles podrían ser evacuados por mar. Pero ¿hacia dónde? La pregunta no tenía una respuesta fácil.
Este período llegaría a conocerse como los “doscientos días de temor”.
Muchos judíos recurrieron a la plegaria. En su libro Miracle at El Alamein (El milagro en El Alamein), Rav Zeev Paretzky describe la intensidad de esas plegarias en sinagogas, casas de plegaria y en las tumbas de sabios venerados. Se declararon días de ayuno público.
Rav Eliezer Iehudá Finkel, que había huido de Mir (Polonia) en 1941 y restablecido la famosa Ieshivá Mir en Jerusalem, declaró: “Es cierto que no hay armas, pero hay una manera de escapar de los problemas de Hitler: la Torá y el rezo".
Rav Iosef Shlomo Kahaneman, quien reconstruyó la gran Ieshivá de Ponevezh en Bnei Brak tras su destrucción por los nazis, citó al profeta Ovadia (1:17): “Y en el monte Sion habrá refugio”. El Gran Rabino de Jerusalem, Tzvi Pesaj Frank, citó el mismo versículo cuando lo consultaron sobre la situación. El Rebe de Zhvil en Jerusalem fue categórico: “El enemigo no podrá entrar”.
A Rav Itzjak HaLevi Herzog, Gran Rabino ashkenazí del Mandato Británico, Lord Halifax le suplicó que no regresara a Palestina debido al peligro. Herzog respondió: “Los profetas no predijeron una tercera destrucción del Templo. Creo firmemente que el enemigo no llegará a las puertas de nuestra tierra”.
Entonces intervino el destino… y el propio Hitler.
A pesar de que Rommel estaba a punto de lograr una victoria que podría haber cambiado el mundo para siempre, Hitler se negó a enviar los refuerzos que podrían haberle permitido avanzar. Preocupado por el frente soviético y considerando la campaña del norte de África como secundaria, Hitler negó repetidamente a Rommel las tropas, tanques y combustible que necesitaba con urgencia. Algunos historiadores sostienen que si Hitler hubiera apoyado plenamente a Rommel en el verano de 1942, Oriente Medio podría haber caído. En cambio, las fuerzas de Rommel, forzadas más allá de sus límites, atacaron El Alamein el 30 de junio de 1942… y fracasaron. La línea aliada resistió.
En la Segunda Batalla de El Alamein, del 23 de octubre al 4 de noviembre, las fuerzas británicas bajo el mando del teniente general Bernard Montgomery superaron definitivamente a las líneas alemanas, poniendo fin a la amenaza nazi en la región. Fue la primera gran victoria terrestre aliada de la guerra. Churchill resumió su importancia: “Antes de El Alamein nunca tuvimos una victoria. Después de El Alamein nunca tuvimos una derrota”. Lo llamó “el fin del comienzo”.
La victoria negó a Alemania el acceso al petróleo de Medio Oriente y aseguró rutas vitales de suministro. Fue un punto de inflexión en la guerra.
Hay aquí una dolorosa ironía. Las restricciones británicas a la inmigración habían impedido que judíos huyeran a Palestina durante el Holocausto. Sin embargo, fue una victoria británica la que salvó a los judíos de Palestina de ese mismo destino.
Desde los pogromos árabes de la década de 1920, el Iishuv (y más tarde el estado de Israel) ha enfrentado amenaza existencial tras amenaza existencial y ha sobrevivido a todas ellas contra todas las probabilidades. Durante los años más oscuros del Holocausto, la comunidad judía de Palestina se salvó de una invasión nazi.
Entre Purim y Pésaj, las festividades que marcan la supervivencia y la redención del pueblo judío, que tengamos el mérito de una redención completa en nuestro tiempo.
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Excelente articulo qe debe llegar a todas las comunidades judias del planeta. Dios aprieta pero no mata
Yo me criè en un 'pais" donde escribian en la pared externa de mi casa HAGA PATRIA MATE UN JUDIO(Argentina) qe dio refugio a miles de criminales nazis
Vivo en Jerusalem desde 1962
OTRO COMENTARIO:Nunca la Meca del cine,(Holywood)hizo films,sobre la Historia de los Heroes Judios que eran
paracaidistas y atacaban a los NAZIS,
Igual que laEmpresa COCA COLA,vendia bebidas con el nombre
Fanta a Alemania.
Memoria.
No hay que olvidar,que los verdaderos HEROES,fueron los Sabras,que rompieron el Cerco de R*mel y sus soldados,atacandolos por la retaguadia ,gracias al Alto mando Ingles,dandoles armas,que se negaban a entregarles antes por temor a que los Judios atacaran a los Arxbes para defenderse
Fuente HEROES DE ISRAEL.