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Estrategias efectivas para incrementar tu gratitud.
Cuando el autor A. J. Jacobs intentaba incrementar la gratitud en su vida, decidió comenzar por enfocarse en su taza de café matutina. Comenzó a hacer una lista de todas las personas que contribuían a preparar el café que él disfrutaba cada día. Al cenar con su familia, compartió cuán agradecido estaba por los granjeros, los químicos, los mecánicos, los publicistas, biólogos y camioneros que eran parte de su taza de café.
El hijo de 10 años de Jacobs estaba confundido: “Papá, ¿qué sentido tiene enumerar con quiénes estás agradecido si ninguna de esas personas puede escuchar que tú las aprecias?”
Así comenzó el proyecto de A. J. Jacobs de viajar y agradecer personalmente, cara a cara, a las personas de todo el mundo que estaban involucradas en producir su taza de café. En su libro, “Thanks a Thousand: A Gratitude Journey” (Mil gracias: una travesía de gratitud), Jacobs comparte cómo descubrió que su café e innumerables cosas en nuestras vidas, no serían posibles sin los miles de personas que usualmente damos por sentado.
Aquí hay cuatro estrategias efectivas para la gratitud que A. J. Jacobs comparte de su travesía de gratitud.
Instintivamente, todos tendemos a ver lo que salió mal cada día y ni siquiera pensar sobre las decenas de cosas que salieron bien. Un solo comentario negativo puede fácilmente eclipsar muchos comentarios positivos. La tarea incompleta al final de nuestra lista de cosas por hacer aparentemente puede borrar los diez proyectos que sí terminamos ese día.
Declara la guerra contra del sesgo negativo. Puedes cambiar tu foco haciendo al final del día una lista de todo lo que salió bien, grande y pequeño, y verás cómo tu gratitud aumentará por los cientos de cosas que salen bien cada día.
Poder detenerse y valorar los pequeños detalles de nuestra vida es todo un arte. Puedes disfrutar un sabor, pero también puedes disfrutar una experiencia. Irónicamente, no te quita mucho tiempo notar el aroma de tu café o el bienestar de sentir la taza caliente en tus manos. Sólo se necesita un momento para ver cómo la luz del sol ilumina las hojas del árbol que está frente a tu casa o el sonido de las risas de tus hijos desde la cocina.
A veces puede parecer que el tiempo pasa volando y no sabes cómo los días y los años pasaron sin que lo notaras. Cuando intentas saborear las cosas pequeñas en tu vida, simultáneamente verás que estás apreciando la plenitud de tus días y de tu vida.
Cuando quieras apreciar cualquier cosa, recuerda los seis grados de personas que tomaron parte para llevar eso a tu vida. Cuando Jacobs fue a agradecer a los granjeros que cultivaban los granos para su café, ellos empezaron a hablar de los cientos de personas que contribuían para que ellos pudieran operar la granja. Hablaron sobre la máquina de Brasil que necesitaban para sacar la pulpa de la fruta y el camión de transporte que es fabricado con partes de muchos lugares del mundo. La lista puede llegar mucho más lejos que a los seis grados cuando piensas en los herreros, las personas que limpian las fábricas y las decenas de personas diferentes involucradas en crear, vender y comercializar la taza de café que usas cada mañana.
Practicar seis grados de agradecimiento nos recuerda cuán interconectados estamos realmente y cómo todos somos parte de algo mucho más grande de lo que podemos imaginar.
No siempre es fácil ser agradecido, especialmente si tenemos un día difícil o pasamos por una época difícil en nuestras vidas. Pero en esta travesía de gratitud, Jacobs decidió actuar de forma agradecida incluso cuando no se sentía especialmente agradecido. Él escribió notas de agradecimiento incluso cuando estaba de mal humor. Levantó el teléfono para decir gracias incluso cuando no tenía ganas de hacerlo.
J. Jacobs cita al fundador de "Hábitat para la humanidad", quien dijo: “Es más fácil actuar para llegar a una nueva forma de pensar, que pensar para llegar a una nueva forma de actuar”. Actúa como si estuvieras agradecido y eventualmente comenzarás a sentir que realmente lo estás.
Las primeras palabras que salen de la boca de un judío cada mañana son las de la breve plegaria Modé Aní: Dios, gracias por darme otro día. Gracias por creer tanto en mí como para concederme otra mañana. Sin importar cuán cansado puedas estar o cuán estresante pueda llegar a ser el día que comienza, de todos modos aprendes a decir gracias. Aprendes a expresar gratitud incluso cuando es difícil despertarse. Aprendes a notar lo que está bien en tu vida y a saborear los momentos que se te otorgan.
Comienza hoy mismo tu propia travesía de gratitud. Mira alrededor de la mesa y piensa en los miles de personas que fueron parte para reunir a tu familia una vez más. Y da las gracias. Por todo.
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