Cuatro pasos para cambiar tu vida de forma verdadera

15/09/2026

3 min de lectura

Todo el mundo sabe que las resoluciones de Año Nuevo están hechas para romperse. Pero no en el judaísmo. Las Altas Fiestas son la mejor época del año para lograr un cambio real y duradero.

La Torá nos enseña que nunca es demasiado tarde para cambiar.

Cambiar para mejor se llama hacer teshuvá. La palabra hebrea teshuvá, que a menudo se traduce como arrepentimiento, en realidad significa “regresar”. Regresar a Dios. Regresar a nuestro yo puro.

¿Cómo se llegan a interesar las personas en mejorar como individuos?

Las personas tienen defectos. Los defectos que tienen les causan sufrimiento de una manera u otra. Este sufrimiento limita la libertad de la persona y a menudo resulta doloroso. Por eso, las personas quieren cambiar... mejorar. Ser libres nuevamente.

¿Cómo puede una persona cambiar para ser mejor? ¿Cómo hace teshuvá?

Hay cuatro pasos para la teshuvá:

  1. Arrepentimiento. Lamentar lo que hemos hecho mal.
  2. Dejar atrás la negatividad. Dejar de concentrarnos en la transgresión, tanto en pensamiento como en acción.
  3. Expresarlo verbalmente. Expresar verbalmente la transgresión.
  4. Resolución para el futuro. Decidir firmemente no permitir que la transgresión vuelva a ocurrir.

Ahora expliquemos los cuatro pasos:

1. Arrepentimiento

¿Qué es el arrepentimiento y en qué se diferencia de la culpa?

Bueno, todos sabemos qué es la culpa. Esa sensación incómoda y desagradable de haber hecho algo terriblemente malo que ya no puede repararse...

¿En qué se diferencia el arrepentimiento?

Aquí hay un ejemplo de arrepentimiento:

Un pariente anciano excéntrico pero adinerado, te invita a encontrarte con él el domingo a las 2:30 de la tarde para tomar un café.

A las 2:00 estás ocupado mirando una película excelente y decides no presentarte a la reunión de las 2:30.

Esa noche descubres que este caballero mayor había concertado la cita de las 2:30 con 10 personas, y tú eras una de ellas.

Solo cinco de las diez personas llegaron a la reunión. A cada una de las cinco que se presentaron, tu excéntrico pariente le entregó un cheque de 50.000 dólares.

Ahora sabes qué es el arrepentimiento. Es la sensación de haber perdido una oportunidad.

Cuando descubres que perdiste 50.000 dólares por una tonta película, sientes arrepentimiento, no culpa.

Cuando vamos en contra de la voluntad de Dios, el sentimiento que se supone que debemos tener es arrepentimiento. ¡Qué oportunidad perdida! ¡Perdimos una parte de la eternidad!

2. Dejar Atrás La Negatividad

Imagina a un drogadicto que llega a un centro de rehabilitación para someterse a un tratamiento de desintoxicación. Sus padres lo dejan en la entrada y le desean suerte después de una despedida bañada en lágrimas pero llena de esperanza. Lo que ellos no saben es que la maleta de su hijo adicto está forrada con suficiente cocaína como para mandar a un hipopótamo al cielo.

No es que nuestro adicto no quiera cambiar. ¡Realmente lo desea! Simplemente todavía no ha “soltado” las mismas cosas que lo han llevado al estado negativo en el que se encuentra ahora.

¿Alguna vez aprendiste malos hábitos de un compañero de cuarto en particular y decidiste que querías dejar de comportarte de esa manera? ¿Alguna vez intentaste hacerlo sin cambiar de compañero de cuarto? Es casi imposible.

“Dejar atrás la negatividad” significa mantenerse alejado de todos los caminos que conducen a esa negatividad. Esto incluye diseñar tu entorno para evitar las tentaciones. Y significa mantenerse alejado incluso de los meros pensamientos que puedan conducir al siguiente paso obvio: la acción.

3. Expresarlo Verbalmente

¿Por qué es importante decirlo?

Hay un poder en decir las cosas, en lugar de limitarse a pensar en ellas. Expresar un pensamiento verbalmente lleva la idea a un nuevo nivel de realidad, conciencia y comprensión.

La expresión verbal que se realiza después de cometer una transgresión hace que uno sea más plenamente consciente de lo que hizo. Esto intensifica el arrepentimiento y fortalece la resolución de no volver a cometer el acto.

Esta expresión verbal no debe hacerse delante de nadie más que de Dios. Ni siquiera tu rabino necesita saber lo que has hecho. Es algo entre tú y tu Creador.

4. Resolución Para El Futuro

Toma la firme decisión de no repetir la conducta negativa.

Este paso puede compararse con pisar el acelerador. Una vez que tomas esta decisión, realmente comienzas a avanzar. Cada minuto que pasa deja kilómetros de distancia entre tú y la negatividad.

¡Estás en camino a convertirte en una nueva versión de ti!

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