Masacre en un evento de Janucá en Australia
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Moshé le dice al pueblo judío que arme a los hombres para hacer la guerra contra Midián y así infligir la venganza de Dios por haber seducido a los hombres judíos y haberlos apartado de la Torá y las mitzvot. Curiosamente, la palabra hebrea que se usa para “hombres” es anashim, que Rashi, el famoso comentarista de la Torá, explica que denota a personas justas. Más adelante en la sección de la Torá, aprendemos que estos hombres justos llevaron el botín y los despojos de guerra a Moshé. Rashi explica esto como prueba que eran “decentes y justos, y no se sospechaba que hubieran robado al poner mano en los despojos sin permiso”.
Si la Torá nos dice que eran justos, ¿por qué luego explica que actuaron de forma justa? ¡No esperaríamos menos de ellos!
Todos nos vemos afectados por nuestro entorno y ambiente. En la ciencia existe un famoso debate sobre si uno es influido por la naturaleza o la crianza, y por supuesto, la respuesta es que nos vemos influidos por ambas cosas. Hay muchas instancias en la Torá donde, para bien o para mal, alguien se vio influido por su entorno.
No somos inmunes a lo que vemos, escuchamos, sentimos, etc. Cuando uno está expuesto a algo menos que ideal, poco a poco e incluso inconscientemente, eso lo afecta hasta volverlos insensible a lo que está experimentando. De hecho, a menudo los soldados son entrenados para la batalla mediante videojuegos que representan un escenario similar. Podríamos preguntarnos qué sentido tiene eso. ¡En un caso sólo están presionando botones en una pantalla y lo otro es la vida real! Pero lo que uno ve, escucha, etc., viaja al corazón y la mente y afecta su ser.
Esto es lo que nos dice la parashá: los líderes partieron como personas justas y regresaron como personas justas. Aunque fue difícil, los líderes no permitieron que ir a la guerra, y todo lo que vieron y vivieron, los afectara negativamente. Pudieron mantener su rectitud y obedecer la orden de Moshé de devolver los despojos.
A menudo desestimamos cosas pensando que son inocuas: ver una cartelera indecente, escuchar una canción que tal vez no tenga un gran mensaje o lenguaje, y pensamos “no estás usando esa ropa”, “no estás cantando esa canción”, así que está bien. Sin embargo, esta parashá nos enseña una lección muy importante: si incluso estos hombres justos pudieron haber sido afectados por su entorno, ¡cuánto más debemos cuidarnos nosotros de lo que vemos, escuchamos y experimentamos!
Sé especialmente vigilante al cuidar tu entorno.
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