De hormigas y saltamontes

07/06/2026

2 min de lectura

Shlaj (Números 13-15 )

¡Saludos desde la ciudad sagrada de Jerusalem!

En la porción de esta semana, Moshé envía espías para explorar la Tierra de Israel, y ellos regresan con un informe negativo sobre la tierra. Los espías dicen: “La gente que vive en la tierra son gigantes tan enormes que parecíamos saltamontes a sus ojos” (Números 13:33). Rashi explica que los espías escucharon a los gigantes decir: “En el viñedo hay hormigas que parecen personas”.

Muchos comentaristas analizan la aparente inconsistencia en las palabras de Rashi. Si la Torá compara explícitamente a los espías con saltamontes, entonces Rashi debería haber dicho que escucharon a los gigantes decir: “Hay saltamontes en el viñedo”, ¡y no hormigas!

Podemos ofrecer un enfoque novedoso para entender esta aparente contradicción basándonos en las palabras del Tiferet Shmuel (vol. II). En el Libro de Proverbios (6:6), el rey Salomón aconseja a la persona perezosa ir y observar a la hormiga. El Midrash (Ialkut Shimoni, Proverbios 938) explica que la hormiga pasa todo el verano recolectando granos de trigo, cebada y habas. En un hormiguero que una vez fue desenterrado se encontraron 300 kur (una cantidad enorme) de grano almacenado. Sin embargo, la hormiga solo vive seis meses y durante ese tiempo apenas puede consumir un grano y medio de trigo. ¿Por qué la hormiga reúne muchísimo más alimento del que puede consumir?

Según el Midrash, la hormiga se dice a sí misma: “Quizás Dios me conceda una larga vida y estaré preparada”. De aquí aprendemos que la característica fundamental de la hormiga es la preparación y el ahorro para el futuro. Por eso el rey Salomón le dice al perezoso que observe a la hormiga, para que él también aprenda a prepararse en este mundo para el Mundo Venidero. Esto nos enseña la importancia de ahorrar y prepararnos en esta vida para nuestra eternidad.

El saltamontes, por otro lado, es lo opuesto a la hormiga. El saltamontes está relacionado con la langosta, que en vez de guardar comida para el futuro, está constantemente ocupada comiendo en el presente. Por eso el saltamontes simboliza a quienes piensan solo en el aquí y ahora, de forma materialista. Esa es la razón por la que el versículo de esta semana menciona a los saltamontes.

¡Los espías se llamaron a sí mismos saltamontes! Estos espías eran diez de los doce que, según enseña el Talmud (Sotá 34a), cargaban los frutos físicos de la Tierra de Israel. Como el saltamontes, estaban enfocados en este mundo: en las cualidades materiales del presente.

Basándonos en esta comprensión, el comentario de Rashi sobre las hormigas no contradice el versículo de la Torá; más bien, se refiere a los otros dos espías, Iehoshúa y Caleb, quienes de acuerdo a los que enseña el Talmud, no llevaban los frutos físicos de la tierra. Iehoshúa y Calev estaban interesados en cómo las propiedades espirituales de la Tierra de Israel podían ayudar a facilitar su existencia eterna.

Que todos seamos bendecidos con la capacidad de ver el mundo a través de los ojos de la hormiga. Eso transformará nuestra manera de vivir, haciendo que cada acto, palabra y pensamiento sea realizado considerando nuestra eternidad espiritual.

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