Deja de lado tu ego para hacer lugar a Dios

22/05/2025

2 min de lectura

Behar-Bejukotai (Levítico 25-27 )

Dios le dijo al pueblo judío: “Si siguen Mis estatutos y observan Mis mandamientos y los cumplen, les daré la lluvia en su debido tiempo…” (26:3-4). Curiosamente, la palabra hebrea que se utiliza para “estatutos” es jok, que también significa “grabar”. ¿Qué podemos aprender de estas dos ideas aparentemente dispares: grabar y estatutos?

Lección:

La palabra jok, o estatuto, se refiere a una mitzvá o mandamiento, que no tiene una explicación lógica aparente. Por ejemplo, honrar a los padres es una mitzvá que tiene sentido para la mayoría de las personas, mientras que entender el motivo detrás del Shatnez (la prohibición de usar lana y lino juntos en una misma prenda), es una mitzvá mucho más difícil de comprender.

Aunque toda mitzvá tiene un elemento de jok, ya que existen razones para cumplirlas que van más allá de nuestro entendimiento, algunas son más fáciles de racionalizar que otras. Parte de la naturaleza humana es querer entender lo que estamos haciendo y por qué lo hacemos, eso nos da una sensación de control sobre nuestras vidas y nuestro entorno. Dios nos programó de esa manera. En una ocasión, un participante de un servicio de aprendizaje de Shabat exclamó en medio de la explicación del rabino: “¡Esto no tiene ningún sentido!” A lo que el rabino respondió con calma y amabilidad: “El hecho de que no lo entiendas no significa que no tenga sentido”. Así es la naturaleza humana: nos cuesta aceptar cosas que están fuera de nuestro alcance, y como tal, proyectamos nuestra incapacidad de entender sobre el objeto en cuestión.

Por lo tanto, cuando cumplimos un jok, una mitzvá cuyo motivo está más allá de la comprensión humana, estamos dejando de lado nuestro propio intelecto y ego. Estamos cincelando esa parte de nosotros que exige entender y tener control de todo, y en su lugar reconocemos que en última instancia cumplimos la mitzvá porque Dios nos lo ordenó. De la misma forma que se talla una piedra creando un vacío para formar la letra grabada, nosotros creamos un espacio para Dios al vaciar, o dejar a un lado, nuestro ego e intelecto para cumplir un jok. Al hacerlo, se crea un nuevo espacio, un vacío, y se forma un nuevo recipiente para que puedan fluir las abundantes bendiciones de Dios.

Nuestros sabios enseñan que la Presencia de Dios mora donde hay paz. ¿Por qué paz? Porque si dos personas están en disputa, para lograr la paz, una de ellas debe dejar a un lado su propia comprensión de la situación, sus propias opiniones y sentimientos; y al hacerlo, crea un espacio para Dios, Su Presencia y Sus bendiciones.

Ejercicio:

Cumple una mitzvá que te resulte particularmente difícil. Intenta visualizar tu ego apartándose y creando un espacio para que fluyan las bendiciones de Dios.

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