Diles a tus problemas qué grande es Dios

24/08/2025

2 min de lectura

Shoftim (Deuteronomio 16:18-21:9 )

La parashá de esta semana habla de confiar en Dios al ir a la batalla. “Cuando salgas a la guerra contra tu enemigo y veas caballo y carro —un pueblo más numeroso que tú— no les temas, porque Hashem, tu Dios, está contigo, Quien te sacó de la tierra de Egipto” (Deuteronomio 20:1).

Curiosamente, la palabra para caballo aparece en singular. Dios describe una situación en la que los judíos están superados en número; la situación parece precaria e intimidante. ¿Por qué entonces la Torá usa la palabra sus (caballo) en singular en lugar de susim (caballos), cuando describe una situación en la que claramente había cientos, si no miles de caballos?

Lección:

Rashi, un famoso comentarista de la Torá, explica que la Torá intencionalmente mantiene la palabra caballo en singular porque Dios nos está diciendo que aunque haya cientos o miles de caballos persiguiéndote, para Él son como un solo caballo. Para Dios ningún problema es demasiado grande; salvarte de un millón de caballos es lo mismo que salvarte de uno solo. Dios puede hacerlo todo. Con facilidad.

Como suelen decir: “No le digas a Dios qué grandes son tus problemas, diles a tus problemas qué grande es Dios”. Dios puede resolver cualquier problema, grande o pequeño. No sólo puede, sino que quiere hacerlo. Esto se refleja en cómo Dios se relaciona con nosotros al final del versículo: nos recuerda que fue Él quien nos sacó de Egipto. ¿Qué tiene que ver Egipto con esta idea?

En la Parashat Shlaj, Dios nos dice por qué nos sacó de Egipto: “lihiot lajem lelokim” —“para ser un Dios para ustedes”. Cuando un hijo, Dios no lo permita, está en una situación dolorosa, nada le da más placer a un padre que sacar a su hijo de allí lo más rápido posible. Al rescatarlo del dolor y salvarlo de un sufrimiento mayor, se crea un vínculo especial; el niño encuentra consuelo, siente amor y deposita su confianza en el padre.

Dios es nuestro Padre: Él nos puso en Egipto para poder sacarnos de allí. ¿Por qué? Para que el pueblo judío, a nivel nacional e individual, supiera y sintiera que Dios nos sacó y que podemos hallar consuelo, sentir amor y confiar en Él. Y no fue sólo para liberarnos de los problemas, sino para darnos algo hermoso: ¡la Torá!

También nosotros queremos librarnos de nuestros problemas, pero con el propósito de vivir una vida hermosa, productiva y plena. Dios también quiere eso para nosotros. Para Dios, darte veinte dólares es lo mismo que veinte millones de dólares. Puede que uno deba crear el recipiente para que Dios lo bendiga, pero para Él ninguna bendición es demasiado grande de dar, y ningún problema demasiado grande para poder resolverlo. Así como nos salvó en Egipto, Dios nos salvará ahora, porque nos ama y quiere “ser un Dios para ti”.

Ejercicio:

Sueña en grande. Piensa en todas las bendiciones que quieres en tu vida y pídeselas a Dios. Ten presente que, por más grandes que parezcan, para Él no hay bendición demasiado grande y puede darte eso y más. ¡Que con ayuda de Dios, pronto lo veas cumplido!

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