La visión del judaísmo sobre la Cábala


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Mis amigos cristianos solían decirme: “El judaísmo es una religión de leyes. El cristianismo es una religión de amor.” ¿Tenían razón?
Rav David Aaron dice que si estuvieras acostado en el diván de Freud, él intentaría descubrir tus problemas profundizando en la sexualidad. Y si estuvieras en el diván de Adler, él intentaría comprender tus conflictos explorando la aceptación social y las relaciones.
Pero si estuvieras en el diván de Moshé, él te ayudaría a entender cuáles son tus problemas en tu relación con Dios, porque todos nuestros conflictos tienen su raíz en conceptos erróneos sobre Dios.
Durante este periodo previo a Rosh Hashaná y Iom Kipur, se nos alienta a hacer introspección, revisar a nuestras acciones y rectificar nuestras faltas. Rosh Hashaná es llamado “Iom HaDin”, el Día del Juicio, y a menudo se lo compara con un juicio en el que el juez dictará un veredicto y nos sentenciará según nuestras acciones del año anterior y nuestro compromiso por mejorar. ¿Quién no sentiría miedo ante semejante juicio?
Pero, ¿qué pasaría si el juez fuera tu padre que te ama? ¿Y si en lugar de castigarte por tus faltas, sólo quisiera ayudarte? ¿Y si te amara más de lo que tú te amas a ti mismo?
Crecí en el sur de Nueva Jersey, al otro lado del Puente Ben Franklin desde Filadelfia. Del lado de Filadelfia había un enorme cartel que decía: “JESÚS TE AMA”. Pensé mucho en eso. Nunca escuché a nuestro rabino conservador decir que Dios nos ama. De hecho, un par de mis amigos cristianos solían decirme: “El judaísmo es una religión de leyes. El cristianismo es una religión de amor”.
De adulta, empecé a estudiar textos judíos y me sorprendió cuántas veces la liturgia judía menciona el amor de Dios.
De adulta, empecé a estudiar textos judíos y me sorprendió cuántas veces la liturgia judía menciona el amor de Dios. “Con un amor eterno te he amado”, afirma la bendición que se recita cada mañana antes del Shemá. Y en la Torá misma, Moshé les dice a los Hijos de Israel que Dios los redimió de Egipto por el amor que les tiene, a pesar de que adoraban ídolos en Egipto (Deuteronomio 7:8). Cuanto más aprendía sobre judaísmo, más me daba cuenta de cuánto me ama Dios; y cuanto más reconocía el amor de Dios, más ese amor se derramaba en mi vida.
Los sabios del Talmud dicen que Dios reza. ¿Cuál es la plegaria de Dios?
“Que sea Mi voluntad que Mi atributo de compasión supere Mi enojo, y que Mi compasión prevalezca sobre todos Mis atributos, y que actúe hacia Mis hijos con compasión, más allá de lo que merecen” (Berajot 7a).
Es una plegaria sorprendente. Estamos acostumbrados a ver la oración como un medio para influir en la voluntad de Dios para curar a un enfermo, encontrar pareja, darnos sustento, etc. Sin embargo, si Dios quiere tratarnos con compasión en lugar de darnos lo que realmente merecemos, ¿por qué simplemente no lo hace?
La respuesta es que Dios quiere derramar amor sobre nosotros, pero nosotros obstruimos la tubería por nuestra incapacidad de recibirlo. Algunos grandes bloqueadores de esa tubería son:
Especialmente en esta generación posterior al Holocausto, muchos judíos rechazan el concepto de un Dios amoroso. Siguiendo el consejo de Rav Nóaj Weinberg, fundador de Aish, en mis escritos siempre incluía la enseñanza de que Dios nos ama. Invariablemente, al menos un lector respondía: “¿De veras? ¿Y qué pasa con el Holocausto?”
Como respuesta, pasé siete años investigando los testimonios de 550 personas nacidas después de 1945, y escribí Estuve aquí antes, un libro sobre almas del Holocausto reencarnadas. El punto era mostrar que el Holocausto fue un capítulo terrible, pero no fue el final de la historia para ninguna alma. Cada vez que vemos una tragedia, estamos leyendo las páginas 305 a 379 de un libro de 500 páginas. No sabemos qué ocurrió antes, ni qué vendrá después.
Rachel Goldberg-Polin mostró esta conciencia expandida en el funeral de su hijo asesinado, Hersh. Durante 331 días Hersh sufrió como rehén en Gaza, mientras su familia sufría con él. Sin embargo, en su funeral, su madre dijo: “Estoy muy agradecida con Dios, y quiero hacer hakarat hatov [agradecimiento] y darle gracias a Dios ahora mismo, por haberme dado este magnífico regalo que fue Hersh… Durante 23 años tuve el privilegio de tener este tesoro tan deslumbrante, de ser la mamá de Hersh. Me quedo con eso y digo: gracias”.
"Durante 23 años tuve el privilegio de tener este tesoro tan deslumbrante, de ser la mamá de Hersh. Me quedo con eso y digo: gracias”.
23 años de bendición divina, 331 días de tortura. El amor compasivo de Dios siempre es muchas veces mayor que Su juicio, si sólo abrimos los ojos para verlo.
Como revela la plegaria de Dios en el Talmud, Dios desea darnos algo mejor de lo que merecemos. Eso no significa que en estos días previos a las Altas Fiestas estemos exentos de examinar nuestras acciones y comprometernos a mejorar. Significa que podemos tener una relación tan amorosa con Dios como estemos dispuestos a permitir. Un cónyuge en un buen matrimonio siempre busca mejorar la relación, no por miedo, sino por amor. Un buen matrimonio requiere una inversión constante de energía, tiempo y dedicación. Una buena relación con Dios no exige menos.
Tomar consciencia del amor de Dios comienza al notar Su bondad en las pequeñas cosas.
Tomar consciencia del amor de Dios comienza al notar Su bondad en las pequeñas cosas. La visión judía de Dios es que Él es el creador, sustentador y supervisor de todo (excepto del libre albedrío en el ámbito moral). Por lo tanto, todo (tu visión, tu capacidad para caminar, oír y pensar, la silla en la que estás sentado, la fruta o cereal que comiste en el desayuno, el coche o tren que te llevó al trabajo) es un regalo de Dios.
Yo comienzo cada día agradeciendo a Dios por cinco cosas por las que nunca antes le había dado gracias. Las llamo “las bendiciones del día anterior”. Esta mañana le agradecí a Dios que ayer:
El judaísmo entrena la habilidad de notar la bondad de Dios varias veces al día, con bendiciones antes y después de comer o beber cualquier alimento, desde una comida completa hasta un vaso de agua. Cada manzana o barra de proteínas se convierte así en una oportunidad para reconocer el amor de Dios.
El judaísmo incluso tiene una bendición que reconoce el cuidado de Dios después de usar el baño. Rachel Goldberg-Polin contó una vez que a su tío Johnny, le preguntaron cuando estaba en la fase terminal de su enfermedad: “Si pudieras pedir un deseo, ¿cuál sería?”. Él respondió: “Desearía poder volver a ir al baño.” ¡Si tan solo notáramos la compasión constante de Dios tanto como notamos los desafíos en nuestras vidas!
Una de mis frases favoritas, de Rav David Aaron, es: “Lo que crees es lo que percibes. Y lo que percibes es lo que recibes”. Si crees en un Dios que te ama y quiere colmarte de bendiciones más allá de lo que mereces, esa será la realidad que percibirás, y eso es lo que recibirás. Cierra tu paraguas y disfruta del aguacero de bendiciones divinas que te espera.
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Fantastico!
Gracias por compartir tan simple pero profundo mensaje de gratitud a Ds
¡¡Cuán grande es el amor de Dios.!!
Gracias por esta enseñanza tan grande. Por muchos años no supe cómo decirle a los que me decían..."tu judaísmo no te da palabras de que Dios te ama, solo leyes" cuando yo se que en todas las acciones y hechos por nosotros está el amor de Hashem...pero por alguna razón no sabía expresarme o me daba apatía. 🙏🏻
Me dejaste sin palabras y agradeciendo a Dios antes de salir corriendo a trabajar. Gracias Hashem por estas palabras de Sara Yoheved Rigler, por permitir que mis ojos las lean y mi Alma se alimente de ellas. Sara, bendiciones de lo alto para ti y todos en Israel.
Hermoso articulo, me llego a lo más profundo de mi corazón. GRACIAS.